el yunque, la ultraderecha en el poder

Álvaro Delgado
El Yunque

La ultraderecha en el poder
PLAZA y JANES
El Yunque. La ultraderecha en el poder Primera edición: junio de 2003 Sexta edición: noviembre de 2003 © 2003, Álvaro Delgado © 2003, Editorial Grijalbo, S. A. de C. V. Av. Hornero 544, Col. Chapultepec Morales, Del. Miguel Hidalgo, C. P. 11570 México, D. F. © 2003, de la presente edición Grupo Editorial Random House Mondadori, S. L. Travessera de Gracia, 47-49,08021 Barcelona, España http://www.randomhousemondadori.com.mx Queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía, el tratamiento informático y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo público. ISBN 970-05-1594-X Portada: Departamento de diseño Composición tipográfica: Dos puntos editores IMPRESO EN MÉXICO/ PRINTED IN MÉXICO
A mi familia, toda, y a Vianey, por supuesto
Prólogo
La televisión crea un público voraz al que no le basta un edificio de cien pisos que se viene abajo ni un avión que se estrella cerca del sol. Insaciable, quiere más. Un amanecer contemplará trozos del espacio sideral y al día siguiente pondrá nombre a una estrella. La letra impresa teje su magia de otra manera. Los reporteros-redactores investigan la razón de los acontecimientos y la sinrazón de los conflictos que hacen de la existencia un azar, maravilloso y terrible a la vez. Su trabajo está en el centro del mar, tendido hacia un horizonte que nadie alcanza y hacia la profundidad a la que nadie llega. Una tarea como ésta pone a prueba la inteligencia y la intuición que nacen de pensar a solas y en silenciosa compañía multitudinaria. A golpes de esfuerzo, Álvaro Delgado se ha ido haciendo un gran reportero. Seguirá creciendo y pronto unirá la literatura a sus dotes de investigador, contrapunto que exige la imagen luminosa de la televisión. La belleza del lenguaje no será para la filigrana narcisista, sino para la precisión, don supremo del periodismo escrito. Perturba el libro de Álvaro Delgado, vivo el desasosiego en cada una de sus páginas. De manera sencilla, como debe ser, da cuenta de su hallazgo, minuciosa, puntualmente. La elección del año 2000 no fue sólo una épica política, sino una historia que se fue ocultando a los mexicanos, inalienable su derecho a saber. ¿Quién derrotó al sistema el 2 de julio de ese año? Vicente Fox, el PAN y aun Amigos de Fox forman apenas una parte de la respuesta, nacida de un análisis superficial de aquel proceso electoral. La realidad rebasa con mucho el llamado fenómeno Fox. El 2 de julio se materializó en una mayoría de votos un proyecto político surgido decenios atrás, con raíces ideológicas en la ultraderecha mexicana. A partir de esta hipótesis, Álvaro Delgado dedicó un tiempo invaluable a la investigación de una vasta red ideológica y política conocida como El Yunque, cofradía secreta, juramentada, con territorio propio: el Bajío, y con una misión propia: implantar el reino de Dios en tierra mexicana. La lectura del libro va desgranando una historia de violencia e intransigencia,
con Cristo Rey en el pecho y el anticomunismo como bandera. El 3 de julio del año 2000, los militantes de la ultraderecha, viejos y jóvenes, se habrán felicitado con el estilo de las familias del priismo: nos tardamos, pero por fin, hemos llegado al poder. Con ellos legó hasta arriba la frase: Dios, Patria, Organización… y el juramento: “… reiteramos nuestra posición intransigente frente al error y al pecado…” En El Yunque no hay juicios de valor. Hay reporterismo puro: personajes de carne y hueso, nombre y apellido; relatos documentados de escenas y circunstancias reales, y una trama bien hilada que abre en canal el proyecto político que hoy gobierno el país. Delgado describe, sin disfraces, el trabajo pionero de organizaciones radicales como MURO, enemigo a muerte, sin eufemismos, de los “rojos” de la UNAM; aun parece resonar la consigna: “cristianismo sí, comunismo no”. Y las pintas y las golpizas amedrentadoras. Y los pasos consecuentes: la creación de una verdadera militancia divina y la penetración de estructuras clave. Primero, organizaciones cristianas de base, agrupaciones de padres de familia y la más importante, el Partido Acción Nacional. Todo esto contribuye a mirar con ojos claros el “fenómeno Fox”. El libro de Álvaro Delgado está destinado a convertirse en obra de consulta cuando se pretenda desentrañar lo que ocurrió el 2 de julio del año 2000. A propósito de los medios: La televisión nos muestra la belleza del arcoiris. La palabra nos dice que no hay manera de tocarlo. JULIO SCHERER GARCÍA
Introducción
La construcción de una nación democrática ha sido por décadas un proceso paulatino y plagado de obstáculos al que han abonado millones de ciudadanos visibles y anónimos de diferentes tendencias políticas, que acreditan un pluralismo que es preciso robustecer. Las contribuciones desde el liberalismo y la izquierda —tantas décadas proscrita ésta, aun en su expresión legal— son inobjetables, pero también la derecha ha empujado esta evolución hacia el respeto del otro. El PAN como el segundo partido político más longevo en México ha hecho, en este sentido, aportes fundamentales. Lo que resulta inadmisible en el actual proceso de transición democrática, que debe aspirar a su consolidación, es que siga operando en México una cofradía secreta, cuyos militantes mantienen un juramento de fidelidad incluso al margen del partido político por el que han optado, el PAN, al que deliberadamente penetraron para conquistar el poder, que ya detentan: la Organización Nacional del Yunque. Se trata de una organización secreta de inspiración católica que recluta jóvenes para adoctrinarlos y adiestrarlos en el combate físico e ideológico, con el fin de avanzar políticamente en la conquista del poder público para instaurar su muy particular forma de concebir el mundo. Este libro, que jamás se propuso ser académico, es un reportaje sobre esta organización secreta, cuyos principales dirigentes están tomando decisiones que afectan a toda la nación. La información sobre la que el autor tejió este trabajo periodístico, sin otro propósito que el de dar a conocer un asunto de inobjetable interés público, la obtuvo de documentos que se encuentran en el Archivo General de la Nación (AGN) — abierto a la consulta pública por decisión de Vicente Fox desde junio de 2002—, de libros, revistas y periódicos que se han ocupado del tema a través de los años. Una parte importante de la información fue proporcionada al autor por
miembros de la Organización Nacional del Yunque, personajes que se protegen en apego al secreto profesional del periodista, que juzgan incompatible con la democracia la vigencia de los juramentos de fidelidad y la operación en la oscuridad mediante seudónimos. El autor, en tanto periodista, describe, no enjuicia los datos que aquí se presentan. Cree conveniente anteponer las revelaciones a las valoraciones. Y apuesta a que los lectores, siempre inteligentes, sean quienes juzguen.
Amigos y hermanos o jueces implacables
Oscurecía cuando el volkswagen rojo se aproximó a la escuela, donde al conductor lo esperaba el grupo. El joven —22 años de edad y estatura mediana— bajó del vehículo y se introdujo a un salón contiguo al habilitado como capilla, recinto de la ceremonia insólita. Iluminada apenas por un par de velas, colocadas en una mesa cubierta con un mantel blanco —dispuestos sobre ella un crucifijo, una Biblia y un rosario—, la habitación del aula escolar acogía a no más de ocho personas, la mayoría muchachos veinteañeros. Corría el año de 1982, sacudido hacia el final por una decisión severa: la nacionalización de la banca por José López Portillo, “comunista” que se desenmascaraba. La escuela “López Gomar”, de la ciudad de León, Guanajuato, estaba envuelta en silencio y penumbras. El director del plantel, Tomás López Martínez, solía facilitarla para las tareas de la Organización a la que se había entregado y que al paso del tiempo le ha provisto de empleos en el gobierno y en el Partido Acción Nacional (PAN). La que estaba a punto de efectuarse era una más de las ceremonias secretas que, desde los sesenta, eran cotidianas en el Bajío.., y en todo el país. De manera que, al igual que en las otras, se procedió a lo habitual. Un hombre mayor, que presidía la reunión y que ostentaba un brazalete negro, dispuso los detalles. Los jóvenes colocaron, a los costados de la mesa, dos banderas: la nacional y otra de entorno rojo y fondo blanco, en cuyo centro —bordado en negro— se dibujaba una “Y” mayúscula con una cruz atravesada. Vestidos, todos, de camisa blanca y pantalón negro, portaban a su vez un brazalete de color rojo, de militantes, con el emblema que representa a la Organización. Todo listo, el adulto dio un grito que arrancó la ceremonia del Centro “Santo Tomás de Aquino” de la región de Cristo Rey: —¡Dios, Patria, Organización! —a cuya exclamación siguió una repetición en coro. El iniciado, que permanecía en la habitación contigua, escuchó el rezo de la
oración de San Luis, rey de Francia:

Señor, enséñame a ser generoso a servirte como lo mereces a dar sin medida a combatir sin miedo a que me hieran a trabajar sin descanso y a no buscar más recompensa que saber que hago tu santa voluntad.
Solemne la consulta al grupo, aprobados los requisitos de su ingreso, el “padrino” fue por el muchacho, quien entró a la habitación con paso marcial y, con la misma disciplina, saludó: en firmes, dio un golpe con el puño del brazo derecho en el pecho y después lo extendió, recto. El adulto le explicó los fines de la Organización —” evitar que el marxismo diabólico se apodere de México”— y el significado de los colores: blanco, “por la pureza de los ideales”; negro, “por el luto de los mártires”, y rojo, “por la sangre que estamos dispuestos a derramar”. —¿Estás dispuesto a cumplir con los ideales de nuestra organización y aceptar sus principios de primordialidad, reserva y disciplina? —¡Sí, estoy dispuesto! —dijo el muchacho y en seguida se le hizo repetir ante el crucifijo y la Biblia:

Yo, en pleno uso de mis facultades y sin reservas mentales de ninguna especie, juro por mi Dios y por mi honor de caballero cristiano, servir leal y patrióticamente a las actividades y propósitos de esta Organización, dándole primordialidad sobre cualquier otra y mantener en reserva su existencia y sus fines, así como los nombres de sus integrantes.
Luego, en sigilo permanente, llevándose marcialmente el puño al pecho y luego extendiendo el brazo, quien presidía pronunció en latín la frase de San Ignacio de Antioquía al ser llevado al martirio: —¡Estad fírmus! —¡Ut inqus perscusa! —repitió el coro cuya frase completa en español significa: “Estar firmes en la adversidad”, como el yunque al ser golpeado. —Si eres leal en los principios —le advirtió el adulto—, encontrarás en nosotros amigos y hermanos; si no, seremos jueces implacables. Y volvió a estallar el coro: ” ¡Amigos y hermanos o jueces implacables! ¡Amigos y hermanos o jueces implacables!” —¡Bienvenido, compañero militante! Se procedió, entonces, al festejo: un brindis, con vino tinto, en honor de la lucha contra el comunismo y la Revolución diabólica: ” ¡Y por Hispanoamérica, nuestra querida patria!” Como epílogo del cónclave, sumado ya un nuevo miembro, los jóvenes se hermanaron en la oración atribuida a Ramón Plata Moreno, el cerebro que concibió la naturaleza y estructura de la Organización:

Ante ti, María Reina, Madre de Dios y de la Iglesia,
reiteramos nuestra posición intransigente frente al error y el pecado. Y sabiéndote medianera de todas las gracias, imploramos intercedas ante Dios providente para que nos conceda la fortaleza y constancia necesarias como instrumentos de tu causa. Virgen del Tepeyac, suple con tus virtudes nuestras [flaquezas, Mantén firme nuestra vocación, protégenos en la lucha y guía nuestros pasos para la defensa de tu reinado [en Hispanoamérica. Pues ésta es una empresa de santos y tu divino Hijo ha escogido pecadores. Así sea.
Ramón Muñoz Gutiérrez, nativo de Lagos de Moreno, Jalisco, y avecindado en León, Guanajuato, había consumado su unión y fidelidad perpetua a la Organización Nacional del Yunque, la agrupación paramilitar de ultraderecha, hasta ahora secreta. Para mantener el anonimato, desde entonces se llamaría Julio Vértiz, en honor de uno de los sacerdotes jesuitas que, de manera clandestina, combatieron, en los treinta, a la masonería y al marxismo mediante Las Legiones. El adulto que había presidido la ceremonia que llegaba a su fin, Gerardo Mosqueda Martínez, vecino también de León, ordenó el retiro y la escuela quedó otra vez silenciosa y a oscuras. Su seudónimo era Vekemans, como el sacerdote belga, también jesuita, que sacudió Europa en los sesenta en su lucha contra el comunismo. Menos de dos décadas después, el nuevo miembro de la Organización —que en Lagos editaba los periódicos Encuentro y Luz y Sonido— llegaría al poder nacional en un ascenso paulatino: jefe de la Oficina de Innovación Gubernamental de la presidencia de la República y el personaje más influyente y cercano a Vicente Fox. Y como Muñoz Gutiérrez, Mosqueda Martínez también saltó de Guanajuato al gobierno federal con Fox: coordinador general de Delegaciones Federales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), reducto de La Orquesta, como también le llaman sus miembros a la Organización Nacional del Yunque con el fin de mantener el sigilo que, por décadas, ha sido exitoso. De menor jerarquía, pero con aspiraciones mayores, el director de la escuela, Tomás López Martínez, lleva el seudónimo de Luis Franco, conformado por el apellido del dictador español y el nombre de Carrero Blanco, líder de las Falanges. Ex dirigente municipal del PAN en León, es —desde diciembre de 2000— director del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato (CECYTEG) , estado identificado desde los setenta por el gobierno federal y la Iglesia católica como uno de los enclaves de grupos subversivos de ultraderecha, particularmente la Organización Nacional del Yunque, heredera doctrinal de la subversión cristera de la década de los veinte.
El que obedece no se equivoca

Ahí mismo, en León, la preparatoria y la Universidad La Salle fueron desde los sesenta semillero —como en casi todos los planteles del país— de numerosos cuadros de la Organización Nacional del Yunque, en una de cuyas ceremonias de juramentación fue iniciado otro prominente personaje del actual escenario político: Luis Felipe Bravo Mena. Efectuada en pleno movimiento estudiantil de 1968, la ceremonia del hoy presidente del PAN contó con la participación de otros jóvenes —hombres y mujeres— que han hecho también carrera política en ese partido. Una de ellas: Ana Teresa Aranda, directora del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Hermano de Ignacio Bravo Mena, identificado en un tiempo como uno de los dirigentes de la Organización Nacional del Yunque en Guanajuato y quien después sería jefe policiaco en León, a principios de los noventa, Luis Felipe fue un fiel militante cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Guanajuato. Su carrera política siguió, simultáneamente, en el PAN del Estado de México y en la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el organismo que lo impulsó para penetrar ese partido y que es semillero de cuadros directivos de la Orquesta. El juramento obligatorio explica el principio de hermandad mediante el cual Bravo Mena escaló posiciones y, al ganar la presidencia del PAN, integró a miembros de la Organización Nacional del Yunque al Comité Ejecutivo Nacional de su partido. Es el caso del diputado federal Manuel Espino, secretario general del CEN del PAN, quien relevó en el cargo a otro prominente miembro de la Organización, Jorge Ocejo Moreno, ex presidente de la Coparmex y coordinador de asesores de Carlos Abascal, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) desde el inicio de la actual administración. En esta dependencia del gobierno federal laboran desde el inicio del gobierno de Fox numerosos miembros de la Organización Nacional del Yunque: Raúl Vázquez Osorio, secretario particular de Abascal; Francisco Xavier Salazar Sáenz, Capablanca, subsecretario; Jesús Rivera Barroso, coordinador general de Planeación, quien transitoriamente fungió como subsecretario de la Reforma Agraria; Fernando Urbiola Ledezma, Emilio Jasso, director general de Presupuesto, así como Mosqueda Martínez, Vekemans. No es casual, tampoco, que el enlace entre el CEN del PAN y el gobierno de Fox sea —desde marzo de 2002— Ramón Muñoz Gutiérrez, Julio Vértiz, responsable de
integrar el gabinete y de aprobar —o vetar— funcionarios desde el nivel de direcciones generales hasta secretarías de Estado. De hecho, debido a la gran influencia de Muñoz, la membresía de la Organización Nacional del Yunque es vasta en el gobierno foxista y sus integrantes han sido colocados en posiciones estratégicas. Además de la STPS y otras dependencias, proliferan los miembros del Yunque en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol): Antonio Sánchez Díaz de Rivera, subsecretario de Desarrollo Regional; Gonzalo Robles Valdés, subsecretario también; José de Jesús Castellanos López, quien inició el sexenio como coordinador de Comunicación Social y actualmente es director general de la Unidad de Enlace; Gustavo Serrano Limón, coordinador general de Servicio Social, miembro del clan que ha escandalizado por su ultraconservadurismo. Pero también, como parte de la conspiración para conquistar y mantenerse en el poder, los miembros de la Organización están incrustados en los gobiernos estatales y municipales —y en sus respectivos congresos locales—, así como en las cámaras federales de diputados y senadores. Aunque el grueso son miembros del PAN, al que penetraron paulatinamente desde mediados de los setenta, también participan en el PRI y en organizaciones empresariales, cívicas y educativas. Es el caso de la ex diputada federal priista María de la Luz Lima Malvido, subprocuradora General de la República en la actual administración foxista, cuyo esposo, Luis Rodríguez Manzanera, fue integrante de la primera dirección del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), uno de los grupos de choque del Yunque. En efecto, el MURO, fundado en 1961, como su antecesor en Puebla, el Frente Universitario Anticomunista (FUA), en 1955, fueron organismos creados deliberadamente para operar públicamente y ocultar la verdadera estructura de la Organización Nacional del Yunque, el engranaje paramilitar y ultracatólico concebido para combatir en México la “conspiración judeo-masónica-comunista”. El objetivo que se propusieron fue consumar la “Causa” en México: ordenar el Estado para instaurar la “Ciudad de Dios” conforme al Evangelio. El Yunque es, también, el creador de otros organismos de camuflaje con tareas de aliento a la participación cívica, dentro del proyecto de “vertebración social” impulsado por la Coparmex: Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem) y Comité Nacional Provida, formados en la década de los setenta. El personaje que apareció como dirigente de DHIAC y de Provida —y que explica el traslape de muchos de sus miembros—, Jaime Aviña Zepeda, es también un político vigente: responsable desde 2002 de la capacitación del PAN en la capital del país, cuyo presidente, José Luis Luege, es también un prominente miembro del Yunque y, además, ex dirigente dhiaco. La nacionalización de la banca, en 1982, estimuló el activismo de la Organización Nacional del Yunque durante esa década, cuando alternó el reclutamiento y adiestramiento paramilitar de jóvenes con acciones políticas a través de los organismos empresariales, como los foros “Atalaya” y “México en la libertad”.
Y en los noventa proliferaron otras agrupaciones impulsadas por la Organización: Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CMDH) , Coordinadora Ciudadana, de Sánchez Díaz de Rivera, y Vertebra, de Abascal Carranza, ambos presidentes de la Coparmex en periodos sucesivos desde 1993 hasta 1998. Ideólogos del sector privado desde los setenta, Federico Müggemburg y Guillermo Velasco Arzac, Jenofonte, son prominentes miembros de la Organización Nacional del Yunque y han sido mentores de Bravo Mena desde que se avecindó laboralmente en la capital del país. Müggemburg es esposo de Gabriela Romero Castillo, hermana de Cecilia, actual senadora del PAN, quien se casó, en mayo de 2001, con Emilio Baños Urquijo, hermano de Fernando, ex presidente del MURO y de la Guardia Unificadora Iberoamericana (GUIA), fundado en 1971, que fue también cobertura pública del Yunque y de cuya dirigencia fundacional formó parte el actual diputado federal panista Luis Pazos, prolífico vocero de la ultraderecha. Como el de Lima Malvido con Rodríguez Manzanera, el del reputado penalista primer secretario de Organización Política del MURO, esos dos casos ilustran los “matrimonios orgánicos” que ordena la Organización, en la que está proscrito el divorcio. La relación del matrimonio Lima Malvido-Rodríguez Manzanera con sectores ultracatólicos se produjo a raíz de la publicación del libro Ganancia de pescadores, de Jorge Carpizo y Julián Andrade, quienes documentaron la influencia del arzobispo Juan Sandoval Iñiguez en la investigación del asesinato del cardenal Jesús Posadas Ocampo, ocurrida en 1983, en Guadalajara. El abogado del arzobispo de Guadalajara, José Antonio Ortega, fue fundador de la CMDH y es cuñado de Jorge Serrano Limón, allegados todos al coordinador de los diputados panistas en el Congreso de Jalisco, Fernando Guzmán Pérez-Peláez, ex presidente nacional de DHIA, cobertura de la Organización Nacional del Yunque. Velasco Arzac, quien en los setenta fue jefe regional del Yunque en Guanajuato, Querétaro, Zacatecas y Aguascalientes, fracasó recientemente en su propósito de ser uno de los comisionados de una institución fundacional: el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAIP), responsable de garantizar la correcta puesta en marcha de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental. Propuesto por Fox a recomendación de Ramón Muñoz, Velasco Arzac fue rechazado por el Senado por su inexperiencia en el tema del derecho a la información y por formar parte de organismos censores como “A Favor de lo mejor”, del que fue vicepresidente Gerardo Mosqueda. Se trató de un serio revés para el ideólogo de la Organización, que ya antes había sido depuesto como director de Participación Ciudadana tras una relación insostenible con el secretario de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero. Otro golpe previo que también resintió Velasco Arzac, y la Organización, fue no haber sido nombrado presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 1999, cuando presidía México Unido Contra la Delincuencia, creado dos años antes a instancias del presidente de Coparmex Gerardo Aranza Orozco, hermano de
Ana Teresa, actual directora del DIF, ambos miembros de la Organización Nacional del Yunque. Uno de los jefes nacionales de la Organización es, actualmente, otro ex presidente de Coparmex: Bernardo Ardavín Migoni. Director general del Fondo Nacional para el Desarrollo Sostenible (Fundes), la organización empresarial que fomenta el desarrollo de las pequeña y mediana empresas, de la que es actualmente consejero Velasco Arzac, Ardavín presidió la Coparmex de 1986 a 1988, fue consejero del Infonavit en 1995, del que fue echado por presunción de malos manejos, y es actualmente propietario de la empresa de consultoría Estrategia Empresarial. Ardavín fue vicerrector académico de la Universidad La Salle de 1970 a 1974 y, junto con el vicerrector administrativo, Rogelio Barrón, fomentó en los planteles el reclutamiento de nuevos cuadros de la Organización Nacional del Yunque. Uno de quienes operaban el reclutamiento es el “hermano” Francisco Serrano Limón, cuyas andanzas en Michoacán, Guanajuato y Estado de México están plenamente documentadas, inclusive la fundación del Movimiento Testimonio y Esperanza, grupo que encabeza el senador Marco Antonio Adame, estratega de imagen del CEN del PAN y quien, anualmente, encabeza las peregrinaciones al cerro del Cubilete. Ardavín, quien fracasó en febrero de 2003 al intentar volver a presidir la Coparmex, tiene seis hijos, dos de los cuales participan en política: José Ramón es presidente de la Coordinadora Ciudadana en el Distrito Federal, que fundó Sánchez Díaz de Rivera, y Santiago —quien no logró ser diputado panista capitalino— es secretario particular de Sánchez Díaz de Rivera en la Sedesol. Apenas en marzo de 2003, la Agrupación Política Nacional Coordinadora Ciudadana estrenó presidente nacional: Guillermo Velasco Arzac, cuyo hijo, Guillermo Velasco Barrera, fue jefe de asesores de Marta Sahagún en la Coordinación de Comunicación Social de la presidencia. Y desde que la esposa del presidente Fox creó la fundación Vamos México, asumió el cargo de director de Relaciones Públicas encargado de la vinculación con organismos conservadores, como la UNPF, que empujaron la edición y promoción de la Guía de Padres, auspiciada en una extraña asociación por el sindicato magisterial que encabeza la secretaria general del PRI, Elba Esther Gordillo. Otro de los ideólogos es Manuel Díaz Cid, director del Instituto de Investigaciones Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), la institución fundada en 1974 a instancia de los mandos de la Organización, luego de que no pudieron apoderarse de la universidad pública estatal. Díaz Cid preside el Instituto de Estudios Sociales “Motolinía”, precisamente con sede en Puebla, y frecuentemente imparte seminarios a funcionarios panistas y empresarios de todo el país, junto con un elenco de yunques fácilmente identificable: Müggemburg, Abascal Carranza, Sánchez Díaz de Rivera, Ardavín, Velasco Arzac, José de Jesús Castellanos, Gerardo Mosqueda… Otro organismo usado por la Organización Nacional del Yunque para avanzar políticamente ha sido la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) , que penetraron fraudulentamente, en 1975, para instaurar una directiva espuria: César Nava Miranda, presidente, y Müggemburg como
vicepresidente, junto con Velasco Arzac y Eduardo Turati en la mesa directiva. Artífice de la urdimbre, Velasco Arzac es descrito como el personaje que, durante la asamblea electiva de la UNPF celebrada ese año en el Instituto Renacimiento de la colonia Roma, se paseaba en una camioneta con el emblema… del

PRI.
Actual presidente de Coparmex en Michoacán, Nava Miranda es padre de César Nava Vázquez, diputado federal con licencia y abogado general de Petróleos Mexicanos (Pemex), paraestatal a la que Ocejo Moreno se incorporó, en febrero de 2003, como coordinador de asesores del director, Raúl Muñoz Leos, miembro también de la Coparmex. Igualmente improvisado en la función pública como Nava Vázquez y Ocejo, el nuevo coordinador del proyecto Puebla-Panamá, Hebert Taylor Arthur, se logró incrustar en la Secretaría de Relaciones Exteriores antes de que presentara su renuncia Jorge G. Castañeda y quien aparentemente estaría vacunado contra la infiltración de esta cofradía. Y es que los méritos profesionales no son criterio para que los yunques sean incorporados a la administración pública. La fidelidad a la Organización —fincada en el juramento— basta para escalar posiciones en el escalafón federal, como lo han hecho en gobiernos estatales y municipales, luego del cambio de la correlación de fuerzas en el país y particularmente de la elección del 2 de julio de 2000. Los jóvenes que, desde la década de los cincuenta, fueron reclutados y adiestrados en técnicas de combate y uso de armas, en un contexto antidemocrático y de confrontación ideológica, conforman —hoy como adultos— la nueva clase política de un país que se supone democrático y plural. Antes de la conquista del poder político, según el Manual del Militante Adulto, la instrucción de la Organización Nacional del Yunque a sus tropas adultas era: “Combate con los medios a su alcance a las fuerzas de la Revolución (a las obras de Satanás). Sin tregua”. Como integrante de un Estado histórica y constitucionalmente laico, el militante de la Organización tiene, por su juramento y fidelidad a la “Causa”, un objetivo contrapuesto: “No persigue el poder sobre la sociedad al estilo de la Revolución. Lo busca para evangelizar las estructuras y las instituciones. ” Ésta es la mística que guía a vastos contingentes de militantes de la Organización Nacional del Yunque, ahora en posiciones clave de poder, cuyas actividades subversivas sólo pudieron ser detectadas por la Dirección Federal de Seguridad, la policía política del régimen priista, hasta mediados de los setenta. Para entonces, sin embargo, la Organización tenía dos décadas de operar en buena parte del territorio nacional de manera clandestina y con el apoyo de prominentes empresarios y un sector de la jerarquía eclesiástica. El radicalismo y violencia que solía caracterizar a los miembros de las organizaciones de ultraderecha, particularmente el MURO, en el Distrito Federal, y los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, que en los sesenta rompieron, hizo que José Garibi Rivera y Miguel Darío Miranda reprobaran públicamente, desde los sesenta, la creación de organizaciones secretas.
Otros jerarcas, sin embargo, las alentaron, como el obispo de Puebla, Octaviano Márquez y Toriz; el de San Juan de los LagOS, Francisco Javier Nuño, y el de Nuevo Casas Grandes, Hilario Chávez Jolla, identificados con los fines del combate a los “enemigos de la religión”. La Organización tomó, por ello, la decisión de crear su propia congregación religiosa en el interior de la Iglesia católica, inscrita en el proyecto de su expansión nacional denominado “Operación Prometeo”: En 1972 nació la Sociedad Cruzados de Cristo Rey. Fundada por José Manuel Pereda Crespo —quien como estudiante de Medicina en la UNAM y confeso miembro del MURO fue encarcelado, en 1968, por haber robado expedientes confidenciales de consejeros universitarios—, la congregación ha experimentado un paulatino crecimiento, pero su influencia es ya internacional: ha logrado colocarse inclusive en el Vaticano. La misión de los Cruzados de Cristo Rey es “enseñar a obedecer”, porque, afirma la Organización Nacional del Yunque: “El que obedece no se equivoca”. El documento Perfil del militante adulto, etapa de madurez, ordena al miembro del Yunque:

Reconoce que toda autoridad legítima viene de DIOS. De ahí el sentido sobrenatural que tienen sus acciones y decisiones cuando OBEDECE lo que las jefaturas mandan, en orden a la CAUSA. Dios quiere que todos se salven y en esta predestinación señala a sus criaturas distintos caminos para lograrlo, constituyendo así las vocaciones específicas. A nosotros nos llamó Dios a la política.
El Yunque, origen y estructura
Aunque el gobierno detectó la fundación, y documentó, de manera sistemática, las actividades de los promotores del FUA y del MURO, los rígidos mecanismos de secresía impuestos por quienes urdieron la Organización Nacional del Yunque no hicieron posible su detección, en efecto, sino hasta casi dos décadas después, en 1975. Fueron Ramón Plata Moreno, considerado por quienes lo conocieron como un “genio de la organización política”, y Manuel Díaz Cid, dos de los personajes que concibieron la estructura operativa e ideológica de la Organización Nacional del Yunque cuyo descubrimiento por parte de los organismos de inteligencia gubernamentales, según documentos oficiales, fue más bien fortuito. Más aún: al detectarla, los agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) ni siquiera calibraron la importancia y la penetración de ese entramado ideológico y político, que en Puebla tuvo su entraña, en 1955, y desde ahí inició su expansión de alcance nacional. Entre los voluminosos documentos de la DFS, transferidos en marzo de 2002 al Archivo General de la Nación (AGN) por disposición de Fox, se encuentran 24 fichas que remiten a igual número de investigaciones específicas sobre la Organización Nacional del Yunque. El primer indicio documental de este organismo secreto se detectó en Hermosillo, Sonora, en abril de 1975. Era un volante mimeografiado en donde se denunciaba el reclutamiento de jóvenes por parte de un grupo encabezado por Rafael Ayala López, quien sería, en el gobierno panista de Ernesto Ruffo en Baja California, a partir de 1989, secretario de Educación y Bienestar Social. Dos años después, en mayo de 1977, la policía capturó, en Zacatecas, un comando de la Organización encabezado por el actual diputado federal panista Alfredo Botello Montes, integrado, entre otros, por los hermanos Felipe y Manuel Urbiola Ledesma, ex diputados federales queretanos, también del PAN, incrustados hoy en el gobierno de Fox. El operativo fue orquestado por Velasco Arzac, jefe regional en Guanajuato, Michoacán, Querétaro y Aguascalientes, por cuyo fracaso fue reprendido enérgicamente por la jefatura nacional de la Organización Nacional del Yunque, según testimonios de miembros de la misma. En 1982, justo en el año en que Ramón Muñoz Gutiérrez ingresó al Yunque, la Dirección Federal de Seguridad documentó el entramado de la Organización en
Jalisco y Guanajuato, muchos de cuyos integrantes están actualmente en el poder en esos estados y en el gobierno federal. En Jalisco fueron capturados miembros de una célula que urdía una estrategia contra el obispo integrista francés Marcel Lefebvre, quien se encontraría con los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, enemigos desde mediados de los sesenta de la Organización Nacional del Yunque. Lo vigilaban con un propósito: querían asesinarlo. Contrario al embate contra las organizaciones clandestinas de izquierda mediante la guerra sucia, esta organización subversiva de ultraderecha no fue desarticulada. Integrantes de la Organización aseguran, sin embargo, que también fueron víctimas del Estado en el asesinato de su líder nacional, Ramón Plata Moreno, ocurrido el 24 de diciembre de 1979, cuando volvió, transitoriamente, de un exilio para pasar la Navidad con su familia, en la colonia Lindavista, en el Distrito Federal. Otro de los “mártires” del Yunque es Jorge Calfópoulos, jefe regional en Jalisco, asesinado en 1982, presuntamente por los Tecos, a quienes se atribuye, también, el homicidio a balazos de los dos jóvenes en el Cerro del Cubilete, en noviembre de 1975, pertenecientes a la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (ACJM). Es a partir de estos documentos que se encuentra la explicación de por qué la Organización se denomina Yunque. La definición la hizo uno de los jóvenes capturados en Zacatecas, Pedro Luis López Solorio, alias Cornelia Laureas:

El nombre del Yunque se debe a que sus integrantes tienen que ser como el yunque, ya que por más que se le pegue continúan en la misma forma sin inmutarse, resistiendo todos los embates a que son sometidos.
Reclutado por Botello Montes —actual coordinador de la campaña del candidato a gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón— meses después del asesinato de dos jóvenes en el Cerro del Cubilete, López Solorio aportó más información:

El Yunque es una organización a nivel nacional y que a través de infiltraciones, principalmente en el sector estudiantil, controla al MURO y que de igual forma clandestina maneja a la ACJM, quienes al continuar con sus actividades normales puede trabajar de una manera clandestina.
En efecto, 24 años antes de ser asesinado, Plata Moreno logró mantener oculta la verdadera estructura del Yunque, mediante la creación del FUA y del MURO, organismos de fachada, como después lo serían también el “Movimiento Cristianismo Sí”, Guardia Unificadora Iberoamericana (GUIA), Nueva Guardia, Juventud Inconforme Positiva y otros. La idea de una organización de tal magnitud se produjo en el contexto de la Guerra Fría entre las potencias mundiales, iniciada en los cincuenta a raíz de la crisis en Corea, que llegó a América Latina con el triunfo de la Revolución cubana. En esa confrontación ideológica, que en México era también manifiesta, los sectores ultraconservadores del país se confabularon para pretender frenar el avance
de lo que ellos juzgaban una conjura “judeo masónica comunista” de nivel mundial. De hecho, los enemigos eran los judíos. La Organización surge en ese contexto de capitalización del miedo al comunismo y el afianzamiento de privilegios de sectores empresariales, alentados desde el gobierno de Manuel Ávila Camacho y sobre todo de Miguel Alemán. Puebla, históricamente identificada como un enclave de los sectores más reaccionarios por la preeminencia del clero político, fue el origen de la Organización, que veía al PAN como parte de esa conspiración mundial y atribuía a su fundador, Manuel Gómez Morin, ascendencia judía. Los cincuenta habían sido particularmente cruentos en Puebla debido al cacicazgo político de los Ávila Camacho y a los conflictos por la autonomía universitaria, concebida de manera contrapuesta por los sectores conservadores y progresistas. Alentada por la Iglesia católica, particularmente por el obispo Octaviano Márquez y Toriz, la oligarquía poblana se unificó para hacer frente al comunismo y financió el alumbramiento de la Organización Nacional del Yunque. A los 20 años de edad y siendo estudiante de arquitectura de la Universidad de Puebla, Plata Moreno fue quien concibió la idea de crear una organización cuya estructura operativa fuera difícil de desarticular: Era una pirámide invertida en donde la dirigencia nacional estaba hasta la punta inferior, como sigue hasta nuestros días. Las “notas distintivas” de la Organización Nacional del Yunque, como muestran documentos, son —en primer lugar— “Primordial”: nada es más importante, ni la familia, que la Organización; “jerárquico consultiva”: ninguna decisión se puede tomar sin el consentimiento del jefe superior; “Reservada” : totalmente secreta, y “combativa-formadora de cuadros políticos”: de ahí el reclutamiento de adolescentes al cabo de un riguroso proceso de observación y análisis, para luego adscribirlos a la lucha política. En la superficie de la estructura se estimulaba la creación de grupos “externos” o “de control”, que eran células dedicadas a contactar jóvenes católicos y anticomunistas, proclives al adoctrinamiento y aspirantes a una especie de “filtros” denominados ” preorganizaciones”. También en la superficie de la pirámide invertida, Plata Moreno dispuso la creación de organismos para operar de manera pública e impedir la detección y desarticulación del entramado oculto. En este esquema se inscriben el FUA y el MURO, muchos de cuyos integrantes — salvo sus jefes—jamás supieron que el verdadero mando estaba en la parte inferior de la pirámide invertida. Eran los grupos de choque, sobre los que hay abundante información, pero que ocultaban una estrategia de expansión en el nivel nacional. EI propio Manuel Buendía, considerado como el experto en organizaciones de ultraderecha, tampoco logró advertir —quizá porque los policías que lo proveían de información no le dieron la suficiente— la estructura de la Organización Nacional del Yunque. Identificó a Plata Moreno como un “iluminado” que se rodeó, en 1955, de 12 “apóstoles” con el fin de tomar las universidades y luego el poder en el país, pero erró
en detalles en apariencia inocuos pero fundamentales para desenmascarar la conspiración. Por ejemplo, aseguró que uno de los 12 “apóstoles” fue Luis Pazos, diputado federal y ex candidato panista al gobierno de Veracruz. Pero en ese año, 1955, contaba con apenas ocho años de edad y 14 cuando se creó el MURO. En realidad, Pazos fue fundador de la GUIA, creada en 1971 —cuando tenía 24 años de edad— como parte de la fundación de organismos de fachada de la Organización Nacional del Yunque. Uno de los dirigentes de la GUIA, que lo fue también del MURO, fue Fernando Baños Urquijo, fundador y hasta la fecha propietario de una empresa de síntesis periodística —Diario de diarios— y de una empresa de consultoría —Entorno laboral—, sobre quien pesa la sospecha de que era policía del gobierno. Al menos ésa fue la acusación que le hicieron sus enemigos, los Tecos de la UAG, en el IV Congreso Mundial Anticomunista, celebrado en México, en 1974. Además de condenar su presunta debilidad ante los judíos, a través de su revista Réplica afirmaron:

Fernando Baños Urquijo, jefe del pequeño grupo de integrantes que se autotitula GUIA, para poder obtener protección de la policía secreta del gobierno mexicano, mostró una credencial de miembro activo también de la policía secreta del señor presidente Luis Echeverría.
Los otros “iluminados” que, según Buendía, crearon el MURO eran: Augusto Domínguez Guzmán, Gastón Pardo Pérez, Ignacio Rodríguez Carreño, Carlos Figueroa Sandoval, Klaus Feldman, Antonio Quintana, Luis Felipe Coello, Víctor Manuel Sánchez Steinpreis, Manuel Díaz Cid y Federico Müggemburg. Los cuatro últimos son personajes vigentes desde que, con Plata Moreno como guía, se propusieron la aventura de tomar por asalto las universidades para adiestrar jóvenes e irradiar su influencia a todo el territorio nacional, estableciendo además alianzas con sectores del clero y del sector privado. Uno de los empresarios que públicamente reconoce haber financiado al MURO es Hugo Salinas Price —padre del propietario de Televisión Azteca, Ricardo Salinas Pliego—, quien ofrece detalles sobre ese organismo de negra reputación y que, sin embargo, tampoco alude a la Organización Nacional del Yunque. En su libro autobiográfico Mis años con Elektra, editado en abril de 2000, Salinas Price cuenta:

A principios de los años sesenta sentía yo grandes “inquietudes “. El fuerte carisma de Fidel Castro hacía sentir miedo a las clases media y alta de que se fuera a repetir el fenómeno cubano en México. Escribía yo artículos antiestatistas que publicaba en Excélsior. A veces reproducía mis artículos en sus publicaciones el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, que dirigía mi amigo, el licenciado Agustín Navarro Vázquez. Siempre apoyé a Navarro Vázquez, un verdadero héroe de la libertad, a quien la patria no le ha rendido el debido reconocimiento. En varias ocasiones me planteó la conveniencia de crear un grupo de choque de jóvenes, a efecto de contrarrestar el terror de la izquierda entre estudiantes. Se llamaría MURO, por sus iniciales: Movimiento Universitario de Renovadora Orientación. Lo más probable es que hubo varios que lo apoyaron, pero yo nunca supe quiénes más apoyaron a este grupo, que resultó muy efectivo para darle una sopa de su propio
chocolate.

MURO tenía una casa ubicada en la avenida División del Norte, en donde practicaban artes marciales los muchachos. En una ocasión MURO decidió hacer una manifestación en la propia UNAM. Para asombro de la izquierda, se quemó la efigie de Fidel Castro. Fue divertido; tanto mi cuñado como yo estuvimos ahí. Él salió fotografiado en los periódicos al día siguiente, junto a la efigie en llamas.
Lo más seguro es que quien lo invitó, Agustín Navarro Vázquez, un furibundo anticomunista, cercano a Plata Moreno, no haya revelado la profundidad del asunto. Era parte de la secresía con la que se manejaba la Organización, cuya estructura era conocida por muy pocos. Pero Salinas Price, después de narrar este episodio, aporta otros datos, que acreditan el andamiaje público del Yunque:

Después de este incidente, el licenciado Navarro creó un nuevo grupo que avivaría la conciencia cívica —proyecto muy idealista en un país tan sufrido como México— y otra vez inventó un nombre: UNID, iniciales de la Unión Nacional Independiente Democrática. Yo financié —más bien dicho pagué— todos los gastos para el sostenimiento de este organismo, porque no suscitó el más mínimo interés. Estuvo a cargo de Carlos Campos, buen amigo del licenciado Navarro.
Hacia 1964, cuenta Salinas Price, conoció a otro de los personajes clave de la ultraderecha mexicana, líder del Partido Nacionalista de México: Jorge Siegrist:

Jorge Siegrist no tenía alma de hombre sumiso. Tenía unos 40 años, y era corpulento, de pelo muy negro y gran bigote igualmente negro; ojos vivaces, llenos de inteligencia y desprecio para la hipocresía, que los años le enseñan a uno que es tan necesaria para llevar la vida en un mundo imperfecto…
El empresario mueblero se metió al partido para infundirle vida —”y dinero, por supuesto”, dice—, pero fue poco productivo: “Ahí aprendí que en la política, al menos en México, no se hace nada sin grandes cantidades de dinero”. Y al final fracasó: electo presidente del partido en una convención —”en la cual participó el viejo político Jorge Prieto Laurens”—, se entrevistó con Luis Echeverría, a la sazón secretario de Gobernación, quien sugirió un subsidio.

En eso tomé la palabra, y ante la mirada incrédula del licenciado Echeverría, anuncié que el partido no requería un subsidio, que se bastaría solo. Inmediatamente comenzaron a salir noticias en los periódicos en el sentido de que estaba en disputa la presidencia del partido, que si era Salinas, que si era Alejandro Corral. Este Corral se pasó a las filas del stablisment y se prestó para simular una escisión interna. En vista del “problema”, Gobernación retiró el registro al partido. Aventé la toalla. Entre lágrimas anuncié a los colaboradores en el partido que me retiraba, que no era posible para mí seguir erogando gastos ni entrar en pleitos, que vería serían mi tumba, y que renunciaba. Ahí se acabó el partido.
Siguió apoyando, sin embargo, a Siegrits, recluido en Lecumberri precisamente por alentar la subversión y a quien Salinas Price dice haber financiado, igual que a la Revista Nacional, enclave del movimiento fascista del Yunque.
Otra revista que era usada como vehículo de propaganda del Yunque fue, en los setenta, Temas contemporáneos, editada desde 1955 —fecha en la que se funda la Organización— por Navarro Vázquez. En el número 268, según consigna Hugo Vargas en su libro Cuando la derecha nos alcance, llevaba el encabezado principal: “La subversión comunista”, y en la edición incluía artículos de los ya mencionados Sánchez Steinpreis, Coello y Müggemburg, tres de los acólitos de Plata Moreno. En el secreto, sin embargo, se bullía otra cosa: Coello, por ejemplo, fue el motivo para la irrupción pública de la Organización Nacional del Yunque en la UNAM, en 1961, junto con Guillermo Vélez Pelayo, vigente hoy como muchos otros personajes que participaron en este movimiento, pero por una razón terrible: el asesinato de su hijo a manos de la Policía Judicial Federal, en 2001. La decisión de la Organización Nacional del Yunque de trasladarse de Puebla a la UNAM no fue fortuita, sino estratégica: era, en los sesenta, el principal centro de estudios de jóvenes provenientes de todo el país. Y la idea era reclutarlos en la capital e irradiar la influencia de la Organización mediante el regreso a sus lugares de origen. Ése fue el primer mecanismo para iniciar la expansión nacional de la Organización. Luego vendría, a principios de los setenta, el reforzamiento de su presencia en todo el territorio con jefes regionales y estatales enviados desde la capital del país, donde se arraigaron y actualmente ocupan posiciones clave en el PAN y en los gobiernos que este partido ha conquistado. El MURO era, por tanto, un camuflaje para ocultar la operación de un conjunto de células secretas estructuradas más o menos de manera semejante a Las Legiones que operaron contra el gobierno en los treinta. Así, la célula básica denominada “centro” estaba integrada por un máximo de diez muchachos, todos “razos”, cuyo jefe formaba parte de otra estructura de mayor jerarquía, “rama”, que a su vez integraba a varios, normalmente una decena de “centros”. Los jefes de las “ramas”, asimismo, pertenecían a un organismo superior, denominado “gabinete”. En el caso de la UNAM, el gabinete se llamaba “Vanguardia de Reivindicación Patriótica”, bajo el control de la jefatura nacional que encabezaba Plata Moreno. No era fácil para cualquier joven incorporarse a la estructura secreta del Yunque: el aspirante era sometido a una estricta observación en los llamados “grupos de control”: organizaciones deportivas, clubes sociales, parroquias o sociedades de alumnos en escuelas y facultades. Si el prospecto cumplía el perfil de católico, hijo de familia y capacidad de liderazgo, enseguida era abordado por alguno de los que ya pertenecían a la estructura para hablar sobre la situación mundial y del país”, sobre todo del “peligro comunista”. De la coincidencia al respecto dependía el siguiente paso: invitarlo a alguna de las “preorganizaciones” que llevaban nombres diversos, y que representaba estar sujeto a un escrutinio exhaustivo, que incluía la investigación de todos sus datos personales y de los de su familia, incluyendo a los abuelos. Se trataba de organismos llamados ” Comando de Fuerza Heroica”, “Liga
Mexicana Reestructuradora”, “Liga Mexicana Nacionalista”, “Legión Juvenil Cristiana” y, para mujeres, “Legión Juana de Arco”, que efectivamente, como se ha documentado, eran secretas, pero que desaparecían si había riesgo de ser detectadas. Esto explica por qué los sabuesos policiales no podían con-seguir más información que un volante ocasional o una declaración de un prospecto. Súbitamente las organizaciones desaparecían, sobre todo si los responsables se percataban de que se ponía en riesgo la identidad de miembros de la célula o de lo fundamental: la Organización Nacional del Yunque. El acopio de información tenía un objetivo fundamental: no debía ser judío, ni de descendencia de esa raza. Serlo lo descalificaba automáticamente. Y para ello había un equipo de expertos que indagaba el árbol genealógico de los prospectos a fin de comprobar que no hubiese ninguna vinculación con el judaísmo, el enemigo, según la interpretación que daban Los protocolos de los sabios de Sión, lectura obligada para cualquier aspirante y que encendía su odio a esa raza. Uno de los muchachos que, en los sesenta, anhelaba ingresar a la organización tuvo un problema por su apellido. Al cabo de una exhaustiva investigación sobre sus orígenes, se le aceptó, y hasta la fecha milita en la Organización: Ricardo Esponda Gaxiola, ex presidente de la UNPF. Y si los jóvenes aspirantes solicitaban más información o preguntaban por qué debían mantener en secreto su afiliación, sobre todo después de que la Iglesia había condenado las organizaciones clandestinas, en 1964, se les decía que era parte de los principios y que no era secreto, sino simplemente “reserva”. En la “preorganización” se integraba la ficha individual del aspirante, con datos exhaustivos, además de los padres, hermanos, abuelos, cada uno con domicilio, ocupación y su compromiso con la religión católica. En una ficha provista a los reclutadores, de la que se posee copia, se exigían voluminosos datos del prospecto, y en caso de faltar al menos uno, se advertía, no era recibido por el jefe de la célula. La información requerida enfatizaba, sobre todo, su “dimensión política” — relaciones con grupos cívicos, religiosos, deportivos, arraigo y aceptación en el medio—; su ideología —respecto a la Iglesia católica, al “enemigo en diversos campos” y al gobierno—, así como sus características físicas y síquicas, inteligencia y capacidad de jefe, entre otras. Si el prospecto cumplía con los requisitos, debía comenzar a familiarizarse con el atuendo —camisa blanca y pantalón negro—, los brazaletes y las oraciones de esas ” preorganizaciones”. Y sólo entonces era invitado, forzosamente por un padrino, a ingresar formalmente a la Organización Nacional del Yunque. El primer paso, al cabo de la ceremonia de juramento, era ingresar al “centro”, desde donde se le solía repetir: “El que obedece no se equivoca”. El ascenso —en este caso descenso jerárquico— tomaba tiempo y dependía, obviamente, de las aptitudes y fidelidad a la Organización. Esta estructura piramidal, en la que la jefatura está oculta hasta abajo, impidió la detección pronta por parte de las autoridades. De hecho, de acuerdo con la información disponible en los archivos de la DFS, jamás lograron descubrirla plenamente. La estructura secreta de la Organización Nacional del Yunque evoca la
que, en la década de los treinta, articularon organizaciones católicas inconformes con los “arreglos” entre la jerarquía y el gobierno de Plutarco Elías Calles que, en 1929, pusieron fin a tres años de la Guerra Cristera. Una de esas organizaciones fue Las Legiones, que apareció a principios de los treinta en Guadalajara, fundada por Manuel Romo de Alba, muy próximo a Anacleto González Flores, creador de la Unión Popular, cuyo hijo del mismo nombre se alió a los Tecos, en los sesenta, y se confrontó con miembros del Yunque con motivo de la fidelidad al Papa. Nacido en San Juan de los Lagos, donde había sido educado “juiciosamente” en el seminario de la localidad, Romo de Alba concibió la idea de crear una organización con “una unión tan estrecha, tan perfecta, tan uniforme y disciplinada, que pudiera actuar a una sola voz de mando sin que nadie tuviera que hacer grandes sacrificios ni correr riesgos mayores”. Se trataba de una organización secreta en la que nadie conociera el nombre de sus integrantes, ya que éstos, al afiliarse, recibirán “un número que indicaría el que les correspondiera dentro del gran conglomerado […] inconfundible y diferente de cualquier otro […] la nomenclatura estaría basada en el sistema decimal”. En su investigación La derecha jalisciense en el período de la consolidación del Estado mexicano (1929-1940), Patricia Valles explica que el reclutamiento se realizó con el mismo principio, “ya que cada jefe de célula tendría diez subalternos a sus órdenes, y éstos a su vez reclutarían a otros diez a los cuales jefaturarían, repitiéndose esta operación las veces que fuera necesario a fin de integrar un gremio, y éstos la gran ‘unidad'”. La posición de la jerarquía de la Iglesia católica, señala la investigadora, fue de reprobación:

La Iglesia se mostró intolerante hacia la sociedad secreta, por lo que dio a conocer su posición en una carta pastoral que fue leída en todas las iglesias de Guadalajara, en la cual se exhortaba a los feligreses que se habían integrado a esta forma de lucha a abandonarla, ya que este tipo de agrupaciones estaban condenadas por el derecho canónico. La sorpresa de las autoridades eclesiásticas no tuvo límite cuando se enteraron de que miembros de la curia pertenecían a la asociación.
Sin embargo, un jerarca católico, monseñor Orozco y Jiménez, apoyó la organización desde su exilio, lo que alentó a Romo a seguir multiplicando su membresía, ahora en la capital de la República. Según él, sólo en la ciudad de México había unos 30 mil afiliados. El interés en las zonas urbanas condujo a Romo a Toluca, Pachuca, Cuernavaca, Querétaro, Puebla, Oaxaca y aun hasta Mérida, explica Patricia Valles en su trabajo, editado por El Colegio de Jalisco.

En ciudades como Aguascalientes, Chihuahua, Torreón y Monterrey también fueron formadas las respectivas divisiones, pero fue en la zona del Bajío donde las legiones encontraron más adeptos, los que, a decir de Romo, llegaban a “cientos de miles de personas que esperaban ansiosamente la orden de ataque que las llevase a la lucha con sus enemigos, disfrazados de mexicanos y libertarios”.
La inclusión de la educación sexual en los últimos años de primaria, en abril de 1934, alentó más todavía a Romo, que para entonces aseguraba que la organización contaba con 200 mil afiliados y una cantidad semejante de reservistas, cuyas acciones, sin embargo, eran realmente anodinas, como el boicoteo a reuniones obreras mediante el estallido de bombas pestilentes, tal como llegarían a hacerlo los yunques razos años después. El ala pacifista de la Iglesia articuló un plan para penetrar la organización y desviarla de su principal objetivo, la toma del poder político mediante la acción armada, y para ello se valió de los jesuitas, que pronto fueron tomando el control e impusieron al ingeniero Antonio Santacruz como jefe máximo, una vez que Romo fue desplazado. Siendo Santacruz el dirigente de Las Legiones, que a partir de 1935 serían conocidas como La Base, imprimió a las mismas una táctica y carácter diferentes, de cívica pasó a mística y la finalidad ya no era la toma del poder; se encauzaría la actividad católica descontenta de los afiliados a La Base a reglamentar su vida religiosa y, pretendiendo conocer a sus integrantes, se les citaba en lugares donde fueran fácilmente identificados. Los miembros de las legiones comenzaron a recibir órdenes tan absurdas como citarlos en una parroquia determinada, a una peregrinación o a tener presencia en una serenata en domingo, ejercicios que se multiplicaron durante más de un año, lo que provocó bajas a causa del aburrimiento y la inactividad.

Juan Ignacio Padilla recibió, en 1936, la jefatura de la división correspondiente a la región de Guanajuato y encontró que de los diez mil miembros iniciales sólo quedaban mil. En este ámbito de desgano, José Antonio Urquiza —rico guanajuatense— concibió la idea de revitalizar la sociedad con la anuencia del “alto mando”. Fue así que nació el sinarquismo.
MURO: contra los “rojos” de la UNAM
—Oye, ¿y él también toca en La Orquestal —Sí, pero sus amigos todavía no. Éste solía ser un diálogo habitual en los sesenta y encubría, en charlas públicas, la identificación de aliados y no aliados de la Organización Nacional del Yunque, conocida precisamente con el eufemismo de La Orquesta. Este subterfugio era empleado por miembros del MURO, que desde su fundación pública, en 1961, combatió, mediante los recursos de la injuria y la violencia, no sólo a los “comunistas”, masones y religiosos ” progresistas” —que eran todos los que no pensaban como ellos—, sino también a los disidentes que hasta ahora tienen impuesta la orden de silencio. La primera directiva del grupo la encabezó Luis Felipe Coello Macías como presidente; Víctor Manuel Sánchez Steinpreis, vicepresidente; Alfredo Ocampo, secretario general, Alfredo Pérez Grovas, secretario de Finanzas; Ignacio Rodríguez Carreño, secretario de Prensa y Propaganda; Luis Rodríguez Manzanera, secretario de Organización Política; Marcelo Ramírez, secretario de Acción Universitaria; José Antonio Bátiz, secretario de Actas y Acuerdos; Manuel Pando Mundet, secretario de Relaciones, y Jesús Nieva Velázquez, coordinador general. Coello, quien se ha dedicado desde hace varios a impartir cursos llamados “Teoría del empresario”, y Sánchez Steinpreis, actual director de la carrera de Comunicación de la UPAEP, son dos de los “apóstoles” que emprendieron la aventura con Plata Moreno. Rodríguez Manzanera sigue impartiendo cursos en la UNAM y en La Salle, mientras que José Antonio Bátiz diluyó su participación en el PAN, del que fue diputado. Los métodos violentos de este grupo, que controlaba a estudiantes en las preparatorias y en Ciudad Universitaria, tuvieron como uno de los blancos al entonces rector de la UNAM, Ignacio Chávez, a quien acusaban de solapar el avance “rojo” mediante los funcionarios de su administración. A través de su órgano oficial, Puño —cuyos primeros jefes de redacción fueron Guillermo Vélez Pelayo y Guillermo Velasco Arzac, y que circulaba de manera profusa presuntamente en número de 10 mil ejemplares que se vendían en 10 centavos—, se enderezaban campañas de descrédito contra funcionarios, profesores y estudiantes. Estas actividades son descritas con detalle en el libro, de próxima aparición, MURO, memorias y testimonios 1961-2002, de Edgar González Ruiz, uno de los autores más prolíficos del conservadurismo en México. Tan violentos eran los métodos usados por los miembros de MURO que, el 16 de
noviembre de 1963, el arzobispo primado de México, Miguel Darío Miranda, lanzó una advertencia pública a los universitarios católicos:

… Recientemente vienen siendo objeto de la atracción de algunas organizaciones estudiantiles, que si bien se han fijado metas, algunas en cierto sentido justas, en la elección de los medios se apartan de las directrices de la Iglesia y de la ley moral que deben guiar todas las acciones humanas para que sean lícitas. Y a quienes así obran no vacilan en el secreto, exigir juramentos o promesas y recurrir a la religión como uno de sus medios más eficaces para atraer adeptos, precisamente entre quienes profesan la religión católica.
Los líderes muristas no se sintieron aludidos: interpretaron que el mensaje del arzobispo se refería a las organizaciones masónicas y, en el peor de los casos, a que no se podía ser comunista y cristiano a la vez. El rector de la UNAM dijo sobre el mensaje del religioso:

Me da mucho gusto que haya sido la propia jerarquía eclesiástica la que leyera la cartilla a los fanáticos que atacan a la Universidad […] Aquellos que tanto han vituperado y escarnecido el nombre de la Universidad acusándolo de ser un centro de conspiración comunista, y a mí como solapador de la supuesta subversión, quisieran destruir, degollar a todos los que no siguen el estrecho sendero del extremismo […] Quisieran que en la Universidad hubiera macartismo para convertirla en un centro de fanatismo medieval. En nuestra casa de estudios no puede establecerse algo parecido a la inquisición.
El rector amplió su opinión sobre el MURO en una carta al sacerdote Agustín Desobry —de la Parroquia Universitaria, a la que se pretendió vincular con ese grupo—, en la que comentaba los juicios del sacerdote dominico Tomás Allaz, quien —también en una carta— analizó “la indignación, el asco y la vergüenza que a todo buen católico produce la actitud de los jóvenes del MURO “. Chávez escribió al respecto:

Yo agregaría que no sólo a todo buen católico, sino a toda persona decente. La mentira, la calumnia y la injuria no fueron nunca instrumentos de católicos ni de gente que se precie de honrada, cualquiera que sea su religión.
Los religiosos Tomás Allaz y Agustín Desobry, como todos los que trabajaban en la Parroquia Universitaria, habían sido víctimas de las acciones del MURO, cuyo director de la revista Brecha Universitaria, otro de los órganos de difusión del MURO, Sánchez Steinpreis, se negó a publicar una carta de Allaz en la que les reprochaba haber torcido la sanción del arzobispo. Como los muristas mantenían su actitud, Darío Miranda tuvo que ser más explícito en su condena. El 28 de septiembre de 1964, emitió una circular, que se distribuyó profusamente en la UNAM, los colegios católicos y las parroquias:

Muy honda preocupación nos ha causado hace tiempo la actividad de una organización estudiantil que, animada por ideales en lo que se mezcla lo noble y lo menos plausible, y encaminada hacia metas algunas de ellas justas, en la elección de los medios se aparta de las directrices de la Iglesia y a veces de la misma ley moral, que deben normar todas las acciones para que sean lícitas y bendecidas por Dios. Y como atractivo y acicate espaciosos para los jóvenes, no han vacilado en crear la mística poco ortodoxa, amparándose en el secreto, exigir
juramentos o promesas y recurrir a la religión como a uno de los medios más eficaces para atraer adeptos entre quienes profesan la verdad de Cristo, que en ningún momento y por ninguna válida razón puede prescindir de la caridad como de su esencial e imprescindible característica. Por eso nos dirigimos a los responsables de las instituciones educativas de esta Arquidiócesis de México para comunicarles: 1. Que desaprobamos el que se promueva entre los alumnos de los colegios católicos la afiliación a la organización actualmente denominada MURO (Movimiento Universitario de Renovadora Orientación). 2. Que se debe disuadir tanto a los maestros cuanto a los alumnos afiliarse o continuar afiliados al MURO. 3. Que no se debe permitir la formación de células de MURO en los planteles.
Aunque en la Universidad Iberoamericana se produjo la expulsión de varios miembros del MURO, éstos mantuvieron desafiantes— su manera de actuar. En marzo de 1965, Miguel Ángel Granados Chapa, de 23 años de edad, pasante de derecho y estudiante de periodismo en la Escuela de Ciencias Políticas, fue secuestrado por un comando del MURO integrado por seis sujetos que lo subieron a un lujoso automóvil y lo condujeron a un sitio desierto por el rumbo de Contreras. Cubierto el rostro con cinta adhesiva, Granados Chapa fue atado a un árbol y sometido a una golpiza a puntapiés. ” ¡Esta es una advertencia, la próxima te va peor!”, le gritó uno de los sujetos antes de dejarlo abandonado. Granados Chapa, reportero del periódico Crucero, que dirigía Manuel Buendía, había publicado información sobre el MURO. Cinco meses antes del secuestro, el 4 de octubre de 1964, en ese medio se publicó que el origen de los fundadores de ese grupo eran los colegios lasallistas, como el Benanente, de Puebla, y los colegios Cristóbal Colón y Simón Bolívar, del Distrito Federal. La aparición del MURO en la UNAM, añadía el periódico, no obedeció a la expulsión de Coello Macías y Vélez Pelayo, como supuestamente se dijo, en 1961, sino que formaba parte de una estrategia del bien contra el mal, con jefes que se amparaban en el secreto, entre ellos algunos profesores lasallistas. E1 11 de octubre, Crucero describió el juramento de los muristas que, aseguró, se realizaba en una casona de la colonia Roma. Sobre una mesa con mantel se colocaban una calavera, un puñal y un crucifijo, ante los cuales el iniciado debía repetir:

Juro por dios y por mi honor guardar absoluto secreto, con los extraños a esta agrupación, de su existencia y de la personalidad de sus integrantes y de los asuntos que en ella se traten. Juro asimismo disciplinarme a los acuerdos que en ella tome el Consejo Supremo del movimiento. Juro también considerar a nuestra agrupación como fundamental en todas mis actividades sociales, políticas, religiosas y culturales.
Salvo detalles, este juramento es muy semejante al que se describió en la ceremonia de Ramón Muñoz efectuado en León casi dos décadas después. Pero se trataba, en realidad, del juramento en una “preorganización”, que representaba un cale a los prospectos. La revelación del periódico dirigido por Buendía recibió una respuesta burlona
del MURO a través de Puño, que lo calificó de fantasía. Pero la contrarrespuesta fue contundente. En el número del 1 de noviembre, Crucero publicó una carta de un ex miembro del MURO, en la que éste aseguraba que MURO era sólo la “fachada” de organizaciones semisecretas como la Legión Juvenil Cristiana, a la que dijo haber pertenecido el remitente, y la Legión Juana de Arco. Y éstas a su vez eran parte de una organización más secreta, la Liga Universitaria Nacionalista, en la que estaba “el alto mando”, integrante a su vez de Vanguardia Integradora de la Mexicanidad. Un documento “confidencial” de la Secretaría de la Defensa Nacional, fechado en junio de 1967, obtenido en el Archivo General de la Nación, refuerza parcialmente esta hipótesis:

La “organización” que se puede identificar como la Liga Universitaria Nacionalista está vinculada desde su nacimiento a los restos de la organización secreta fundada en Guadalajara por Carlos Cuesta Gallardo, en 1933 y 1935. Sus integrantes son antiguos cuadros dirigentes del sinarquismo y del Partido Nacionalista de México, cuya filiación teca es indiscutible. Los Tecos son los miembros de la “Organización” en Guadalajara. En la actualidad existen cinco organismos adherentes o fuerzas de choque, dependientes de la LUN., y son el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, el Frente Universitario Anticomunista, el Frente Patriota de México, las Juventudes Integristas y la Sociedad de Amigos de los Pueblos Sojuzgados por el Comunismo.
La “Unidad Rectora” de la LUN, según el documento, estaba encabezada por el jefe nacional, Ramón Plata Moreno, cuyo subjefe era Ignacio Rodríguez Carreño. Coello era el secretario de Relaciones con el Exterior; Carlos Ralfópulos (sic), comandante de las Brigadas de Choque, y José Luis Borbolla como secretario de Contraespionaje. El documento explica particularmente el origen de los miembros del MURO:

El origen común de los organizadores del MURO son escuelas confesionales, como el Cristóbal Colón, Simón Bolívar, Universidad La Salle, el Colegio Benavente (en Puebla), todos ellos dirigidos por una congregación religiosa denominado “Hermanos de las escuelas cristianas” o bien hermanos “lasallistas”, en razón del fundador de la Congregación, Juan Bautista de La Salle. El MURO imbuye en sus miembros una gran mística de lucha contra el mal que se inicia con un solemne juramento, que es la culminación de un proceso de siembra, cultivo y cosecha del futuro militante.
Sin embargo, el documento padece de varias imprecisiones, según miembros de la Organización Nacional del Yunque que participaron desde principios de los sesenta, como el hecho de que “el FUA y el Frente Patriota de México han dejado de depender de la Liga Universitaria Nacionalista para unirse a los Tecos”. Al menos no es el caso del FUA, que siguió operando en Puebla aun después de que, en 1962, se anunció que se unía al MURO y al cabo de que se produjo la ruptura con los Tecos, en 1966, como consecuencia de una concepción católica: la fidelidad al Papa. Ciertamente el reclutamiento y adiestramiento de los Tecos era muy similar al del Yunque, según un extenso documento de la DFS, fechado el 20 de noviembre de
1972, elaborado con base en información proporcionada por un grupo de jóvenes del “Movimiento Cristiano Mexicano”, de filiación teca. Patricio González Sánchez, de 18 años de edad, y Jesús Osuna Alcaraz, de 23, narraron a los policías de la DFS cómo fueron reclutados y detallaron la ceremonia de juramentación, casi idéntica a la de los yunques: en un local semiiluminado se comprometieron, ante Dios y “María Santísima”, a guardar en secreto, inclusive a su familia, su filiación y actividades. Y aportaron nombres que condujeron a la captura de Isaías Quezada Ramos, organizador inspector de la organización, originario de Mexicali, Baja California, donde operaban dos “suborganizaciones”: una encabezada por Manuel Parra Cornejo, la otra por Antonio Meza Estrada, nombre idéntico al del ex secretario particular de Ernesto Zedillo. Ambos manejaban en Baja California a cuatro y cinco grupos, respectivamente, integrados por aproximadamente cien elementos, según Osuna Alcaraz, quien agregó: “que hay otros tentáculos del pulpo organizado en forma similar en Monterrey, Nuevo León, en Guadalajara, Jalisco, en Puebla, Puebla, y en San Luis Río Colorado, Sonora, que operan con diferentes nombres que el declarante ignora”. Y añadió:

Que también tienen infiltración en la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos, en la de los Boy-Scouts y en grupos excursionistas, a quienes se les adoctrina en forma indirecta. Que en las filas de la organización se han aceptado ex militantes del MURO, a los que denominan “Ratones” y los cuales vigilan de cerca por temer una infiltración de éstos en su organización.
” ¡Cristianismo sí, comunismo no!”
Fue en Puebla, en efecto, donde se gestó y desde donde se extendió la Organización Nacional del Yunque con el apoyo de la jerarquía católica y empresarios anticomunistas. El FUA, fundado en 1955, en Puebla, fue el primer membrete que utilizó la Organización, al calor de los conflictos estudiantiles por la autonomía de la universidad del estado, que se recrudecieron a raíz del triunfo de la Revolución cubana, en 1959. Tal como lo han documentado Alfonso Yáñez Delgado y Nicolás Dávila Peralta en sus respectivos libros La manipulación de la fe, Fúas y Carolinos en la Universidad Poblana y Las santas batallas, el anticomunismo en Puebla, prominentes personajes de la iniciativa local, alentados por el obispo Octaviano Márquez y Toriz, articularon un frente contra los movimientos liberales y de izquierda. Si de por sí la educación socialista instaurada por el cardenismo había encontrado resistencia en Puebla, en los años de la Guerra Fría el conservadurismo histórico del sector pudiente de Puebla se confrontó inevitablemente con las minoritarias corrientes de izquierda que jalaron logias masónicas, más identificadas con un sector del PRI. A principios de los cincuenta, la educación privada se elevó considerablemente en la capital poblana, alentada por el disimulo del gobierno de Maximino Ávila Camacho, hermano del presidente, y esos colegios comenzaron a impartir clases en el nivel preparatoria. Uno de los planteles particulares que más alumnos acogieron fue el Instituto Oriente, de orientación jesuita, cuyas enseñanzas chocaron con el espíritu liberal y de izquierda en la Universidad de Puebla, según narran Juan Louvier Calderón, Manuel Díaz Cid y José Antonio Arrubarrena Aragón en Autonomía universitaria, luchas de 1956 a 1991, génesis de la UPAEP, la versión de la ultraderecha poblana.

Estas generaciones de ex alumnos jesuitas llegaron impregnadas de un catolicismo activo, inspirado en las enseñanzas de los padres Vértiz, Da Silva, Figueroa y otros más. Dentro de la Universidad estos alumnos encontraron un ambiente agresivo y adverso, lo que les llevó a tomar actitudes combativas en la defensa de sus creencias, ante la burla cientificista que en las aulas se hacía de los dogmas católicos. Fue así que empezaron a figurar Klaus Feldman, Mario Alberto Pujol, Ramón Plata Moreno, Heberto Rodríguez Concha, José Antonio Quintana,
Gerardo García Golzarri y otros más.
Su primera acción fue empujar un movimiento para expulsar de la UAP, en 1952, a nueve militares impuestos como autoridades por el gobernador Maximino Ávila Camacho, si bien —dicen los autores— la manipulación oficial continuó solapando a miembros del Partido Comunista. De ahí que el ala conservadora de Puebla decidiera fundar un movimiento de más largo alcance y mayor contundencia:

Hacia el año 1955, la influencia de alumnos de las preparatorias se había incrementado significativamente con egresados del Colegio Benavente y del Colegio Humboldt quienes, formados en un ambiente de valores nacionalistas, veían con profunda preocupación el avance del comunismo tanto a nivel internacional, como nacional y local; así, el 19 de abril de ese año se constituyó el Frente Universitario Anticomunista (FUA) siendo presidido por Heberto Rodríguez Concha, agrupando a decenas de estudiantes que pronto lograron un notorio liderazgo universitario, destacando entre otros Manuel Díaz Cid, Teodoro Terés, Jesús Corro Ferrer, José Antonio Arrubarrena y Manuel Rodríguez Concha.
Bajo el lema “La fuerza de nuestro enemigo es nuestra cobardía”, en efecto, los fúas comenzaron a encauzar “la virilidad de la juventud universitaria”, un eufemismo de violencia, mediante la cual empujaron la obtención, en 1956, de la autonomía universitaria y enfrentarían desde entonces a las fuerzas comunistas, “los verdaderos idiotas útiles de la masonería”, como les llamaban. Lo que los autores omiten en su versión del nacimiento del FUA es que se trató del primer grupo de choque de la Organización Nacional del Yunque, concebida por Plata Moreno según el diseño de sacerdotes jesuitas, como Julio Vértiz, que enfrentaron a la masonería en los treinta. Testimonios obtenidos por el autor de miembros de la Organización establecen que los empresarios poblanos comenzaron a reunir dinero para adquirir armas y sufragar los gastos del adiestramiento de jóvenes para integrar grupos de choque. Entre los empresarios que financiaron las escuadras del FUA se encontraba Jorge Ocejo, gerente de la embotelladora Orange Crush, cuyo hijo del mismo nombre egresó, hacia 1961, del Colegio Benavente y era uno de los miembros de ese grupo. De hecho, el director de este plantel, Francisco Leonel de Cervantes, fue señalado por la DFS de ser “quien transmitía las disposiciones que dictaba el obispo de Puebla, Octaviano Márquez y Toriz” al FUA. Otros financieros eran Klaus Feldman, Gerardo Pellico, Abelardo Sánchez Gutiérrez, Juan Rugarcía, Marcial Campos Reyero y Eduardo García Suárez, este último al mismo tiempo activista, junto con Plata Moreno, Manuel Díaz Cid, Mario Bracamontes Zaardenetta, Jesús Bravo y Cid de León, así como los hermanos Rodríguez Concha. Con el paso de los años, García Suárez presidió la Concanaco y encajó en DHIAC, que en Puebla presidió, en 1983, Jorge Espina Reyes, presidente de la Coparmex, hasta marzo de 2003, y tío del delegado panista en Benito Juárez, José Espina von Roerich, y del presidente del PAN en Puebla, Juan Carlos de los mismos apellidos, ex diputados federales ambos en la LVII legislatura y vinculados también
al Yunque. Otro de los activos miembros del FUA fue el alcalde actual de Puebla capital, Luis Paredes Moctezuma, quien se comprobó que disparó una pistola y agredió con agua de éter a estudiantes de la UAP, donde estuvo involucrado también en el asesinato del estudiante Josafat Tenorio Pacheco. Durante su campaña, en 2000, cuando se conoció todo su historial, incluida su participación en DHIAC, tuvo que ofrecer disculpas al Consejo Universitario de la UAP. Es que era entonces, dijo, un “joven idealista”. En el informe de la DFS de 1983, se dice de DHIAC:

En esta organización intervienen de manera destacada el Ingeniero Eduardo García Suárez y el Lic. Manuel Rodríguez (Concha). En varias ocasiones se les ha denunciado como promotores de comandos anticomunistas. Asimismo, cuentan con campos especiales de entrenamientos, denuncias que han sido investigadas minuciosamente.
Aunque desde 1955 se tenían noticias de que miembros del FUA eran adiestrados clandestinamente, en enero de 1962 la revista Política, que dirigía Manuel Marcué Pardiñas, reportó en su número 42:

… la UAP sigue siendo un polvorín. Los ánimos se han calmado bastante a consecuencia de los exámenes, pero se tienen noticias fidedignas en el sentido de que los miembros del FUA están siendo adiestrados en técnicas de combate callejero y en el uso de armas contundentes, lo que hace prever nuevas provocaciones de su parte cuando se reanuden las clases. El adiestramiento, según se dice, se efectúa en el Centro Cultural, dependiente del colegio confesional Oriente, y en el también confesional Colegio Benavente.
El primero de ellos administrado por Jesús Bravo y Cid de León y el segundo por los lasallistas. En noviembre de ese año, ante el descrédito en que habían caído los fúas, por los métodos de violencia que incluían atentados dinamiteros contra catedráticos y estudiantes de la UAP, anunciaron su integración al MURO, recién echado a andar en la capital del país por el mando de la Organización Nacional del Yunque. Al respecto, el Directorio Estudiantil Universitario (DEU), de Puebla, difundió un documento en el que, además de repudiar los recientes atentados dinamiteros cometidos por el FUA, ponderaba el anuncio:

El desprestigio sanciona la metamorfosis nominal de los hipócritas y los criminales. ¿Por qué adopta el FUA la táctica de cambiar de nombre si se persiguen los mismos fines? La respuesta es obvia, el criminal y la prostituta cambian de nombre con el premeditado fin de cometer un nuevo fraude ante la conciencia y moral de la colectividad. Lógicamente el FUA, totalmente desprestigiado después de los atentados dinamiteros, ha metamorfoseado su nombre […] Es evidente que el FUA ha optado por sacrificar a sus cabezas (Klaus Feldman, Eduardo García Suárez, Ocejo, Iglesias y García Turuel, Marcial Campos, Rodríguez Concha, etc.) para seguir agitando dentro de nuestra institución. Cínicamente el MURO que sustituye al FUA confiesa que únicamente cuenta con 38 miembros. ¡Los mismos que hace años tratan de hacer de la UAP un baluarte de la reacción!
El enfrentamiento en la
UAP
estaba provisto de una alta dosis de religiosidad,
debido al extremo protagonismo del obispo Márquez y Toriz, feroz anticomunista. De hecho, desde 1961, los sectores ultraconservadores de Puebla se hermanaron en el lema ” ¡Cristianismo sí, comunismo no!” De ahí surgió, precisamente, el “Movimiento Cristianismo Sí”, creado por la Organización Nacional del Yunque, que se extendió a varios estados de la República, particularmente Jalisco y Guanajuato. Este movimiento era uno de los nuevos organismos de fachada de la Organización, una vez que se fue disolviendo el FUA, que llegó a tener una oficina en el Distrito Federal, en avenida Universidad 319, segundo piso, cuyo secretario general era Jorge Velázquez Herrera. Otros organismos del Yunque en Puebla fueron Juventud Nueva y Grupo Náhuatl, que serían los grupos de choque hasta que, en 1973, se produjo la ruptura en la UAP y los ultras decidieron fundar su propia institución educativa, la UPAP. Sobre el “Movimiento Cristianismo Sí”, Nicolás Dávila Peralta anota en su libro Las santas batallas…:

Este último era heredero directo del Frente Universitario Anticomunista y sostenía a una organización secreta a la que sus miembros llamaban con el nombre de La Orquesta. Su primer líder fue un activo militante del FUA y coordinador del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana, cuando fray Silvestre Paredes dirigía el movimiento y dirigía ahí a los cuadros anticomunistas: Mario Bracamontes.
La Orquesta es, precisamente, la Organización Nacional del Yunque, Bracamontes Zaardaneta era uno de los jefes estatales y el Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana era la cobertura para el adiestramiento paramilitar de jóvenes piadosos, uno de cuyos mentores era precisamente fray Silvestre Paredes. El 8 de agosto de 1970, Bracamontes decía: “Tratamos de evitar que cundan los errores anticristianos y antimexicanos; reprobamos las actitudes de aquellos católicos que quieran encontrar la solución a los problemas sociales en la alianza católicomarxista”. Desde entonces los miembros del Yunque, que se hacen llamar “cuates”, solían referirse a la organización como La Orquesta, precisamente para omitir el verdadero nombre. El coordinador general nacional del “Movimiento Cristianismo Sí” fue un prominente miembro de la Organización Nacional del Yunque: el ingeniero químico Fernando Rivera Barroso, quien fue secretario de Educación con Fox en el gobierno de Guanajuato, entre 1995 y 2000. El coordinador era Gabriel Chico Patiño —padre de Carlos Chico Sánchez, alias Hugo Wast, actual magistrado en Guanajuato— y el tesorero Luis Miguel Durán Villalpando, cuyo hermano, José, fue propuesto por el comité estatal del PAN guanajuatense como candidato a diputado local. Carlos Chico Sánchez fue uno de los colaboradores de Ramón Muñoz en el periódico que editaba en Lagos de Moreno, Luz y sonido. En 1982, escribió un artículo titulado “La defensa de la fe”, en el que habló sobre la lucha de la juventud de Polonia contra el comunismo, alentada por el papa
Juan Pablo II, y convocaba a hacer lo mismo:

[…] Sería insostenible pensar que la política es extraña y ajena a los laicos y jóvenes católicos. Ahora que el socialismo y el marxismo parecen ramificarse en nuestra patria, es momento oportuno para comenzar a aprender la actividad política. Y mientras piensas, joven lector, que CRISTO ha de reinar en tu ciudad, dime, ya pensaste cómo te vas a preparar desde HOY? {sic).
Chico Sánchez es actualmente, también, notario público número 52, de León, y fue director del Instituto de Investigaciones Jurídicas del Congreso de Guanajuato. Fue asesor del grupo parlamentario del PAN en la legislatura pasada y se le atribuye haber empujado, junto con Jorge Dávila Juárez, otro miembro del Yunque, la iniciativa antiaborto que vetó como gobernador Ramón Martín Huerta, sustituto de Fox y actual subsecretario de Gobernación, vinculado también al Yunque. El hermano Enrique es también notario público, número 53, también de León, y fue quien dio reconocimiento legal a “Vegetales Frescos”, la empresa de los Fox que usó para el trasiego de recursos a la campaña presidencial. En un desplegado, publicado con motivo de la primera visita del papa Juan Pablo II, en 1979, el “Movimiento Cristianismo Sí” en un texto que se transcribe tal cual señaló:

S. S. Juan Pablo II declaró que la Iglesia fundamenta su futuro en Latinoamérica, ratificando sus palabras con los hechos ha decidido visitar a la Santísima Virgen de Guadalupe, emperatriz de América, para implorar su intercesión y asistir a la apertura de la III Conferencia del episcopado Latinoamericano, dedicada al estudio de la evangelización de este Continente para preservar y hacer fructificar la semilla sembrada bajo la protección de la Virgen Morena hace cuatro y medio siglos. MÉXICO superó las insidias de liberales retardatarios y fascistas vergonzantes, un enviado personal del Sr. Presidente José López Portillo, ultima los detalles de la visita Papal a nuestra patria; nuestra máxima autoridad refrenda y se hace eco del sentir de los pueblos de México y Latinoamérica, cuya nota común única es la FE.
Fernando Rivera Barroso es, actualmente, asesor del secretario de Educación Pública, Reyes Tamez —con un pasado tenebroso en Nuevo León e impuesto en el cargo por Alfonso Romo, de ostensible conservadurismo—, y su hermano Jesús fue subsecretario de la Reforma Agraria y ahora es director de Estudios de la Secretaría del Trabajo, junto con Gerardo Mosqueda. Rivera no brincó al gabinete aparentemente por su arraigado catolicismo, que hizo ostensible en el homenaje que le ofreció, el 3 de junio de 2000, el Centro Mexicano de Sidonología al cardenal Ernesto Corripio Ahumada, por su labor en la difusión de la Sábana Santa, que trajo de Turín a México en 1981. En la página de Internet se detalla el discurso de Rivera Barroso, todavía secretario de Educación en Guanajuato, quien contó dos testimonios sobre el recorrido que se hizo del sudario por parroquias del país:

Uno en la ciudad de Zacatecas, donde se presentan a ver la exposición un grupo de jóvenes muy conocidos como, digamos, en aquel tiempo se llamaban izquierdistas o quizás los últimos grupos comunistas, y llegan en grupo. Sin embargo, se les recibe, pasan a ver la exposición, escuchan la presentación y lo que significa la Reliquia de la Sábana Santa y se retiran. Poquitos
minutos después el jefecito de ellos, regresa y pone por escrito un mensaje en el libro de visitantes. Desde luego que la curiosidad hizo que inmediatamente fuéramos a ver qué había escrito y su texto lo tengo grabado con toda claridad, él puso: “ante tantas evidencias, es conveniente replantearse las cosas”. Su alma, evidentemente había sido tocada por la Gracia. Recuerdo también otra anécdota en la ciudad de León, Gto., en donde un joven asistente a la exposición, después de escucharla, pide la palabra en público y anuncia su vocación sacerdotal. Algunos compañeros que estaban ahí, alrededor de él, lo toman a broma. Era una gente conocida por una vida diferente a lo que él estaba planteando. Hoy es sacerdote en la ciudad de León.
Fernando y Jesús Rivera Barroso son socios de Ediciones Promesa, dedicada a difundir la cultura católica, como por ejemplo el nuevo catecismo Camino, verdad y Vida, recomendado por el cardenal Rivera Carrera. Otro miembro del ” Movimientos Cristianismo Sí ” fue Alberto Diosdado, quien fue responsable de Inteligencia Regional del Yunque en Guanajuato —y miembro del comité nacional de DHIAC—, junto con Juan Manuel Torres Origel, sacerdote lasallista y cruzado de Cristo Rey, hermano de Ricardo, diputado federal con licencia, ex aspirante a la alcaldía de León, por el PAN, y nombrado, en marzo de 2003, director del Programa Federal de Construcción de Escuelas de la SEP. El “Movimiento Cristianismo Sí” solía firmar desplegados en los periódico al conmemorarse los aniversarios del asesinato de Plata Moreno. Alentados por la parte más ultraconservadora del clero y en un contexto en que preveían que México podría ser otra Cuba, los yunques eran abiertos admiradores del régimen fascista de Francisco Franco. Después lo serían de las dictaduras militares de América del Sur, debido a su apego a la Iglesia católica y a su combate a las ideologías de izquierda, el comunismo ateo. Ya desde su fundación, en 1961, el MURO hizo públicos sus objetivos, tal como publicó en su órgano de difusión Puño, del que fue director Guillermo Vélez Pelayo, el padre del joven que policías judiciales federales asesinaron, en marzo de 2002, al involucrarlo con la banda de secuestradores los “Ántrax”:

Incorporar a la Universidad, incluyendo estudiantes, maestros e investigadores, autoridades y personal administrativo al Cuerpo Místico de Cristo.
Pugnaban, además, por “la unificación y coordinación de los maestros católicos actuando en los grupos estudiantiles, también católicos, para realizar con la máxima eficacia una verdadera labor apostólica y entronizar a Cristo y a la Santísima Virgen en el seno de la Universidad”. Se les pedía a los maestros utilizar la cátedra para introducir en todo lo posible el pensamiento cristiano y dar una conciencia viva de la existencia de Dios en sus tres personas. La literatura que, por obligación, debían consumir los militantes era eminentemente católica, pero también de corte fascista. Eran clásicos los libros de Salvador Borrego, Derrota mundial y América peligra, así como los producidos por Julio Meinvielle, el sacerdote argentino que fue adalid espiritual del grupo paramilitar
anticomunista Tacuara. Furibundo antisemita, Meinvielle fue referente obligado de la dictadura militar argentina y, cuando el Ministerio de Educación y Cultura decretó la obligación de estudios confesionales católicos que afectó la libertad de cultos y el laicismo en la enseñanza, incluyó su literatura como libros de texto. Tal como lo retomaron los Cruzados de Cristo Rey, Meinvielle, fallecido en 1973, postulaba: “El sacerdote debe formar santos; y si no forma santos, como la higuera estéril del Evangelio, sólo sirve para el fuego”. Con esta mística, los miembros de la Organización actuaban: repudio a los judíos y al comunismo, pero apego absoluto a los principios cristianos y respeto irrestricto a la autoridad de la Iglesia católica y a su máximo jerarca, el Papa. La diferencia con los Tecos era el reconocimiento a la autoridad del Papa, a raíz de Paulo VI, a quien éstos calificaban de… judío y comunista. Ahí se originó la ruptura entre los Tecos y el Yunque. Al analizar las declaraciones y documentación de los jóvenes capturados en 1972, pertenecientes al “Movimiento Cristianismo Mexicano”, de filiación teca, la DFS señaló:

Al analizar los documentos recogidos por un experto de esta Dirección en asuntos religiosos de ultra-derecha, se encontró en la agenda propiedad de Jesús Osuna Alcaraz el nombre y el teléfono del Ing. Anacleto González Flores, mismo que fue proporcionado con la indicación de llamar en caso de emergencia, determinándose después de dicho análisis que se trata de una organización clandestina nazi-fascista con grupos periféricos de la organización conocida como “Tecos”, con sede en Guadalajara, cuyo jefe nacional es el Lic. Carlos Cuesta Gallardo y el subjefe es el Lic. Antonio Leaño Álvarez del Castillo en la ciudad de Guadalajara, Jal., y el jefe en la ciudad de México es el Ing. Anacleto González Flores. Ésta es una organización secreta con una multiplicidad de grupos periféricos que operan secretamente y con seudónimos, pero que controlan algunos frentes externos como la ” Femaco” (Federación Mexicana Anticomunista) y la revista “Réplica”, y tienen como objeto fundamental la destrucción de la conspiración judeo-masónica-comunista y la implantación de un régimen cristiano-fascista, y se encuentran conspirando contra el Papa Paulo VI, al que califican de comunista, y pertenece a esta organización el sacerdote ex jesuita Joaquín González Arriaga, autor del libro “La nueva Iglesia Montiniana”, en el que acusa a Paulo VI de comunista, judío y destructor de la propia Iglesia, habiendo sido dicho sacerdote excomulgado por la publicación del mencionado libro.
Papófobos y papólatras

Fue, efectivamente, la fidelidad al Papa la que produjo el rompimiento entre las diversas corrientes ultraderechistas, particularmente yunques y Tecos, a mediados de los sesenta. Mientras que Plata Moreno y sus seguidores se mantuvieron fieles, los soldados de la familia Leaño, de la UAG, renegaron del máximo jerarca de la Iglesia católica. La ruptura la produjo el libro La Iglesia montiniana, de Joaquín Sáenz Arriaga, ex sacerdote jesuita, excomulgado por el obispo Darío Miranda. Las coincidencias se evaporaron y cada grupo ocupó su lugar: los Tecos confluyeron en el integrismo, consideraron al Papa como parte de la conspiración judeo-masónica-comunista y rompieron con él, mientras que los yunques han sido fieles al papado, en la línea de Salvador Abascal: “El Papa nunca ha sido ni será hereje”. El episodio del rompimiento se efectuó en 1966, cuando Luis Felipe Coello — primer presidente del MURO— insultó a Carlos Cuesta Gallardo, jefe de los comandos Tecos e identificado con Sáenz Arriaga, seguidor del obispo francés integrista Marcel Lefebvre. El propio Plata Moreno confirmó la ruptura, tal como evoca uno de sus allegados que proporcionó información para la elaboración del libro. Este radical distanciamiento, que evolucionó hacia una confrontación literalmente a muerte, lo ilustra los documentos que publicó la revista Nexos en su edición de abril de 1983, dedicada a la ultraderecha en México. Firmados por el Movimiento Juvenil Mexicanista (o Anticomunista), se trata de un instructivo del “ceremonial de sesiones solemnes para celebrar y conmemorar las apariciones de la Virgen Santa María de Guadalupe”, cuyo lenguaje violentísimo contra sus enemigos es manifiesto:

5. Jefe (tocará el timbre tres veces y dirá): Mexicanos: Durante muchos años el carnicero judío ha degollado a las ovejas que Cristo Nuestro Señor ganó con su sangre, y aún en nuestros días sigue empeñado en dicha tarea realmente satánica. Aquí en nuestra patria se sigue sintiendo el vaho pestilente, las tufaradas de cloaca de los sin Dios […] Y que sepan los nuevos Judas descendientes de los carvajales e infiltrados en nuestra santa Iglesia que de Dios nadie se burla y que a Él no se le puede engañar: a vosotros está reservado el peor de los infiernos: ” ¡La venganza es mía!”, dijo el Señor.
La amenaza es contundente contra los enemigos, los miembros de la Organización Nacional del Yunque y particularmente contra su líder, Plata Moreno:
Temblad traidores y (ilegible: la R.) del M.U.R.O ante el “Ejército de los fieles a Cristo”, porque obtendremos la corona del triunfo por medios de la santa violencia y sólo los violentos alcanzarán el Cielo… Temblad “ratones”, que somos el brazo vengador de Dios. Temblad, Ramón Plata Moreno.
Plata Moreno, en efecto, murió asesinado de cuatro balazos, en 1979, a las puertas de la casa de su suegra, en la colonia Lindavista del Distrito Federal, en un crimen jamás esclarecido. Otro miembro del Yunque, el jefe regional en Jalisco, Jorge Calfópoulos, sería también abatido a tiros en Guadalajara, junto a su hijo Cristos, de diez años de edad, en un crimen ocurrido en mayo de 1981 y atribuido a sicarios de los Tecos, tampoco esclarecido. El enfrentamiento era, pues, cruento. La autoridad del Papa estaba, ni más ni menos, de por medio. El propio Salvador Abascal Infante, en su libro Tormenta sobre la Iglesia, de 1971, hizo una férrea defensa del Papa Paulo VI, llamó a Sáenz Arriaga “el fundador visible del principal cisma […] en la historia de México” e identificó a Anacleto González Flores como “alto jefe de los Tecos” de la UAG. La confrontación entre fanáticos de ambos bandos se recrudeció y de él fue víctima el propio Abascal, en 1973, luego de que se declaró con claridad fiel al Papa, según narra en su libro La Inquisición en Hispanoamérica, editado en 1998.

Desde ese día, desde ese instante mi amigo Anacleto y sus amigos y correligionarios me odiaron, y si no me asesinaron en los años 70 fue porque no lo creyeron conveniente. Pero una madrugada, a las 2:45 del 11 de julio del 1973, me apedrearon mi casa de Tacubaya con una cerrada descarga de 10 grandes pedruscos y una pesada mano de metate, que si no hubiera sido en parte por mala puntería y en parte por lo fuerte de la entramada herrería de las ventanas, verdaderos destrozos me habrían hecho, cuando menos. Y en la tapia del frente de mi casa pintaron lo que ellos creían ser máximas injurias: Papólatras, Judíos, mercenarios. No los borré sino a los 8 días, por darme cuenta de que el vecindario creía que aquellos grandes letreros en tinta roja se referían a mi vecino de junto, judío ruso, buena gente por cierto, el doctor Oinik.
Hugo Vargas, el autor de Cuando la derecha nos alcance, logró confirmar, también, este rompimiento, en una entrevista con Celerino Salmerón, líder de las Falanges Tradicionalistas de México, organización secreta veneradora de Agustín de Iturbide y el sinarquismo en la que participó Salvador Abascal Carranza, diputado panista del Distrito Federal y hermano del secretario del Trabajo. Al interrogarlo sobre la enseñanza católica en escuelas como la Universidad Iberoamericana —”es izquierdista”—, La Salle —”es una universidad aguada”—, Salmerón dice: “En la UAG tampoco se da una enseñanza católica. Entre los Tecos y las Falanges hay un pleito a muerte.” —¿Por lo de Abascal? —Exacto. Este enfrentamiento era apenas una muestra del grado de inquina entre los
Tecos y los miembros del Yunque. Jalisco fue el escenario más cruento: Los Tecos de la UAG, caracterizados por su irracionalidad violenta, fueron señalados, como se ha dicho, como los asesinos del jefe estatal del Yunque, Jorge Calpópoulos. Un militante de la Organización, Luis Enrique Gómez Espejel —hermano de José de Jesús, actual asesor en marketing de Fox—, fue detenido por agentes de la DFS en enero, cuatro meses antes de ese asesinato, y entre otros informes detalló el clima de confrontación con los Tecos y con organizaciones de izquierda:

Dijo que los miembros contrarios a esta organización (del Yunque) son, en la extrema izquierda, todas las doctrinas comunistas y grupos aliados a ella, incluso la FEG (Federación de Estudiantes de Guadalajara). En la derecha, a grupos como los Tecos y a los tradicionalistas de la Iglesia católica, añadiendo que temen a los dos, ya que ambas los han agredido…
La captura de Gómez Espejel, cuyo seudónimo dijo ser Gabriel, se produjo luego de la detención de uno de los miembros de la célula que éste comandaba, Guillermo Olarte Venegas, Antonio, a quien había encomendado una misión: vigilar quiénes recibirían, en Guadalajara, a Lefebvre, el obispo francés integrista rebelde al Papa, quien propugnaba reinstaurar la vieja liturgia abrogada por Paulo VI. Agentes policiacos capturaron a Olarte Venegas en el aeropuerto de Guadalajara cuando, provisto de una cámara fotográfica, registró la llegada del religioso, “para ver qué reacciones tiene con los estudiantes o grupos políticos de los Tecos para ubicarlos “. La vigilancia del Yunque al religioso tenía un objetivo, inscrito en el clima de confrontación con los adversarios Tecos: asesinarlo. La captura de esos dos elementos de la Organización Nacional del Yunque en Guadalajara arrojó abundante información sobre la operación de ese grupo en Jalisco y en varios estados, pero también la identidad de muchos de sus dirigentes que se han logrado colocar, con el paso de los años, en posiciones de poder a través del PAN.
La ” Operación Prometeo” y los Cruzados de Cristo Rey
El rompimiento con la ultraderecha antipapa, los Tecos, y el desprestigio de los grupos de choque, como el FUA y el MURO, fue debilitando a la Organización Nacional del Yunque hacia finales de los sesenta, cuyo movimiento estudiantil en la UNAM también los repudió. Pero lo que más influyó fue el cambio en la correlación de fuerzas en el interior de la Iglesia católica después del Concilio Vaticano II, que inició en 1962 a instancias del Papa Juan XXIII y seguida por su sucesor Paulo VI. De hecho, el activismo de la ultraderecha en México se fundaba en la encíclica del Papa Pío XI, Divini Redemptoris, de 1937, en la que condena el comunismo en el mundo y particularmente la instauración de la enseñanza socialista en México. Los jerarcas y los laicos de la Acción Católica interpretaron que era preciso prepararse para las “santas batallas del Señor”. La violencia, pues. Pío XII se alió al bloque occidental durante la Segunda Guerra Mundial y lo sucedió Juan XXIII, quien introdujo a la Iglesia una moderación que continuó su sucesor, Paulo VI, por el cual se produjo la ruptura entre Yunque y Tecos. Del Concilio Vaticano II emergió una Iglesia más comprometida con la justicia, sobre todo a raíz de la reunión de obispos en Medellín, en 1968, año en que detona el movimiento estudiantil en México. El desenlace del movimiento, la matanza del 2 de octubre, fue aplaudido por la Organización Nacional del Yunque, que a través del MURO veía a Díaz Ordaz como el presidente modelo por su anticomunismo feroz. Sin embargo, por el rechazo que había concitado el MURO durante el movimiento, la Organización salió maltrecha de ese trance. Era preciso, entonces, llevar a cabo una estrategia de expansión nacional por la vía de la religión, para lo cual se creó una congregación para formar cuadros comprometidos con el proyecto de la Organización Nacional del Yunque. Ahí encaja el actual jefe de los Cruzados de Cristo Rey: José Manuel Pereda Crespo. Su caso es curioso, pero ha sido congruente con el principio del Yunque: “El que obedece no se equivoca”. Como estudiante de Medicina, en la UNAM, fue reclutado por miembros del Yunque y se enroló en el MURO, que continuamente atacaba al rector Carlos Chávez y al secretario general, Fernando Solana Morales, quienes renunciaron por presiones,
también, de un sector de la izquierda. Luego de que Chávez tuvo que dejar la rectoría, en 1966, la dirigencia del Yunque le encomendó a Pereda Crespo una misión: robar expedientes confidenciales de consejeros universitarios. Así lo hizo, pero fue sorprendido y consignado. La respuesta de la Organización fue mayúscula y se recrudecieron los ataques a las autoridades de la UNAM. Dice un informe de la DFS, fechado en marzo de 1967:

Este ataque coincidió con la consignación del estudiante de Medicina, miembro prominente del MURO, José Manuel Pereda Crespo, a quien las autoridades universitarias acusaron de haberse robado expedientes confidenciales del Departamento de Psicología del Consejo Universitario. Ante tal consignación penal, todo el aparato organizativo del MURO se movilizó para tratar de llevar a la Universidad a un paro de solidaridad. Sin embargo, debido a la rápida coordinación de las autoridades universitarias con los otros grupos estudiantiles que no pertenecen al MURO lograron detener la ofensiva del mismo, e inclusive le causaron fuertes bajas políticas estudiantiles que el MURO había conquistado. Tal es el caso de la Facultad de Ciencias y la de Ingeniería, en las que fueron desconocidos los representantes de las Sociedades de Alumnos y del Consejo Universitario de la Facultad de Medicina.
Pereda Crespo estuvo más de un año encerrado en la cárcel, en un área de peligrosidad. Uno de sus compañeros era un torvo sujeto, apodado “El Canelo”, a quien el ferviente alumno católico logró hacer rezar, según uno de sus compañeros en el MURO. El cura en ciernes salió de la cárcel gracias a que el juez Eduardo Ferrer McGregor —ni más ni menos que quien estuvo a cargo de los procesos penales contra los participantes en el movimiento estudiantil que ya se iniciaba—, le concedió el amparo, según un informe de la Dirección Federal de Seguridad:

El 5 de agosto de 1968, el licenciado Eduardo Ferrer McGregor, juez de Distrito en materia penal del Distrito Federal, concedió amparo al estudiante de Medicina José Manuel Pereda Crespo, acusado por el robo de 1810 expedientes de la UNAM.
Fue la cárcel la simiente de Pereda Crespo para comenzar, en 1972, su ministerio como Cruzado de Cristo Rey. Y no le ha ido nada mal. Aunque el número de sacerdotes es aún reducido, ha logrado tener gran influencia en la jerarquía católica mexicana y ha logrado penetrar a instituciones del Vaticano. Pereda Crespo inició esa encomienda como parte de la “Operación Prometeo”, una estrategia expansionista de la Organización Nacional del Yunque que incluyó otra decisión audaz de Plata Moreno: la inscripción, también a partir de 1972, de numerosos jóvenes al Colegio Militar. Por tanto, tampoco es casualidad que los Cruzados de Cristo Rey sean, pese a que se viola la Constitución, la congregación religiosa que atiende “espiritualmente” a las tropas del ejército mexicano, desde 1985, con el consentimiento del alto mando castrense y del país. Esta vinculación tampoco es anodina: se trata de la consumación del principio de los Cruzados de Cristo Rey, que es en realidad de la Organización Nacional del
Yunque: “La santificación de la autoridad”. El propio Pereda Crespo lo explica, al referirse al “carisma de los Cruzados de Cristo Rey”:

Habitualmente lo definimos como santificación de la autoridad en el servicio por el amor. Quiero ahora aclarar un aspecto de esto: No piensen que lo que nos toca como Cruzados es enseñar a los hombres a mandar. ¡No es así! Lo que nos corresponde es enseñar a los hombres a obedecer, en un mundo en que se sospecha de toda autoridad y se desprecia la obediencia. El hermosísimo carisma que Dios nos ha dado es mostrar la grandeza de obedecer. Por lo tanto, no se trata de estar al frente de nada, ni de aspirar a primeros puestos, sino de ser dóciles y obedientes a Dios, que nos habla en la voz de la Iglesia.
En efecto, el principio de mando en la Organización Nacional del Yunque es muy claro en cuanto a la docilidad: “El que obedece no se equivoca”. En agosto de 1992, le fue confiada por el obispo de Puebla, Rosendo Huesca y Pacheco, la pastoral universitaria en la UPAEP, a cargo del padre José Víctor Ortiz Montes, sacerdote de los Cruzados de Cristo Rey, según se consigna en la página de Internet de la institución educativa poblana, reducto de la ultraderecha vinculada al Yunque.

A partir de septiembre de 1995, esta comunidad fue encomendada al actual director de Pastoral Universitaria, el P. Noé Carreón Rodríguez, también sacerdote cruzado de Cristo Rey, ayudado por algunos seminaristas de CCR. Y a partir de agosto del 98, Nuestro señor ha bendecido esta comunidad con la presencia de dos nuevos sacerdotes: P. Victoriano Ibáñez (capellán de la UPAEP) y P. Enrique Novoa.
El objetivo, según la UPAEP, es llevar a cabo el objetivo del Papa Juan Pablo II sobre las universidades católicas: ” Ofrecer a los miembros de la comunidad universitaria la ocasión de coordinar el estudio y las actividades paraacadémicas con los principios religiosos y morales, integrando de esta manera la vida con la fe”.

En el trabajo llevado a cabo durante un año escolar, además de actividades propias de cada universidad (celebraciones eucarísticas, vivencias, retiros, conferencias, entre otras cosas), se busca realizar actividades interuniversitarias, como impulsar un diálogo entre catedráticos, ofrecerles dirección y apoyo espiritual, así como a los alumnos de distintas instituciones; se encuentra en proyecto crear grupos de reflexión y evangelización con los profesores de diferentes escuelas y universidades, también se ha buscado apoyar los proyectos de la Comisión Episcopal de Cultura.
Pereda mandó construir, también en Puebla, en 1995, un convento para las hermanas Virgo Fidelis, congregación creada por él. Obra del arquitecto José Luis Ezquerra, se trata de una impresionante construcción edificada sobre una ladera en Chipilo, desde donde se aprecia el valle de Cholula. Ezquerra, arquitecto de fama mundial, es un personaje cercano a Müggemburg y, en 1971, formó parte de Nueva Guardia en Guanajuato, otro de los organismos del Yunque. El coordinador general de los Cruzados es el obispo de Nuevo Casas Grandes, Hilario Chávez Joya, quien declaró al semanario Proceso, en 1996, que eran sólo 30
religiosos. Cuatro años después el número subió a 36, y el año pasado se sumaron 11 más. En una nota firmada por Armando Gasca, consultado en la página de Internet del Episcopado Mexicano, con motivo de la ordenación de los 11 nuevos sacerdotes de la Sociedad Cruzados de Cristo Rey, se detalla:

Ya hay 47 de ellos en el mundo, pronto serán más de 50. Mas lo importante no es el número, sino su vocación: específica, ineludible en su estado de vida, irreductible, gozosa, testimonial. Se trata de la vocación a la santidad —a la que ciertamente están llamados todos los hombres—, pero que ellos comienzan a perfilar desde un carisma peculiar: castidad, pobreza, obediencia hasta el martirio, hasta la oblación…
La ordenación la hizo Chávez Joya, en una ceremonia celebrada el 25 de julio, en la Basílica de Guadalupe, a la que asistió Pereda Crespo y que fue descrita por Gasca como ” impresionante, grata”. Luego de que los padres entregaron a los 11 jóvenes, se entabló un diálogo entre el obispo Chávez Joya y el superior de la congregación que pidió la ordenación: —Reverendísimo padre: la Santa Madre Iglesia pide que ordenes presbíteros a estos hermanos nuestros. —¿Sabes si son dignos? —Según el parecer de quienes los presentan, después de consultar al pueblo cristiano, doy testimonio de que han sido considerados dignos. —Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, Nuestro Salvador, elegimos a estos hermanos nuestros para el orden de los presbíteros. El cronista refiere:

Monseñor Chávez Joya, en prolongado mensaje, les animó a no tener miedo, a fundamentar su acción y su fe en Jesucristo; a encontrar en el Espíritu Santo la fortaleza que les hará capaces de enfrentar todas las situaciones, incluyendo la entrega personal hasta el heroísmo, hasta el martirio —”ustedes entienden perfectamente bien lo que quiero decirles cuando hablo de entrega hasta el martirio”—, a encontrar la palabra de Dios la fuente para apaciguar inquietudes, incertidumbres y caminos, a cumplir sus promesas a Dios, a amar a sus semejantes como el Padre ama a sus hijos.
Al término de la ceremonia, Gasca entrevistó a Pereda Crespo: le inundaba un gozo indescriptible, porque el Señor derramaba gracias abundantes en este Año Jubilar, a la sociedad de los Cruzados de Cristo Rey. “Lo más significativo no es el número de sacerdotes: ciertamente el número de vocaciones ha disminuido en el mundo, lo verdaderamente importante es que estos sacerdotes sean santos, que acepten en plenitud el amor que el Señor les ofrece”. Cuando Gasca lo interrogó sobre el carisma de los Cruzados, Pereda dijo:

Cuesta trabajo definirlo a pesar de que ya llevamos 30 años. Descubrir en plenitud y expresar en pocas palabras lo que el Señor quiere es difícil. La pregunta es muy dura. Hay algunos elementos que ya podemos determinar o que configuran el carisma: nosotros queremos vivir en plenitud la castidad, la pobreza, la obediencia, pero la queremos vivir en plenitud hasta… el martirio.
Y agregó:

Queremos vivir gozosamente nuestra castidad, vivir este estado original del hombre en el momento del Paraíso, vivir desprendidos de los bienes materiales, en pobreza y vivir la obediencia, negarnos plenamente a nosotros mismos. Esto es una revitalización de la vida religiosa, que es muy urgente en el seno de la Iglesia: recuperar ese sentido martirial, vivir esto hasta las últimas consecuencias, hasta la oblación.
El carisma, tal cual. Los Cruzados de Cristo Rey nacieron, hace tres décadas, como sociedad de derecho diocesano y está a punto de serlo por derecho pontificio. Y su influencia es creciente, tal como se ufana Pereda Crespo en un relato con motivo de una visita que hizo un grupo de ellos a Juan Pablo II, en el Vaticano:

Después de la misa, nos pasaron a una oficina a todos los que habíamos participado en ella, unas cuarenta personas en total. Allí nos encontró el Santo Padre. El secretario particular va presentando a cada uno de los asistentes a la misa. Cuando nos tocó a nosotros, el secretario me dejó a mí hacer las presentaciones, después de decir al Santo Padre que era el p. José Manuel Pereda, fundador de los Cruzados de Cristo Rey. Fui presentando a uno por uno. Cuando presenté al padre Toño (Antonio Ramos Serrato), dije que trabajaba para la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el Santo Padre respondió: “¿Con el cardenal Ratzinger?”, a lo que respondimos que sí. Cuando le dije que el padre Eugenio trabajaba para la Congregación para los Obispos, con el cardenal Gantin, dijo el Papa: “Os habéis inserido muy bien”.
Y sí. Lo mismo que en el ejército. Pero de los militantes que la Organización inscribió en el Colegio Militar, y que ahora seguramente son oficiales, nada se sabe.
La expansión nacional
Los miembros fundadores del Yunque habían egresado de las universidades de Puebla y México, y para los años setenta eran adultos curtidos en las acciones violentas en las que anteriormente habían tomado parte como fúas y muristas. El ordenamiento 48 del Perfil del militante adulto del Yunque dispone:

Echa raíces y da frutos en el medio donde Dios lo ha plantado. Está listo para desinstalarse en el momento en que Dios se lo pida.
Y en tanto que “toda autoridad legítima viene de Dios”, la jefatura nacional encabezada por Plata Moreno dispuso, como parte de la expansión nacional, a partir de 1972, enviar militantes adultos a varios estados del país. El arraigo de la religión católica era clave, por lo que la presencia de la Organización Nacional del Yunque se extendió a los estados donde, en los veinte, se escenificó la Guerra Cristera y, en los treinta, organizaciones paramilitares, como las Legiones y la Base. El ingeniero Jorge Calfópoulos, uno de los más allegados a Plata Moreno, fue enviado a Jalisco, que por la confrontación con los Tecos implicaba alta complejidad, tal como se acreditó con su asesinato, en 1981. Francisco Xavier Salazar Sáenz, ingeniero químico también, se trasladó a San Luis Potosí, donde se arraigó y ha hecho carrera política en el PAN como diputado y senador. César Nava Miranda se encargó de Michoacán y desde ahí se proyectó a la UNPF, que presidió a partir de la elección fraudulenta de 1975 maquinada por el Yunque. Guillermo Velasco Arzac se responsabilizó de Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas y Querétaro, donde se arraigó la Organización Nacional del Yunque y domina hasta la fecha posiciones de los gobiernos estatales y del PAN, salvo Zacatecas. Gustavo Serrano Limón, miembro del clan ultraconservador, se hizo cargo de la región de La Laguna en Durango y Coahuila. Chihuahua estuvo a cargo de Alberto Hernández Escobedo, Eduardo Turati y Enrique Aranda Álvarez, cuñado de Mosqueda. Y en Sonora y Baja California trabajó Rafael Ayala López. A todos les quedaba claro, como señalan los documentos del Yunque, que “los
ámbitos católicos son el principal semillero de vocaciones” y a ésos fueron con una convicción: “La salvaguarda de la juventud es la clave de la explosión y la permanencia “. Precisamente la primera evidencia documental de la Organización Nacional del Yunque la registró la policía política del gobierno en Hermosillo, Sonora, el 7 de abril de 1975, según un informe firmado por el capitán Luis de la Barreda Solórzano, director de la DFS:

El día de hoy en la tarde fue repartida propaganda en diferentes rumbos de la ciudad, conteniendo lo siguiente: En una hoja aparece un dibujo de un ratón con cara humana sosteniendo en las manos un Rosario y en el brazo un brazalete con la hoz y el martillo, además de tener escrito el nombre de Rafael Ayala López, y más abajo un grupo de ratones con espada: “Los falsos piadosos al acecho “. En otra hoja se lee: “Alerta, compañeros estudiantes Desde hace cuatro años se encuentra trabajando en esta escuela (C.E.C Y T. 26) una agrupación llamada Organización Nacional del Yunque, que tiene por objeto controlar a los alumnos de este plantel. El grupo mencionado fue fundado por Ramón Arrinson Peña y su hermano Víctor Manuel, que era en aquella época presidente del Comité Diocesano, donde está infiltrado para formar grupos de yunques en la ciudad y que actualmente es asesor jurídico de Conasupo. ” La técnica seguida por el Yunque y sus miembros es la de ‘definirse’ como jóvenes piadosos que a lo único que se dedican es a rezarle el rosario y oraciones a la virgen, pero todo esto no es otra cosa que una falsa piedad para engañar a sus compañeros e invitarlos a que ingresen a su grupo cuando Rafael Ayala López ha aprobado el ingreso. Quien se encarga de las pláticas de orientación religiosa en casas particulares es Juan Crisóstomo González Flores, alumno del 5o año de la Escuela de Leyes en la Universidad de Sonora, originario de san Luis Río colorado, como los hermanos Arrinson Peña; el objeto de estas pláticas de orientación religiosa es que los muchachos invitados crean que están entrando a un grupo religioso y así acepten ingresar al Yunque. El grupo de Yunque es una ramificación del MURO de la UNAM y que diciéndose católicos y piadosos fueron condenados por el cardenal Darío Miranda el 26 de agosto de 1964, precisamente porque se dedican a engañar a la juventud con el señuelo de su falsa piedad. Tanto en la UNAM como en el Politécnico se les llama ‘ratones’ por cobardes para luchar por la causa que dicen que mantienen, por miedosos porque nunca actúan a la luz pública. Esto mismo fue lo que sucedió en Ciudad Obregón, Sonora, a donde fueron a pegar desplegados los ‘ratones’ Manuel Abrahan Armenta Montaño, Felipe Saucedo Morales, César Maytorena Romero, Roberto Vargas Castro y Sergio Soto Princent, alumnos de esta escuela y otros ‘ratones’, más que por miedosos y cobardes no tuvieron el valor de hacerlo en esta ciudad para no quemarse. Estos ‘ratones’ fueron detenidos en Ciudad Obregón, según apareció publicado en el diario El Imparcial, de fecha 25 de marzo. Tenemos conocimiento de otros ‘ratones’, pero en su oportunidad iremos dando sus nombres. Alerta, compañero estudiante: No permitas que este grupo de fariseos hipócritas tome el control estudiantil de nuestra escuela. Vanguardia Estudiantil Nacionalista. Director Fernando Arrieta Martínez. Abril 7 de 1975. Por la mañana de hoy aparecieron engomados en la Tlatelolco 2 de octubre de 68 y 10 de junio de 72 (sic). Se ignora quién pegó estos engomados: Muy respetuosamente, el director federal de Seguridad
UAS: LEA
asesino, no entrarás.
Cap. Luis de la Barreda Moreno.
Ayala López, efectivamente integrante de la UNPF y quien llegaría a ser su vicepresidente de 1986 a 1988, integró el gabinete de Ernesto Ruffo Appel, el primer gobierno de oposición en el nivel estatal, en 1989: secretario de Educación y Bienestar Social. Cuando estaba al frente de la Secretaría de Educación estatal renegó del artículo tercero constitucional, en una declaración que ilustra su talante: “Estoy en contra de este artículo, aunque protesté cumplir y hacer cumplir este precepto constitucional”. Al terminar el gobierno de Ruffo mantuvo su presencia en el gobierno estatal como director jurídico del Instituto de Servicios de Salud (Isesalud) y siguió con su militancia política en el PAN, del que fue secretario general. A la muerte de Héctor Terán, en octubre de 1998, lo relevó como gobernador sustituto Alejandro González Alcocer y, miembro del mismo grupo político, Ayala López obtuvo beneficios ilegales de su sucesor en la Dirección de Isesalud, Carlos Astorga Othón, célebre por haberse coludido con Provida para evitar que la menor Paulina pudiera abortar después de haber sido víctima de una violación. Tal como logró documentarlo el periodista Jaime Delgado, de La Crónica de Baja California, Astorga Othón pagó, con dinero del Isesalud, el pasaje de avión y viáticos de Ayala López para que asistiera a la asamblea nacional del PAN en la que resultó electo Bravo Mena como presidente de ese partido, entre el 6 y 9 de marzo de 1999. Supuestamente, el funcionario asistió en la ciudad de México a la “Reunión para la revisión del marco jurídico en materia de transplantes”, pero en realidad ésta jamás se efectuó, según consta en el expediente que se integró en la Contaduría Mayor de Hacienda del Congreso local. El 5 de enero de 2000, Ayala López fue nombrado secretario del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de Eugenio Elorduy, donde permanece hasta la fecha. Antes de brincar al gobierno con Ruffo, Ayala López fue gerente de Educación de la Coparmex, asesor jurídico de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares y dirigente de la ACJM, semillero también de la Organización. La DFS registró, en 1979, su participación en una peregrinación efectuada a la Basílica de Guadalupe, el 1 de mayo, y lo identificó erróneamente como “presidente de la Asociación Nacional de Padres de Familia”. Otros participantes en ese acto, que ilustra también la articulación de otros membretes creados por el Yunque, fueron Amparo “Kalpopoulos” {sic), esposa del jefe regional del Yunque en Jalisco; Octavio Elizalde Pérez, Alberto Vidal Bucio y Jaime Aviña Zepeda, presidente de Provida, fundado formalmente un año antes, en 1978, pero activo desde 1974, según testimonio de Francisco Serrano Limón. Con motivo de esa manifestación, Aviña Zepeda fue entrevistado por los medios y llama la atención la declaración que hizo el actual secretario de Capacitación del PAN del Distrito Federal: Dice el documento de la DFS:
Jaime Aviña Zepeda dijo que Pro vida no depende de ninguna corriente ideológica, a pesar de que en algún momento militó dentro del PRI, y que los intereses que la agrupación persigue son solamente morales y espirituales.
Seguramente la afirmación de Aviña era una maniobra para evitar, en un contexto de persecución, que se profundizara en las investigaciones sobre Provida, que él fundó como cobertura, también, de la Organización Nacional del Yunque. Según la versión del “hermano Francisco”, nacido en 1944 y profesor de física del colegio Simón Bolívar de Naucalpan, Estado de México, Pro vida se inició formalmente el 4 de octubre de 1974, cuando él encabezó a otros cinco muchachos para protestar contra los abortos que presuntamente se cometían en una clínica de la ciudad de México. ” Serrano comenta que este movimiento empezó como una respuesta a la política del presidente Luis Echeverría, que quería legalizar el aborto en México para poder pertenecer a la Internacional Monetaria”, consignó La cruz de California, una página de Internet católica, en noviembre de 1997. El primer Comité de Provida, que tenía un despacho en la calle de Puebla 182, colonia Roma, estuvo integrado por Aviña como presidente; Concepción Ortega Campos, secretaria general, y Francisco Campanella Rodríguez, tesorero. La señora Ortega Campos participaba, también en 1975, en la Ancifem, fundada dos años antes y cuya presidenta era Amparo Noriega de Martínez; la vicepresidenta era Edemina Martínez y la secretaria general, Rosa María Hernández Vargas, secretaria general del PDM en Guanajuato y allegada a Ana Teresa Aranda, que fue jefa de prensa de esa agrupación entre 1974 y 1976, antes de casarse e irse a Puebla. En el V Congreso Nacional Cívico Femenino, celebrado en la ciudad de México, el 16 y 17 de junio de 1979, la Ancifem reunió a 2 mil delegadas de todo el país, de las 40 mil afiliadas que decía tener en todo el país, y su discurso fue absolutamente anticomunista. Condenaron que instituciones públicas de educación superior se hayan convertido en “focos de difusión marxista”, y calificaron de ” agentes” del comunismo a los escritores Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Efraín Huerta, Pablo González Casanova, “entre otros”. En la clausura gritaron: ¡Viva Cristo Rey! ¡Muera el comunismo! ¡Viva la vida del espíritu! Y es que en el esquema de expansión de la Organización Nacional del Yunque encajaba el auspicio de organismos cívicos, que le servían de cobertura a la Organización Nacional del Yunque, a la que los aspirantes llegaban al cabo de una rigurosa observación, como ya se describió. El DHIAC, por ejemplo, se creó en el gabinete que operaba en la UNAM, “Vanguardia de Reivindicación Patriótica”, y la jefatura nacional que encabezaba Plata Moreno hizo responsable a Aviña Zepeda de su operación pública. Desde su fundación, en 1975, operó en la penumbra. En 1979, cuando el presidente formal era Arturo Aguado López, contaba sólo con un apartado postal, en la capital del país.
Pero irrumpe públicamente a raíz de la nacionalización de la banca: el 13 de noviembre de 1982, dos meses después de que López Portillo toma esa decisión, su primer Congreso Nacional dispone constituirse como asociación política nacional y como tal solicita su registro. Pese a su fracaso en este intento político, mantiene un activismo que con el paso del tiempo será determinante. En su segundo Congreso Nacional, en 1983, se elige como presidente a Jaime Aviña; Ignacio Huesca de la Peza es el secretario general; Héctor Luna Chávez es electo secretario nacional de Organización, y Francisco Silicedo secretario de Organización en la capital. En el encuentro, celebrado en el hotel María Isabel Sheraton, participó Alberto Diosdado, procedente de León y actualmente delegado de la Secretaría de Educación Pública en Guanajuato. También asistió José Armando Gordillo Mandujano, ex diputado federal panista y propietario de Ecos, un exitoso boletín de publicidad que se distribuye gratuitamente desde 1968 en Ciudad Satélite, Estado de México, y que suele reproducir artículos anticomunistas de periodistas vinculados al Yunque alojados en El Heraldo de México. Otros prominentes personajes que participaron en esa ocasión fueron Manuel J. Clouthier, quien sería candidato presidencial en 1988; Jorge Espina Reyes, poblano que sucedió —en el 2000— a Gerardo Aranda Orozco en la presidencia de la Coparmex, y Fernando Guzmán Pérez-Peláez, quien presidiría DHIAC en 1989. En 1984, a la mesa directiva de DHIAC se incorporaron otros personajes, aunque Aviña Zepeda y Huesca de la Peza seguían siendo presidente y secretario general; Gustavo Galindo, secretario de Finanzas; Luis Antonio Sesma Torres, director ejecutivo, y León Prior Hernández, subsecretario ejecutivo. En la reunión, efectuada el 23 de febrero de ese año, a petición de Aviña, cada uno se presentó con su nombre y actividad profesional: El ingeniero Jorge Guevara, consejero de DHIAC, dijo que era director de la compañía Alfa-Laval; otro ingeniero y miembro activo, Octavio Fernández Larragain, se presentó como gerente general de Codimex, S. A.; Guzmán Pérez Peláez, presidente en Guadalajara, dijo ser gerente jurídico de Arancia, quien se hizo acompañar por Jesús Gómez Espejel. El ingeniero Gonzalo Robles Valdés, tesorero general de Industrias Peñoles; Rafael Dondé Escalante, presidente del patronato de la fundación “Rafael Dondé”, dijo ser sólo simpatizante, igual que Felipe de Teresa y P., gerente de Wild de México S. A. En esa ocasión se crearon comisiones de trabajo: De Estudios Políticos, Aviña y Robles Valdés; de Estudios Económicos, Miguel Guevara; de Estudios Laborales, Guzmán Pérez-Peláez; de Asuntos Agropecuarios, Héctor Lugo; de Ecología y Vivienda, Ignacio Huesca. Quedó pendiente la Comisión Legislativa. En los expedientes de la DFS sobre DHIAC aparece el nombre de Rodolfo Elizondo Torres, actual vocero de Fox, quien, el 31 de marzo de 1984, participó como “invitado especial” en una reunión de DHIAC celebrada en el hotel Casa Blanca de
Durango capital, donde era alcalde. Se trató de un comité promotor para crear una delegación de DHIAC: en esa ciudad, cuyos dirigentes eran Anastacio Gómez Romero y Alfredo Martínez Núñez. Elizondo estuvo sólo como invitado especial. Llama la atención que, en diciembre de 1984, haya participado en una reunión con Aviña un prominente miembro de las Fuerzas Armadas del país, que comenzó como subsecretario de la Defensa en el sexenio de Fox: el general Mario Palmerín. La DFS documentó la expansión nacional de la Organización Nacional del Yunque hacia el norte del país mediante una investigación, fechada el 4 de julio de 1981, en la que se detallan los mecanismos de reclutamiento, adoctrinamiento e infiltración de instituciones.

Su estructura consiste en una jefatura nacional, jefaturas nacionales, jefaturas de medio y jefaturas de área. En la jefatura nacional están como dirigentes Federico Müggemburg, Lic. Guillermo Velasco Arzac y Doctor Eduardo Turati. En la jefatura regional que comprende el estado de Durango, La Laguna, Chihuahua, Madera y Cd. Juárez están el Lic. Gustavo Serrano Limón, Alberto Hernández Escobedo y Héctor Zepeda. En la jefatura de Chihuahua. Chih., el dirigente es Alberto Hernández Escobedo. En la jefatura de Madera, Chih., está como dirigente fray Miguel Fernández Krhon. En Cd. Juárez el dirigente es Dr. Héctor Zepeda. Este movimiento es una agrupación de ultraderecha católica, que se caracteriza por secreta, organizada en células independientes entre sí; se mueve en ambientes católicos, sobre todo en escuelas particulares y secundarias oficiales en primera instancia, luego en preparatorias y escuelas superiores.
De acuerdo con el documento, el MURO —Yunque, en realidad— utiliza una motivación de tipo político-religioso para combatir la conspiración judeo-masónicacomunista:

Este organismo se mueve a nivel mundial y su finalidad es oponerse a todo lo que sea comunista y a todo movimiento progresista en la Iglesia, y se consideran defensores del pasado como única institución dueña de la tierra. Tienen varios membretes nacionales para salir a la luz pública, como son: Consejo Nacional de Estudiantes, Asociación Nacional Cívica Femenina, Unión Nacional de Padres de Familia. Tiene una cerrada disciplina mediante la cual pueden movilizarse y actuar bajo consigna. Se plantea la toma de estructuras de manera paulatina para así poder desterrar el actual sistema. Se sabe que en la UNPF cuenta con cinco dirigentes en todo el país.
En la investigación se refiere, también, a la infiltración:

Se infiltran en agrupaciones, ya sea para destruirlas o para controlarlas; se dice que su mejor hazaña fue impedir que el PAN postulara candidato presidencial para 1976 y actualmente se está movilizando para que el mismo partido postule como candidato a la presidencia de la república al ing. Pablo Emilio Madero Belden. La afiliación se inicia desde la secundaria y se tiene especial cuidado en reclutar jóvenes entre 14 y 16 años. Para la afiliación se les designa a cada centro unos cinco miembros, una de donde afiliar, luego se les pide que entreguen una lista de posibles candidatos, la que es depurada; a los que pasan, se les invita a participar en algún grupo de control que pueda ser de excursionismo, deportivo, cultural, etc. Ahí se les lleva una encuesta en forma velada y si es aprobada se les invita a un grupo
secreto político con duración de tres meses. Funcionando en este proceso, se les vuelve a llevar a una nueva encuesta, se les somete a prueba de fidelidad y de valentía y se les instruye políticamente entre sí. Si la encuesta es aprobada se les invita a lo que es propiamente el MURO, al que internamente se le conoce como la “O” o como el Yunque, y se les encuadra en el Centro.
Sobre el crecimiento de la organización, los agentes de la DFS le daban poco crédito: “El MURO en dos años no ha crecido, por lo que su actividad no es notoria”.

El crecimiento normal de este organismo es de aproximadamente un miembro por cada tres seleccionados al principio. El MURO tiene como principales actividades el participar en las juntas semanales en los organismos en que se señalan las directrices que hay que cumplir y revisar que éstos sean los adecuados. Al que no cumple se le sanciona. Se elabora información con el fin de tener un fichero del medio, se revisa la filiación y se entrena físicamente en defensa personal y en algunos casos también se les da entrenamiento de guerra de guerrillas.
Identificaba a los dirigentes: Arturo Izcabalzeta, Alberto Hernández Escobedo, Héctor Zepeda, Miguel Hernández Krhon, Salvador Cortés Gómez, Rafael Garay Corral, Fernando Matain Merino, Jorge Navarro, Manuel Herrera, Luz María Aranda Álvarez —cuñada de Gerardo Mosqueda—, Manuel Macías Rodríguez y Raúl Hernández Hernández.

Los miembros de esta organización trabajan en forma clandestina y demasiado secreta. Sus miembros o afiliados son conocidos por seudónimos, se sabe que cuentan con tres campos de entrenamiento que se ubican en Cd. Madera, en Ceballos y en una región cercana a Durango.
Cinco años después de que se supo de la operación de la Organización Nacional del Yunque en Sonora, encabezada por Ayala López, el 22 de febrero de 1980 se tuvo otra noticia relacionada con lo mismo, según un documento de la DFS:

El dir. de la policía municipal de C. Obregón, Son. informó que en el transcurso de la noche agentes a su mando detuvieron al ing. Calixto Domínguez Chan, Jesús Cresencio Esquer Parra y Óscar Olivas Valdenegro por haber sido sorprendidos haciendo pegas en la pared de la iglesia de Guadalupe, las que se les recogieron impresas en colores rojo, negro y blanco, y con el texto: “A MURO, RATAS, GUIA, YUNQUE, SECTAS QUE NULIFICAN A LOS VERDADEROS

CATÓLICOS. SU MISIÓN NO ES ENTREGAR LA IGLESIA A MANOS LIMPIAS, IDENTIFÍCALOS, SU LABOR ES DESTRUCTIVA, ANTICATÓLICA, DESQUICIADORA DE LA JUVENTUD. SU FIN ES NEFASTO PARA TI. NO TE DEJES ENGAÑAR. REPUDÍALOS.”
El día de hoy fueron puestos en libertad los detenidos después de cubrir mil pesos de multa cada uno por carecer de permiso correspondiente…
Ayala López, como se ve, no desistió.
El Yunque se apodera de la UNPF
La aparición de Ayala López en Sonora no fue casual. Identificado como jefe regional de la Organización Nacional del Yunque en Sonora y Baja California, tomó parte, en 1975, en la estrategia para radicalizar aún más a la UNPF, cuyo presidente resultó ser, luego de una elección fraudulenta, César Nava Miranda. Detalles de esta penetración las aportó un padre de familia que, además, había sido víctima del Yunque: tres de sus hijos habían sido reclutados y habían sido puestos en su contra por Velasco Arzac, Federico Müggemburg y Eduardo Turati, a quienes califica de “verdaderos hampones”. Firmada por Alberto Hernández, vecino de León, Guanajuato, el 12 de noviembre de 1976, la carta de cinco páginas se titula: ” Nueva advertencia a los Padres de Familia. El MURO-GUIA-Yunque continúa pervirtiendo a la juventud”. Advertía sobre “el peligro que significa la organización delictiva MURO-GUIAYunque para la familia y la sociedad en particular y en general para México”. Hernández, quien narra en su caso haber sido amenazado de muerte por miembros del Yunque, denuncia la infiltración de la UNPF y las maniobras para imponer una mesa directiva ilegítima en las elecciones celebradas en junio de 1975. El caso descrito por el padre de familia corresponde al modus operandi del Yunque en todo el país y se apega a lo ocurrido en las elecciones por la presidencia de la UNPF.

Estoy consciente de que con motivo de esta nueva denuncia, los falsarios a que me refiero tratarán nuevamente de amedrentarme amenazándome tal como lo han hecho por tratar de liberar de sus garras a mis hijos; recuérdese que han balaceado mi domicilio, me han enviado emisarios para comunicarme “que de persistir en mis ataques sería víctima de represalias. Si por expresar la verdad tengo que hacer frente a amenazas de criminales, aunadas a la aversión personal de mis tres hijos que ha corrompido el MURO, convirtiéndolos en mis enemigos, me queda, aun cuando acrisolada por el dolor, la satisfacción del deber cumplido, de haber sido congruente con mi conciencia, especialmente si, como es mi deseo ferviente, logro con mis muy modestas letras que otros padres de familia escapen a la maldad de los criminales dirigentes del MURO. Resulta grotezco (sic), pero fundamentalmente trágico, el que criminales, una de cuyas misiones es usurpar la autoridad paterna, sean quienes se encuentren al frente de la dirección de la como ya he mencionado, “hasta antes de ahora respetable Unión Nacional de Padres de Familia”, entidad creada, ¡oh ironía!, para defender, hacer valer y hacer respetar los derechos y autoridad paternos. Quien esto escribe, y la parte de familia que he logrado preservar del virus murista, somos víctimas de la insania, el sadismo y la maldad de los criminales dirigentes del MURO, porque quien se dedique a trastocar la mente de muchachos inexpertos para en su oportunidad convertirlos en enemigos del padre, además de corruptores, son malvados. Quienes
públicamente hacen alarde de devoción, de amor, de sumisión y de respeto a la madre, y por otra parte atormentan, angustian y sumen en la zozobra a una madre en particular, esos tales son sádicos. Con objeto de que quien lea estas líneas no encuentre nada oscuro, imponiéndome al dolor que conlleva relatar por qué menciono [como] enemigos a mis hijos que han corrompido los dirigentes del MURO-GUIA-Yunque, brevemente diré que me han amenazado (tal vez de muerte) diciéndome que: “por ellos, la organización (MURO, entiéndase sus dirigentes) no ha ejercido violencia en mi contra, pero que han llegado a la determinación de no servir más de escudo”.
Lo anterior, explica Hernández, es solamente una de las muchas pruebas que posee al respecto sobre la manera de operar de los miembros del Yunque, quienes crean grupos de tipo cultural, artístico y deportivo para “encubrir sus verdaderas actividades”.

Es así como entre otros medios tienen en León un grupo artístico denominado ” Imágenes”, el que independientemente de otras ocasiones en el mes de mayo pasado, con motivo del día 10, se dedicó dicho grupo, mediante muy extenso programa de televisión, a homenajear a las madres. Daba la casualidad de que por esas mismas fechas a una madre en particular (mi esposa) la hacían víctima de su sadismo, haciendo que desde varios meses antes la ignoraran sus hijos; cuando por fin debido a mis presiones, les permitieron ir a casa, fue para sumirla en la angustia, asegurándole que tenían noticias de que próximamente iban a ser víctimas de un atentado y que quienes ejecutarían tal atentado serían mis amigos. Repito, los dirigentes del MURO son sádicos, además de criminales. Gracias a la responsable determinación de algunos señores obispos y sacerdotes, les han sido limitadas las delictivas actividades de infiltrados a los criminales dirigentes del MURO en el campo de algunas asociaciones religiosas, para no referirme a otras mencionaré solamente a la ACJM, organización por demás gloriosa, a la cual los dirigentes del MURO han mancillado, infiltrándola inclusive con criminales, quienes no vacilaron en recurrir hasta al asesinato tratando de imponer hegemonía; lo anterior obedeciendo órdenes de sus superiores del MURO.
El padre de familia habla sobre la UNPF:

Desde tiempo habían tenido la mira puesta y habían estado maquiavélicamente maniobrando para infiltrar y apoderarse de la dirección de la UNPF, estimando que al sentirse obstaculizados, por la muy encomiable determinación de algunas autoridades eclesiástica, misma que les impidió desenvolverse a sus “anchas” como antes lo hicieran en el campo de algunas organizaciones religiosas, lo cual motivó que redoblaran su insana astucia, para dar zarpazo definitivo sobre la UNPF, siendo así cómo en el mes de junio próximo pasado, mediante elecciones fraudulentas y amañados métodos en los cuales son maestros, se apoderaron de la dirección de dicha organización. Estimo que nunca será demasiado el hacer notar que los métodos empleados por los dirigentes del MURO son inmorales, delictivos, corruptores y definitivamente criminales; en el curso de las presentes líneas he mencionado solamente botones de muestra, pero ponen en práctica una extensa gama de métodos como: sustraer a los hijos de la autoridad paterna, adiestrarlos en la mentira, someterlos a juramentos, someter a tormentos físicos a posibles disidentes, levantar falsos a personas que les son contrarias, cebándose especialmente en dignatarios eclesiásticos; amedrentar a los miembros de las familias especialmente del sexo femenino relacionados con personas que han renunciado al MURO, y en el caso, no respetan ni a niños de corta edad, un método muy socorrido es el de tildar de homosexual a quien logra sustraerse a su dominio, para tener activos y motivados a muchachos en el sentido de que
combaten la inmoralidad, envían chamacos que, me consta, desde 13 años (lo hicieron con uno de mis hijos) a lapidar y boicotear burdeles y casas de asignación, algunos de sus dirigentes se les ha sorprendido usurpando funciones eclesiásticas, disfrazados de sacerdotes, uno inclusive confiesa para hacer presión en el renglón de membresía, otro se dice jesuita. Son verdugos mentales con sus agremiados, les inventan criminales que continuamente los están vigilando para asesinarlos, o en el mejor de los casos asechando (sic) todas sus actividades, valiéndose de este medio para ejercer más fácilmente su dominio. Causa náuseas el pensar que individuos de tal calaña tengan hoy por hoy en sus manos los destinos de la UNPF. Lamentablemente fáltame agregar algo muy importante: dichos individuos son de falsa derecha. Lo anterior pese a la duda que pueda causarles a quienes hayan tenido oportunidad de leer a Víctor Manuel Sánchez Steinpreis, quien para el caso se ostenta “más papista que el Papa”, no llevándole a la zaga al anterior Federico Muggenburg, quien resultara vicepresidente de la UNPF mediante la fraudulenta elección ya mencionada. Algunos padres de familia tienen ya experiencia sobre las maniobras y métodos sinuosos empleados por los dirigentes del MURO, o sea los que desde siempre han usado: localizar, infiltrar, controlar y nulificar. Lo anterior en tratándose de grupos o entidades sanas, cívica y moralmente hablando. Tal aconteció en la UNAM hace 15 o 20 años, época en que aún existían grupos de estudiantes anticomunistas con fuerza suficiente para dar la batalla y hasta para imponerse, sucediendo que debido a su demasiada buena fe fueron infiltrados por la bestia apocalíptica del MURO, vino el control y el dominio y finalmente fueron nulificados, entregando la Universidad a los comunistas, tal como hasta la fecha prevalece. Una vez entregada la UNAM a sus congéneres, los dirigentes del MURO se quedan tranquilos sin ocuparse jamás de seguir dando la batalla, pese a que tienen elementos con qué hacerlo. Caso similar como calcado del anterior sucedió en la Universidad de Puebla. He traído a colisión (sic) los anteriores casos, porque cuadran similitud con lo que afirmo al inicio del párrafo que antecede, en el sentido de que algunos padres de familia tienen ya experiencia sobre las maniobras y métodos sinuosos empleados por los dirigentes del MURO. Durante el primer tercio del año en curso, valiéndose de elementos que con antelación tenían ya incrustados en algunos comités estatales de la UNPF, los dirigentes del MURO comenzaron a agitar tomando como bandera la inconstitucionalidad y el repudio general de los libros de texto único, bandera por demás buena y noble, como todas las que deliberadamente hecha (sic) a perder o entrega el MURO. Se dio el caso de que obligaran a numerosos padres de familia a sacar a sus hijos de las escuelas, especialmente de las oficiales; naturalmente los padres fueron fichados, siendo testigo de la angustia que muchos de ellos sufrieron una semanas después, tratando de que sus hijos se reincorporaran a clases…
Hernández expone que las organizaciones contrarias a los libros de texto gratuitos decidieron solicitar un amparo, pero, paradójicamente “los representantes del MURO se negaron a firmarlo, tirando por la borda no solamente el esfuerzo de otros grupos, sino el de sus propios elementos que de buena fe se prestaron al sacrificio”. Por eso, para “los rapaces y taimados dirigentes del MURO, maestros en procedimientos gangsteriles, no debe haber sido gran problema apoderarse de la dirección de la UNPF” en la elección efectuada los días 19 y 20 de junio de 1975, en el local del Instituto Renacimiento, de la ciudad de México. Y enumera las irregularidades: —La mayoría de las delegaciones no presentaron acreditación. —Los gafetes de los asistentes los hicieron buenos para votar. —En la inscripción pagando 5 pesos y sin más trámites de comprobación otorgaban credenciales sin retrato, de adhesión y con derecho a voto.
—No se registraron en forma anticipada las firmas para la elección. —En la elección fraudulenta pasaron por alto los estatutos vigentes y aún los proyectos de reforma. Añade: “Los periodistas Luis Felipe Coello y Víctor Manuel Sánchez Steinpreis (MURO) se presentaron como observadores, pero fueron a intervenir y organizar la votación…” Con tales procedimientos, señala Hernández en su carta, fue electa la directiva de la UNPF, cuya vicepresidencia fue para Müggenburg y la representación de los padres de familia de la capital para Eduardo Turati, de quien dice:

Turati es viejo militante y principalísima figura entre los dirigentes del MURO. De este representante de los padres de familia en el Distrito Federal asegura Antonio Solís Minendi, quien lo ubica en su libro Jueves de Corpus Sangriento, como quien entre otros del MURO contrataban los servicios de ” Halcones” (en la actualidad “porros ” mercenarios) bien fuera para que golpearan, hirieran y hasta asesinaran a individuos previamente designados por el

MURO.
De acuerdo con la obra citada, elementos del MURO, entre otros, planearon en forma satánica la manifestación estudiantil del Jueves de Corpus en 1971, en la que tenían previsto que serían masacrados a parte de estudiantes, mujeres y niños concurrentes a las fiestas religiosas de dicho día. Obviamente para el caso, fueron contratados los servicios de los Halcones. Otro crimen que hacían los Halcones era vender por la fuerza drogas a estudiantes.
Sobre las elecciones fraudulentas en la UNPF, Hernández se pregunta cuál sería la opinión de otro prominente miembro del Yunque, Sánchez Steinpreis:

El que siempre tiene su espada flamígera desenvainada para defender las causas nobles y rectas, a la par que para condenar la maldad […] que ha a rasgar sus vestiduras porque ” aún están trabajando las mentes de estos salvajes hampones de la Liga Comunista 23 de Septiembre”. En su oportunidad una de esas mentes salvajes le “ripostó” desde detrás de las rejas de la penitenciaría de Monterrey: “¿Es este salvaje hampón fundador del MURO, este maestro en potencia de todo Escuadrón de la Muerte, el que pretende darnos lecciones de moral?”
Por eso tilda a los dirigentes del Yunque de “verdaderos hampones”, sobre uno de los cuales aporta un dato contundente:

[…] sin faltar mi antiguo conocido, el “Santón” Guillermo Velasco Arzac, quien durante los días de la celebración de las elecciones fraudulentas de la UNPF se desplazaba en su camioneta con el escudo del PRI. ¿Escudo del PRI? Sí, escudo del PRI […] ¿Y eso?, se preguntarán los fieles admiradores del “master”.
La maniobra resultó exitosa para el Yunque, que a partir de entonces controla la UNPF: Nava Miranda la presidió de 1976 a 1978 y su relevo fue Eduardo Turati, hasta 1982. En su estudio, La educación privada en México 1903-1976, Valentina Torres Septién se refiere a la intervención de personajes del MURO en la UNPF, cuyo presidente, Francisco Quiroga, les permitió trabajar contra los libros de texto gratuito desde 1973. Y fue este grupo extremista el que orilló al doctor Quiroga a presionar a la
Asamblea Episcopal, en febrero de 1975, para que se enfrentara al gobierno por causa del texto gratuito, ya de por sí agresiva contra la educación laica, la educación sexual y los libros de texto gratuitos. Torres Septién detalla que, “al darse cuenta de la presencia del MURO en las filas de la UNPF, los miembros de las diferentes agencias educativas dependientes de la Iglesia (la Comisión Episcopal de Educación y Cultura, la Federación y Confederación Nacional de Escuelas Particulares, el Secretariado Arquidiocesano de Educación, y el Secretariado Nacional de Educación y Cultura) formaron un frente común en 1974. Expusieron a Quiroga el peligro que significaba tener a miembros del MURO en la organización. El presidente defendió a estas personas como padres de familia, no como miembros del MURO y aseguró que eran “muy eficientes”. El Yunque respondió: dos de ellos, Francisco Javier Salazar Sáenz, dirigente en San Luis Potosí, y Gonzalo Robles Valdés, se trasladaron al Vaticano para articular una campaña en el sentido de que el Episcopado había “aceptado” los libros de texto de primaria. Durante su estancia en Europa “entregaron numerosos documentos, algunos de ellos de carácter absolutamente reservado, a los centros tradicionalistas, radicados en Grenoble (Francia) y de Madrid. Posteriormente, en Bélgica, publicaron boletines donde acusaban al Episcopado de ser cómplice del gobierno mexicano “para comunizar y corromper a México mediante los libros de texto de primaria”. Torres Septién documenta la elección fraudulenta contra Ramón Dibildox, quien logró que Manuel Pérez Gil, presidente de la Comisión Episcopal de Educación y Cultura, dispusiera nuevas elecciones. Los afectados emprendieron una “campaña difamatoria contra el prelado”. La división se ahondó en el Episcopado, pero finalmente se impuso el grupo identificado con el MURO. Uno de los obispos que dieron su apoyo a la nueva directiva fue Francisco Javier Nuño, de San Juan de los Lagos, personaje con quien solía entrevistarse con frecuencia Ramón Plata Moreno. La infiltración incluía otro objetivo estratégico: el PAN.
Las batallas del Yunque
Era de madrugada cuando refulgieron intensas luces perturbaron el rito anual de miles de jóvenes católicos que marchaban, a pie o en vehículos, los más de cinco kilómetros que conducen a una de las efigies más gigantescas de Jesucristo, en Silao, Guanajuato. En la marcha de la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (ACJM) al monumento a Cristo Rey, en el Cerro del Cubilete, la conmemoración del 22 de noviembre de 1975 se oscureció. Esa noche, en plena expansión nacional de la Organización Nacional del Yunque y luego del apoderamiento de la UNPF, apenas en junio de ese año, se produjo el asesinato a balazos de dos jóvenes de la ACJM; en esta organización juvenil, después de presidirla Carlos Castillo Peraza, en 1971, se desató la confrontación entre los miembros del Yunque y los Tecos, a los que se atribuyó el crimen. La investigación policiaca, sin embargo, arrojó abundante información, sobre todo de los grupos subversivos que operaban en Guanajuato y cuya identidad fue conocida por el gobierno federal. Algunos de los involucrados en los hechos son prominentes personajes públicos, si bien uno de ellos, Francisco Ramírez Valenzuela, abogado de los presuntos responsables, fue asesinado apenas el 11 de noviembre de 2002, por un lío entre notarios de Guanajuato que se disputaban el control del gremio. Ex subsecretario de Gobierno con Fox y secretario de Seguridad Pública con Romero Hicks, los hermanos de Francisco Ramírez Valenzuela forman parte del gobierno de Guanajuato a partir de 2000, y desde sus ámbitos de responsabilidad acogen a muchos miembros de la Organización Nacional del Yunque. Víctor Manuel es secretario de Educación y Luis Alberto es delegado de la STPS en el estado, propuesto por Mosqueda Martínez, coordinador general de delegaciones de esa misma dependencia. Señalado como homicida y jefe del Yunque en Guanajuato, Juan Manuel Torres Origel, sacerdote lasallista, sigue operando en el estado, al lado de su hermano Ricardo, diputado federal panista que como legislador local promovió la penalización total del aborto. Juan Manuel Torres Origel es, en Guanajuato, una especie de guía espiritual del Yunque, cuyo patriarca, Elias Villegas, Pedro, ha sido el financiero de Fox desde 1988, cuando estos últimos ganaron sendas diputaciones. Los nombres de Torres Origel y Valenzuela Ramírez surgieron a raíz de que los cadáveres de Juan Bosco Rosillo Segura y Fernando Calvillo García fueron encontrados en un volkswagen amarillo, en el poblado de Aguas Buenas, municipio
de Silao, a medio kilómetro de la carretera que conduce al Cerro del Cubilete, donde se alza la imponente escultura del Cristo Rey. El mismo 22 de noviembre, la policía judicial del estado encontró un testigo clave: Issac Balderas Ceballos, leonés de 23 años de edad, chofer del presidente de la Unión Estatal de Padres de Familia, Carlos Zepeda Orozco. Según su testimonio, él era el conductor del volkswagen en el que viajaban los dos jóvenes y que, al dirigirse al Cubilete, fueron interceptados por un grupo de sujetos, entre siete y diez. En la declaración que rindió ante el agente del ministerio público, dijo que mientras el grupo agresor tundía a golpes a Rosillo y Calvillo —al mismo tiempo que los hacía descender del vehículo—, él huyó.

[… ] y que al correr varios metros se dio cuenta que esas personas le disparaban. Que una vez que llegó a donde estaban los dirigentes de la ACJM, informó a éstos de la agresión y que cuando regresó al sitio de los hechos encontró a sus compañeros muertos.
La policía preventiva de León capturó, la mañana del 23, a cuatro sujetos sospechosos que viajaban a bordo de un automóvil Rambler, modelo 1974, en cuya cajuela fueron encontrados, atados y amordazados, Marco Antonio Contreras Salcido y Julio César García Obeso, preparatorianos de Baja California. Los cuatro sujetos eran Juan Manuel Torres Origel, estudiante en la ciudad de México, Alejandro Ortega Sánchez, Luis Arias Ramos y Hugo Ezequiel Oliveros Angeles, este último portador de una pistola calibre .38 especial, con seis cartuchos útiles y quien, se pudo comprobar después, había disparado. Cuando Issac Balderas Ceballos, el testigo, tuvo enfrente a los cuatro sujetos, identificó “a Oliveros Angeles y Torres Origel como las personas que los interceptaron cuando él y los occisos viajaban en el volkswagen”. Aunque los dos negaron conocerlo, Balderas Ceballos “insistió en que Torres Origel se acercó al volkswagen en que viajaba con los occisos y que éste insultó a los mismos y que detrás de Torres Origel se encontraba Oliveros Ángeles”, según declaró. En el mismo informe de la DFS, que firma su director, capitán Luis de la Barrera Moreno, se señala que a las ocho de la noche de ese día se presentaron en las oficinas de la policía judicial del estado dos personajes, Pablo Castellanos López, presidente de la ACJM, y el abogado Francisco Ramírez Valenzuela, con el fin de lograr la liberación de los detenidos. En su declaración ministerial, Castellanos López dijo que un hermano de uno de los jóvenes asesinados, Rosillo Segura, había sido presidente interino de la ACJM y que durante el desempeño del cargo tuvo diferencias con Eduardo Batista, que también ocupó ese puesto y que fue desconocido por los obispos, con Andrés Islas y Luis Castellanos Cruz, miembros del comité central de la

ACJM.
Agregó que sabe que Castellanos Cruz actualmente escribe en la revista Trienio y que considera que los Tecos de Guadalajara, Jal., o los Micos de Sonora pueden ser los responsables del asesinato de Rosillo Segura y de Calvillo García.
Los detenidos, por supuesto, rechazaron haber asesinados a los dos jóvenes y, de manera inexplicable, fueron puestos en libertad por la policía judicial por la intervención del abogado Ramírez Valenzuela. En efecto, Castellanos escribía en Trienio, la revista que dirigía Gloria Riestra, bajo el patrocinio de la UAG y quien llegó a polemizar sobre el Papa con Abascal. El crimen, con el paso del tiempo, quedó impune. Aunque es preciso anotar que otro documento de la DFS dejó ver indicios de que era ajeno a las pugnas entre ultraderechistas y aun sugiere que fueron militares los autores. En efecto, un breve informe de la DFS sin firma, fechado el 28 de noviembre, establece conclusiones, jamás dadas a conocer, pero que chocan con el testimonio del principal testigo, Balderas Ceballos:

1. El homicidio se debió a un problema de tránsito en un camino viejo donde cabía únicamente un vehículo, este camino se encuentra a 350 metros de Aguas Buenas, lugar de reunión para la marcha. 2. Según declaraciones del jefe de grupo de la Policía Judicial Federal Militar, que se encontraban cubriendo esta marcha, en el lugar de Aguas Buenas tenía comisionado a dos elementos, quienes llevaban un automóvil de los llamados “correcaminos” y éstos desaparecieron de dicho lugar manifestando el jefe que habían sido concentrados en México. 3. Como se demostrará en el informe posterior, los calibres usados .45 y 9 mm. son pistolas que portaban estos dos elementos y que desaparecieron inmediatamente del lugar de su comisión. 4. Los organizadores de la marcha tienen la creencia de que el homicidio se debió a consecuencia de un atentado por diferencias entre las mismas organizaciones católicas, situación ilógica según demuestra al terminar la investigación con fotografías que representan que en primer lugar fueron atacados mediante una pedrada en el parabrisas, una discusión y posteriormente un cachazo en la cara de uno de los occisos para finalmente disparar en contra de ellos.
El “informe posterior” del que habla el documento de la DFS no se encontró en el Archivo General de la Nación, por lo que no logró acreditarse lo que efectivamente ocurrió. Hasta la fecha, se mantiene la creencia de que, efectivamente, los dos jóvenes fueron ajusticiados por los “enemigos” de la religión católica. Incluso la ACJM los considera, oficialmente, mártires, según su página de Internet. Es curioso, también, que oficialmente no se reconozca la crisis interna de la que hablan los sacerdotes citados y Castellanos López, presidente de la ACJM en 1975, y sólo se comente la modificación estatutaria de 1971, justo cuando Carlos Castillo Peraza dejó la presidencia de esa organización, que asumió en 1968.

En 1971 se creó la ACAN, con la cual quedaban fuera del cuidado de la ACJM los jóvenes vanguardias, perdiendo así los refuerzos que habían de continuar dando valor al trabajo apostólico de la Asociación. A pesar de esto, en todo el país la ACJM ha seguido dando pruebas de su audacia, un ejemplo es que en el año de 1974 {sic) a los pies de Cristo Rey dejaron sus vidas los jóvenes César Fernando Calvillo Silva [en realidad García] y Juan Bosco [Rosillo Segura], quienes por propagar sus ideas evangélicas fueron asesinados.
Más allá de estas imprecisiones, sin embargo, en las investigaciones policiacas se demostró algo que era sabido en todo el estado: la operación de grupos subversivos de ultraderecha, organizados por la Organización Nacional del Yunque. El testimonio de uno de los religiosos de la región, el presbítero Rutilio Hernández Ramos, asesor eclesiástico de la ACJM, reforzó la versión del presidente de la misma asociación en el sentido de que el ajusticiamiento obedeció a rencillas como consecuencia de la división entre dos facciones de ese grupo católico. Declaró que el asesinato de los dos muchachos fue “a sangre fría”, debido a problemas internos originados desde 1972, “cuando se desconoció a la totalidad de los integrantes del Comité Nacional por haberse aliado con grupos extremistas y no acatar las disposiciones de la jerarquía eclesiástica”. En el informe de la DFS se da cuenta de esa declaración:

Ese comité fue mal aconsejado y rehusó acatar los ordenamientos emanados del Concilio Vaticano II y rechazó su expulsión permaneciendo constituido y apoyado mediante una asamblea en Querétaro, en la que recibieron el respaldo de grupos extremistas de derecha de los estados de Nuevo León, Jalisco, Sonora, Baja California Norte, Nayarit y Colima, así como de grupos estudiantiles de Puebla, Guadalajara y el Distrito Federal.
El religioso Hernández Ramos detalló que esos grupos participaron en el “pacto” de Los Remedios, en febrero de 1975; en las protestas contra los libros de texto gratuitos; solían atacar a la jerarquía católica, y fueron los que organizaron el acto de “desagravio” a la Virgen de Guadalupe, en 1973, luego de que el cineasta chileno Alejandro Jodorowski filmó en la basílica La montaña sagrada, con escenas de mujeres desnudas bañadas en sangre de toro. Según él, el homicidio se originó a raíz de que los dos grupos antagónicos se enfrentaron en un reparto de volantes: Vanguardia Estudiantil Nacional, MURO y los disidentes de la ACJM, así como otros grupos. En el reporte de la DFS se señala, sobre las declaraciones del clérigo:

Hizo notar que más importante que la investigación y el castigo a los responsables es conocer a quienes desde hace mucho tiempo vienen sufragando los gastos de los grupos de referencia para provocar desórdenes, aprovechando la buena fe de jóvenes a los que desorientan en nombre de una pureza religiosa. Finalmente externó que en su opinión esa ayuda económica provenía de organizaciones empresariales de extrema derecha de Nuevo León, Jalisco, Puebla y el Distrito Federal y organismos internacionales que deben ser los mismos que financian el Frente Anticomunista de Occidente, con sede en Guadalajara, y el Frente Nacional Anticomunista, en el D.F.
La declaración ministerial de otro religioso, el asistente de Acción Católica del obispado de León, Valente de Jesús Aranda, va en el mismo sentido. Este sacerdote hizo amistad con el subdirector de la DFS, Miguel Nazar Haro, “y le dio a conocer la organización de grupos subversivos de extrema derecha”. La relación de Valente con el policía obedeció a que aquél dijo que le caía bien Echeverría, a quien conoció, primero vía telefónica, y luego personalmente a raíz de las inundaciones en Silao, en 1974. Incluso le ofreció a Echeverría que si quería ir al Vaticano, él le daría una carta de recomendación.
Más allá de la anécdota, el informe de la DFS es contundente: “Proporcionó datos de los grupos de derecha subversivos para elaborar un organigrama de la hoja que se anexa en éste”. El problema es que no hay tales datos y, en el original, se señala con letra manuscrita y una firma ilegible, fechada el 10 de enero de 1976: “No llegó al Archivo”. Sin embargo, otro informe de la DFS, el mismo que identifica a Torres Origel como el líder del Yunque en Guanajuato, es más prolijo. No sólo abunda sobre la existencia del Comando Atlético Cultural Militar, que operaba en León desde 1968, sino sobre el reclutamiento y adiestramiento del Yunque en la preparatoria La Salle —donde Bravo Mena fue enrolado, en 1968— y la Universidad del Bajío, también lasallista. La conclusión del informe es contundente:

Se comprobó que, efectivamente, en el Colegio La Salle de León, Gto., se organizan grupos de tendencia ultraderechista ligados con el clero y de carácter secreto, existiendo también grupos en la Universidad del Bajío, A.C.
En efecto, en el informe de la DFS, fechado el 17 de abril de 1982, se establece que a raíz de una investigación en Guanajuato sobre la existencia de “grupos paramilitares de tendencia ultraderechista ligados con el clero y de carácter secreto, que son entrenados para resistencia física a la tortura, manejo de armas, defensa personal y adoctrinamiento fanáticamente católico, anticomunista, masónico y antisemita”, se identifica a Torres Origel como jefe estatal de la Organización Nacional del Yunque. El informe identifica, también, a otro dirigente y su membrete: Juventud Inconforme Positiva, a cargo de Alfredo Anda Páez, quien fue jefe de prensa de Manuel Clouthier en la presidencia de Coparmex, entre 1978 y 1980, y de Carlos Medina Plascencia en la alcaldía de León y el gobierno del estado, a partir de 1988. El Instituto Atlético Cultural Militar fue fundado el 20 de noviembre de 1968 por el ingeniero Arturo Rolando Jiménez de Lara, cuyo objetivo era que, ante el movimiento estudiantil de ese año, “se tenía que preparar a la juventud para poder defender a la patria de la revolución marxista”. La historia de ese organismo terminó en 1979, cuando el ” comandante general” Jiménez de Lara fue detenido por una denuncia en su contra, “en la que se le acusaba de ser guerrillero comunista” (sic), según establece el informe. En realidad, fue por abuso de confianza, delito por el cual ya había estado antes en la cárcel en dos ocasiones. Uno de sus lugartenientes era Javier Pons Liceaga, quien encabezaba “Guardia Nueva”, nombre idéntico al que se creó en Puebla y que no era otro que uno de los membretes del Yunque. Actualmente, Pons Liceaga es magistrado del Segundo Tribunal Colegiado del décimo sexto circuito del Poder Judicial Federal. El informe de la DFS establece:
El IACM tienen nexos con varios organismos, tales como Guardia Unificadora Iberoamericana, que dirige el Lic. José Antonio Pozos en el DF y Veracruz; Movimiento Cívico Tradicionalista, que encabeza el Lic. Eduardo Elizalde y con grupos apolíticos de la Unión Nacional Sinarquista, Nueva Guardia, que desapareció en León, Gto., y uno minoritario de la escuela preparatoria de dicha ciudad, que se hace llamar Juventud Inconforme Positiva.
Al mismo tiempo que reclutaba jóvenes y los sometía a pruebas en la Sierra de Lobos, en la colindancia entre León y San Felipe Torres Mochas, Guanajuato, y Lagos de Moreno, Jalisco, las andanzas de Jiménez de Lara fueron violentas. El 6 de marzo de 1972, por ejemplo, las huestes de Jiménez de Lara agredieron a alumnos de la preparatoria de León, en la que resultaron lesionados Miguel Ángel Casillas Hernández, Miguel Arturo Alcalá y Galo Enrique Moreno Macías. En octubre de ese año, aparecieron pintas en León, en color rojo y negro, leyendas firmadas por el Instituto en las que repudiaban el “comunismo judío”, y al año siguiente, con motivo del golpe de Estado que depuso a Salvador Allende, el grupo de Jiménez de Sosa convocó a un mitin para apoyar a Pinochet. Las agresiones de las huestes de Jiménez de Lara fueron también contra los miembros del Frente Auténtico del Trabajo (FAT), que operaban en León encabezados por sacerdotes jesuitas de la Teología de la Liberación. Jiménez de Lara, quien calificaba de “comunizante” al gobierno de Echeverría, no tuvo rubor para solicitarle apoyar el financiamiento de su lucha “anticomunista” cuando era secretario de Gobernación, según un oficio enviado en mayo de 1972:

Nos dirigimos a usted para exponerle como dirigentes de la Agrupación Juvenil Independiente de lucrativa denominada Instituto Atlético Cultural Marcial que, para financiar todos los gastos relativos a la difusión cívica política que nuestra agrupación ha venido efectuando desde su fundación en diciembre de 1968 y en vista de que deseamos aumentar la intensidad de tal difusión, hemos decidido emitir cien bonos numerados que a la letra dicen: “Bono de cooperación para gastos de difusión cívica anticomunista. Certificamos que el poseedor de este bono ha colaborado para los fines indicados mediante la aportación de 500 pesos de León, Guanajuato […] rogamos a usted, C. Secretario de Gobernación tomar debida nota de lo anterior, dada la excepción de impuestos que legalmente corresponde a este tipo de actividades.
Diez años después de esa solicitud, desaparecido ya el Instituto, agentes de la DFS detectaron campos de adiestramiento en la Sierra de Lobos en una finca de 60 hectáreas que, hasta la fecha, pertenece a las autoridades educativas lasallistas. Las instalaciones constaban, entonces, de ocho habitaciones utilizadas como dormitorios, con dos camas individuales cada uno y con baño con regaderas. Había, además, cocina y una terraza que daba a un patio con una fuente en medio. Interrogado al respecto, el velador, Juan Longoria Baltazar, que laboraba ahí desde que fueron adquiridos los terrenos, en 1968, señaló:

[…] la propiedad fue adquirida a Manuel Oñate y asisten al lugar, esporádicamente, grupos de jóvenes del Colegio La Salle y de la Universidad del Bajío, en número de 35 a 50, siendo acompañados por sus profesores, quienes les enseñan ejercicios de tipo militar, ya que los ha visto que dentro de su disciplina se les ordenan movimientos como “flanco derecho”, “flanco izquierdo”, “atención” y “alto”. Asimismo, los hacen correr por unas maderas, de frente y hacia atrás, además de que luchan cuerpo a cuerpo con palos. Que sus edades fluctúan entre 12 y 14
años y 18 y 25; que nunca les ha notado armas de ningún tipo. Pernoctan durante los días que asisten, en su mayoría los fines de semana. Agregó que por órdenes de sus profesores los estudiantes se internan en la sierra con el objeto de cazar animales pequeños y es premiado el mejor, ya que no llevan armas, sino que colocan trampas. Que cuando acuden los alumnos a dichas instalaciones le avisan con anterioridad al doctor Manuel Álvarez Campos, rector de la Universidad del Bajío, de León, y hermano lasallista, así como el Lic. Octavio López de Alba, director del Colegio La Salle, y otro hermano lasallista al que conoce como Luis (Régulo Fajardo, jefe de servicios escolares), quien es profesor de esa universidad.
Los “Soldados de Dios”
El descubrimiento de campos de entrenamiento en Guanajuato, que detalla el informe de la DFS de abril de 1982, no era novedoso, sobre todo a la luz de las revelaciones de los dos religiosos de León con motivo del doble homicidio en El Cubilete, en 1975. De hecho, la subversión de ultraderecha se había intensificado todavía más a raíz de la expansión nacional del Yunque. Mientras grupos guerrilleros de izquierda sucumbían a la guerra sucia instrumentada por Echeverría y luego por López Portillo, que era en lo que más se ocupaba el gobierno, la ultraderecha clandestina adiestraba a legiones de jóvenes piadosos en buena parte del país. La escalada nacional de la Organización Nacional del Yunque, tal como lo documentó el sacerdote Rutilio Hernández Ramos, incluyó efectivamente el “Pacto de Los Remedios” , firmado al cabo de una reunión en febrero de 1975 en el santuario del mismo nombre, en Naucalpan, Estado de México. Entre los organizadores estuvieron Alfredo Ling Altamirano, Daniel Agustín, ex presidente estatal del PAN en Guanajuato, diputado local y precandidato al gobierno estatal en 1999; Jorge Dávila y Rene Mondragón, José Azueta, asesor parlamentario de ese partido en el Congreso local. Parte de los objetivos fueron dados a conocer a la prensa mediante el responsable del área, José Antonio Pérez Stuart, el mismo periodista que, en el desaparecido diario Summa, aseguró, en 1994, que el subcomandante Marcos era el sacerdote jesuita Jerónimo Hernández López. Gracias a la bancada del PAN en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, cuya coordinadora es Patricia Garduño, ex presidenta de Ancifem —agrupación creada por el Yunque—, Pérez Stuart fue contratado como director de Comunicación Social de ese órgano legislativo. Sin embargo, fue depuesto —en diciembre de 2001— cuando se comprobó que ofrecía a los reporteros asignados a la fuente dinero en efectivo o en especie para ocultar o destacar la información que a él le interesaba, según logró documentarlo el periodista Raúl Monge, del semanario Proceso. En efecto, Pérez Stuart —quien reapareció en marzo de 2003 como columnista del diario Ovaciones— fue el responsable de difundir los acuerdos públicos de las 36 organizaciones participantes en el ” Pacto de Los Remedios “, convocadas por los jefes nacionales del Yunque: Juventud Nueva, Frente Universitario Anticomunista, ambas de Puebla; Unión Cívica de Chihuahua y Delta, de Chihuahua; Club Non Plus Ultra, Juventud Inconforme Positiva, Movimiento de Integración Preparatoriano, Asociación de
Estudiantes de Guanajuato y Sociedad de Alumnos del Tecnológico de Celaya, de Guanajuato; Grupo Interescolar “Dios y Montaña”, Círculo “José Vasconcelos”, Instituto de Acción Social, Promoción Universitaria Mexicana de Acción Social y Grupo Bolonia, todas del Distrito Federal. Juventud Regiomontana y Ateneo de la Juventud, de Nuevo León; Juventud Cristera, de Jalisco; Movimiento Juvenil “José Escandón”, de Tamaulipas; Liga de Estudiantes Católicos y Alianza Universitaria, de Zacatecas; Juventud Independiente Yucateca, de Yucatán; Sociedad “Antonio Caso”, de Veracruz; Grupos “José María Morelos” y “Vasco de Quiroga “, de Michoacán”; Círculo “Eusebio Kino”, de Sonora. Asociación de Universitarios Libres, de Durango; Movimiento Cívico Juvenil, de Coahuila; Avante, de Querétaro; Círculo Estudiantil de La Laguna, de Torreón, Coahuila; Club Universitario de Superación y Promoción Integral para el Desarrollo Estudiantil, de Aguascalientes. Frente Independiente de Restructuración Estudiantil, de San Luis Potosí; Poder Universitario Autónomo, de Sonora; Proyección Estudiantil, de Durango; Unión Cordobesa Estudiantil, Unión Veracruzana Estudiantil y Unión Universitaria de Estudiantes de Jalapa, de Veracruz. Tres años después, en abril de 1978, ratificaron ese pacto al reunirse en Querétaro, en el “Cerro de las Campanas”. De 36 organizaciones, sólo acudieron 22, agrupadas en lo que a partir de entonces se llamó Consejo Nacional de Estudiantes (CNE). En el “Manifiesto del Cerro de las Campanas”, estas agrupaciones se comprometieron a luchar contra el marxismo, “que es corrupción”, bajo el lema: “Universidad sí, marxismo no”. El inciso c) del Manifiesto dice: “Se equivocan los que creen que el marxismo ha cambiado […] se puede salir de paseo montado en el tigre […] que ciertamente se los comerá”. En la misma reunión fueron electos: Alejandro Gutiérrez Balboa, presidente; Carlos Vega, secretario; Rafael Burguete, tesorero, y como vocales Pedro Hernández, Sabás Flores y Ricardo Smith. En un artículo publicado en Proceso, el 6 de noviembre de ese año, Heberto Castillo se refirió a ese hecho, ya que un mes antes el local que acogía la librería del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) había sido víctima de “atentados criminales” que el dirigente achacaba a esos grupos. “Primero vaciaron tinta sobre los libros que se exponían en los aparadores. Después, el 27 de octubre, arrojaron gasolina bajo la puerta, le prendieron fuego y destruyeron todo. Ahí se vendían libros, revistas, carteles y se daban conferencias, charlas y recitales. Pese a que se denunciaron los atentados, la policía nada ha hecho.” Heberto consideró sospechoso también al ex rector de la Universidad Autónoma de Querétaro, Fernando Díaz Ramírez, quien es el autor de una frase erróneamente atribuida a Jaime Aviña conforme a lo que declaró al diario Noticias de Querétaro: “No hay mejor comunista que el comunista muerto.” En realidad, el CNE era un membrete más de la Organización Nacional del Yunque. Ricardo Smith, por ejemplo, es un panista de Guanajuato, integrante del
gabinete del gobernador Juan Carlos Romero Hicks: Es el director de la Comisión Estatal del Deporte y Atención a la Juventud. La propia DFS, en un informe de julio de 1981, aporta más información sobre el CNE, sus líderes y uno de sus promotores: ni más ni menos que el arzobispo Miguel Darío Miranda y Gómez, el mismo que en 1964 condenó al MURO. En efecto, Miranda y Gómez ofició una misa el 11 de julio de 1981, en la iglesia de San Juan Bautista, en Coyoacán. El motivo era elocuente: el vigésimo aniversario de la fundación del MURO. La ceremonia sorprende. En ella estaba Rubén López y Manuel Alonso, presidente y ex presidente del MURO; Jesús Alejandro Cravioto Lebrija y Jorge Cobos, presidente y secretario general del CNE, así como Alejandro Gutiérrez Balboa, “uno de los fundadores del MURO, con asistencia de 120 personas”.

El cardenal Miranda y Gómez felicitó a los presentes por haber mantenido su movimiento universitario durante los últimos 20 años, manifestando su alegría por haber conservado esa unión y pidió seguir trabajando por la unidad de los cristianos en torno a la iglesia y a Cristo. Que el MURO ha cumplido con su cometido, viéndose reflejada la tarea por la que él ha trabajado toda la vida y que se mantuvieran fieles y unidos para que den testimonio de fe a Cristo.
Concluida la ceremonia, los dirigentes del MURO se trasladaron al domicilio de Cravioto Lebrija, donde se repartieron carteles del CNE con la efigie del Papa y con la leyenda ” Basta de marxismo, exigen los universitarios polacos”.

Rubén López indicó que este movimiento trabaja y lucha en el campo universitario para que los estudiantes puedan llegar a Cristo, ya que siempre han demostrado ser hijos de la Iglesia, reconociendo como cabeza de ella a Cristo y a su vicario, Juan Pablo II. Cravioto Lebrija dijo que el MURO sigue la línea del Consejo Nacional de Estudiantes, siendo ésta denunciar toda infiltración marxista en las universidades, así como la acción subversiva, ya que las instituciones las toman como ariete para sus fines políticos, considerándose un mal canceroso dentro de los universitarios y que por ello seguirán siendo la conciencia de la sociedad, buscando como fin la verdad y la cultura.
Cravioto Lebrija, de profesión arquitecto, apareció públicamente en Jalisco como director de Educación y Cultura del ayuntamiento panista de Tlaquepaque que encabezó, en el trienio 2000-2003, el alcalde Antonio Álvarez Hernández, también miembro del Yunque. Cosa curiosa, en marzo de 2001, Cravioto Lebrija participó en la presentación de un libro acompañado del rector de la UAG, Antonio Leaño Álvarez del Castillo, institución que auspició a los Tecos, enemigos a muerte de la Organización Nacional del Yunque. El tema del libro, sin embargo, merecía esa insólita convergencia: “Agustín de Iturbide, libertador de México”, del consultor financiero José Antonio Jiménez Díaz, editado por el gobierno de Jalisco como primer volumen de una trilogía que comprenderá las biografías de Miguel Miramón y Porfirio Díaz.
Desde el corazón del Yunque
La convocatoria a los pactos de Los Remedios representó un desafío al gobierno de Echeverría, que ya estaba prácticamente de salida; quizá por ello fue relativamente desdeñado por la policía política, a juzgar por los documentos que emitió. Sólo se le dio un seguimiento informativo. Seguramente muchos de los jóvenes que respondieron a la convocatoria no fueron adscritos a la Organización Nacional del Yunque, como también muchos de quienes participaron en DHIAC, Ancifem, Testimonio y Esperanza, Provida y otras creadas por Ramón Plata Moreno y sus discípulos. Pero el propósito de este tipo de desafiantes “pactos”, el de Los Remedios y el del Cerro de las Campanas, era precisamente auscultar y eventualmente reclutar jóvenes ultracatólicos y anticomunistas, tal como lo establece el Perfil del Militante adulto… Un ejemplo de la articulación entre miembros de las organizaciones participantes en esos encuentros se produjo en 1977, en Zacatecas, donde operaba Alianza Universitaria, que recibió apoyo de miembros de la Organización Nacional del Yunque de Querétaro, controlada por Velasco Arzac. A raíz de esta investigación se logró obtener abundante información sobre la Organización Nacional del Yunque, de acuerdo con un informe de la DFS firmado por su titular, Javier García Paniagua, hijo del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa de Díaz Ordaz. El documento se elaboró una vez que se interrogó a dos miembros de un comando yunque que se trasladó de Querétaro a Zacatecas para apoyar una protesta de estudiantes de Alianza Universitaria contra el recién electo rector de la universidad estatal, Juan Manuel Díaz Casas, calificado por ellos como “comunista”. Esta agrupación era auspiciada, según documentó la DFS, por profesores y empresarios de Zacatecas, como el licenciado Ricardo Villafuerte González, originario de León, en cuyo domicilio solían realizarse “reuniones secretas” a las que concurrían miembros de la Sociedad de Padres de Familia y Tutores de la UAZ. Entre éstos se encontraban Jaime Antonio Cervantes Durán, profesor de la Escuela de Medicina; Juan Enrique Rivera, comerciante mayorista; Antonio López Arriaga, profesor de la UAZ; Pablo Reymers, propietario de la cadena de ferreterías “El Globo”; Rubén López Howard, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo; Juan Enríquez Barraza, tesorero de esa agrupación del sector privado, y Enrique Arguelles Robles, secretario de la Federación de Asociaciones de Maestros de la UAZ. Este último es, actualmente, miembro del Consejo Editorial del diario Imagen de
Zacatecas, propiedad de Luis Enrique Mercado y que dirige Francisco Barradas, el reportero que ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1994 por haber escrito la nota del memorable “pase de charola” del PRI a empresarios en casa de Antonio Ortiz Mena. El comando que viajó a Zacatecas, integrado por ocho jóvenes, estaba encabezado por Alfredo Botello Montes, actual diputado federal del PAN y coordinador de la campaña del candidato de ese partido al gobierno estatal, Francisco Garrido Patrón. Aunque no se capturó a todos, los declarantes dieron los nombres de los otros participantes del comando encabezado por Botello Montes, algunos de cuales han hecho carrera política en el PAN: Felipe Urbiola Ledesma, Emilio Jasso, fue diputado federal en la legislatura correspondiente a 1997-2000; su hermano Manuel Urbiola Ledesma, Ernesto Lecuona, fue director de Ecología del gobierno de Querétaro en 1999; Julián Breña Prado, Julián Holm, cobró como consejero electoral propietario de Querétaro, en 1996. Los otros eran: Francisco Pedraza Chávez, Juan Keytel; Manuel Mayorga, Rafael Larios; José Peña Calzada, Fernando Calvillo; Sergio Lozano García, Mauricio Jonás, y Francisco Guillen, Marcelo Lavat. De otros dos no se pudieron conocer sus nombres, sólo sus seudónimos: Douglas Keplery Gerardo Lemus. La captura de los yunques se produjo luego de que éstos custodiaron una protesta de la Alianza Universitaria y después, provistos de chacos y varillas, se enfrentaron a golpes con estudiantes afines al rector. Los detenidos fueron Lázaro Barrón Frías, Mateo Letrán, y Pedro Luis López Solorio, Cornelio Laurens, estudiantes ambos, quienes en sus declaraciones dieron detalles de la estructura de la Organización Nacional del Yunque. Barrón Frías, estudiante del Tecnológico de Querétaro, tenía 21 años cuando se inició en la Organización, en 1975. Miembro de la ACJM y candidato del PAN a diputado federal suplente en 1976, conoció a quien sería su mentor y quien “lo invitó a hablar de religión”: José Moreno Escobedo.

En ese contexto le habló del peligro de la invasión de comunistas, y le hizo ver la necesidad de formar un frente común de todos los católicos en contra de la avanzada comunista.
Lázaro Barrón y Moreno Escobedo se veían con frecuencia y el tema de sus conversaciones era el mismo: buscar la manera de frenar el avance comunista y defender la religión católica.

Que después de varios meses, durante la primera mitad de 1975, Moreno Escobedo lo invitó a formar parte de un grupo del cual no le dijo su nombre, pero que le confesó que verdaderamente venían llevando a cabo todas las actividades que ambos habían planeado durante sus pláticas y que venían operando desde hacía 20 años aproximadamente con resultados positivos para la Iglesia católica y según el de la voz para todos los mexicanos. Que en agosto de 1975 Moreno Escobedo le comunica que ” por los méritos que ha desarrollado ha sido aceptado para que se adhiera a la llamada Organización del Yunque, que
tiene como objetivos el evitar que el socialismo continúe acrecentándose en la República mexicana. Que para adherirse a la Organización del Yunque fue necesario asistir a una reunión que se celebró en un domicilio particular que no recuerda el de la voz en la ciudad de Querétaro, en donde se celebró su ceremonia de “afiliación”, y que consistió que en un cuarto cerrado teniendo como única luz la que producen dos velas encendidas colocadas sobre una mesa en la que nada más había dos banderas, una la mexicana con el escudo nacional y otra que es la que simboliza a la organización del Yunque y que es de color rojo y con hilo dorado, al centro de la bandera una letra “Y” que significa Yunque. Que Moreno Escobedo se dirigió (a él): dijo que por los fines de la organización es necesario el seudónimo para evitar que personas ajenas a la organización se enteren de las actividades de la misma, ya que éstas son clandestinas. Le dijo que el de él era “Augusto Lancaster” y le sugirió “Mateo Letrán”.
Luego de que todos rezaron el Ave María y el Padre Nuestro, Moreno Escobedo le dijo sus obligaciones:

Primero: No decir nada a nadie de lo que es la organización del Yunque ni de sus actividades, ni siquiera a su familia. Segundo: no dejar de hacer nada lo que le ordena la organización, no obstante que no comprenda el motivo de la orden. Y tercera: Trabajar por la organización antes de cualquier otra obligación, ya sea ésta familiar, escolar o laboral.
Mateo Letrán reveló el lema de la Organización: ” Estad firmus o otincus percusa”, que es del latín y significa: “Estar firmes en la adversidad”.

Que luego se dio el juramento: puso la mano sobre un crucifijo y se comprometió a cumplir fielmente con las disposiciones que se le habían hecho saber.
Conforme a su propio testimonio, Mateo Letrán se adhirió a la Organización, tal como se había comprometido, y fue adiestrado en artes marciales, como combate cuerpo a cuerpo y el uso de kendo y chacos. La razón para este adiestramiento era: “Estar preparados para un enfrentamiento físico en contra de actividades de la izquierda con los que necesariamente saben que combatirían, ya que los seguidores de esa ideología son enemigos a los que hay que combatir”. Éstas eran sus formas de lucha contra ellos: “Ubicándolos y golpeándolos con cualquier pretexto, como una medida de amenaza para que desistan de sus actividades; boicotear actos y entorpecer actividades”. El propio Barrón Frías narró una de sus acciones:

Contó cómo el director de una preparatoria de Querétaro, de apellido Arreola, era izquierdista y buscó ser rector de la Universidad del estado. Mediante actividades de sabotaje lo evitaron.
En efecto, Arreola contendió por la rectoría de la Universidad Autónoma de Querétaro, en 1976. Sometido a una campaña de desprestigio, de quien ahora se sabe era el Yunque, desistió a raíz de una acción: el incendio del auditorio universitario. Barrón Frías aportó detalles de la naturaleza de la Organización. Por ejemplo, dijo que el Yunque es:
Una agrupación clandestina que según sabe fue fundada hace más de 20 años desconociendo el nombre de sus fundadores y de sus dirigentes, por las medidas secretas que observan deliberadamente, pero que sabe que desde esa fecha han venido desarrollando actividades en forma clandestina escudándose en el membrete de la organización llamada MURO, a la que consideran órgano externo de la Organización del Yunque, desprendiéndose de lo anterior que el verdadero manejo del MURO lo hace el Yunque sin que los propios militantes del MURO se percaten de ello, únicamente sus dirigentes.
El declarante explicó que el Yunque lleva a cabo actividades clandestinas, además de las que anteriormente detalló, a través de sujetos que utilizan seudónimos y que tratan de no conocerse entre ellos para evitar que al ser detenidos e interrogados proporcionen datos para que las autoridades desmembren esa organización. Reveló que el Yunque se hace de adeptos seleccionando a jóvenes fanáticos católicos, como los de la ACJM, y se sostiene con aportaciones de todos sus miembros, quienes entregan a sus “jefes” una parte de sus ingresos. En su caso, en tanto que percibía 3 mil pesos mensuales, daba sólo 80 pesos. Sobre las fianzas de la Organización, aportó otro dato: “Pero que recibe ayuda económica de otros grupos interesados en destruir a los comunistas”. Habló, también de la estructura:

Gabinete: Órgano de dirección de más alta importancia de una entidad e integrado por diversas personas. Ramas: Mantienen contacto y dictan consignas a un determinado número de Centros, que a su vez son aquellos elementos que directamente participan en las actividades de estos grupos y que están formados, cada uno de ellos, por 8 o 10 individuos, y que el grado de menor jerarquía es el de soldado razo para los recién afiliados que están en etapa de aprendizaje tanto ideológico como militar, que consiste en el aprendizaje de artes marciales ya mencionados.
Los agentes de la DFS lograron conocer, por Barrón Frías, datos sobre algunos dirigentes en Querétaro, particularmente de tres “Ramas”: La “División Azul”, dirigida por Simón Guerrero Contreras, alias Marcos Licea. La “Franja Estudiantil”, que controlaba Agustín Breña Prado, Julián Holm. Y la “Cristo Rey”, dirigida por José Moreno Escobedo, a la que pertenecía Barrón Frías. Otro de los yunques capturados fue Pedro Luis López Solorio, cuyo seudónimo era Cornelio Laurens. Queretano, de 19 años de edad, era estudiante del Instituto Tecnológico Regional del estado y su caso es semejante al de Barrón Frías. Fue Alfredo Botello Montes quien lo invitó a la Organización a raíz de que se encontraron en una visita que hizo, a mediados de 1976, al santuario del Cerro del Cubilete, en Guanajuato.

Que en dicho acto fue abordado por el joven Alfredo Botello Montes, quien desde ese momento le comentó que le agradaban las personas como el declarante, que siendo jóvenes cumplían con los deberes de la religión, por lo que lo conminó a seguirse frecuentando para platicar de sus ideas afines.
Botello Montes solía buscarlo con insistencia en la escuela.

[…] y en esas reuniones Botello Montes le manifiesta que además del deber de cumplir con su
religión de la mejor manera posible es necesario luchar por erradicar aquellas tendencias ideológicas que hablan de doctrinas socialistas, comunistas, marxistas, troskistas, lenninistas, etc. Es decir, de todo aquello a los que se ha dado en denominar las corrientes de izquierda, por considerar que son ideas contrarias a la religión católica y a los principios de moralidad necesarios para la vida en la sociedad.
Botello lo invitó a un grupo, cuyo nombre no le dijo, pero le advirtió que mantuviera el más completo silencio sobre el mismo, “ya que su forma de actuar es clandestina”. López Solorio participó, el 12 de noviembre, en la peregrinación al Cubilete organizada por la ACJM, agrupación a la que pertenecía Botello, quien solía felicitarlo por su desempeño.

[…] el 22 de febrero del presente año es afiliado al grupo que sabe lleva el nombre de ” Organización del Yunque”, por medio de una ceremonia en casa de Alfredo Botello Montes, sita en calle 5 de Mayo 208, en el barrio de la Cruz, la que se llevó a cabo de la siguiente forma: En la habitación se colocó una mesa y sobre de ella dos velas encendidas, una bandera de la República Mexicana y otra bandera roja con una “Y” bordada en el centro. Se apagan las luces y la persona de mayor jerarquía en esa reunión hace uso de la palabra exhortando al nuevo a cumplir con los tres puntos principales de esta agrupación que son: 1. No dejar de hacer lo que ordena la Organización del Yunque. 2. No decir a nadie lo que es la organización del Yunque. 3. Trabajar para la Organización del Yunque, antes que por otra cosa, ya sea ésta su familia, trabajo o sus estudios. Que después de lo anterior se procede a levantar un juramento sobre un crucifijo al que se le dicen y le juran los tres principios mencionados. Acto seguido se rezan dos oraciones, que son el Ave María y el Padre Nuestro y en ocasiones un Rosario. Que ya estando “afiliado” recibe instrucción de tipo política contraria a la ideología de izquierda, y otras de tipo militar, parte en la que interviene Botello Montes, para aprender el adiestramiento de artes marciales, como karate, kendo, defensa personal, lucha grecorromana, etc.
En su declaración, López Solorio aportó más detalles sobre la Organización. Por ejemplo, el nombre:

[…] el nombre del Yunque se debe a que sus integrantes tienen que ser como el yunque, ya que por más que se les pegue continúan en la misma forma sin inmutarse, resistiendo todos los embates a que son sometidos.
Y sobre la naturaleza de la Organización, detalló:

[…] El Yunque es una organización a nivel nacional y que a través de infiltraciones, principalmente en el sector estudiantil, controla al MURO y que de igual forma clandestina maneja a la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos, quienes al continuar con sus actividades normales pueden trabajar de una manera clandestina.
Los miembros del Yunque, reveló, deben pagar cuotas, dependiendo de sus ingresos, aun cuando no tengan empleo. Una de las principales funciones de la Organización Nacional del Yunque, reveló, “es detectar a jóvenes estudiantes de todos los organismos de derecha para
concientizarlos y afiliarlos” y que “desconoce quiénes son los integrantes de esta organización a nivel nacional y en Zacatecas, a excepción de Ricardo Villafuerte, que es al único que conoció”. Las declaraciones de los dos yunques detenidos, quienes fueron puestos en libertad luego del pago de una caución de 5 mil pesos cada uno, involucraron a uno de los jefes estatales del Yunque en Querétaro: Arturo Nava Bolaños. En el informe de la DFS se establece que Nava Bolaños fue citado en Zacatecas el 20 de mayo, directamente por el procurador de Justicia del estado.

Nava Bolaños negó todos los cargos, por lo que el procurador de Justicia lo dejó en libertad, asegurando que si se comprobaba actuación delictuosa será severamente castigado.
Ingeniero químico por la Universidad Iberoamericana, Nava Bolaños se había afiliado en 1975 al PAN, partido del que fue presidente estatal en Querétaro, luego diputado federal y senador. Antes, fue miembro de la UNPF, de la Coparmex, de la Asociación de Industriales de Querétaro y presidente de la Unión Social de Empresarios Mexicanos (USEM) . A la vuelta del tiempo, los miembros de la Organización Nacional del Yunque se han repartido el poder en Querétaro y van por más al lado del candidato panista a gobernador, Francisco Garrido Patrón, defeño que califica a los oriundos del estado como “queretontos”. Manuel Urbiola Ledesma, secretario de Capacitación y Política del PAN, declaró en septiembre de 2002: “Varios miembros de las familias Nava, Puga y Urbiola apoyamos a Francisco Garrido en su postulación”. Otro de los respaldos de Garrido es el ex presidente estatal del PAN y diputado local Simón Guerrero, quien fue jefe de la Rama “División Azul”, cuyo seudónimo es Marcos Licea.
Jalisco: enclave regional
En Jalisco también se logró detectar la operación de la Organización Nacional del Yunque, a raíz de que fue capturado, el 19 de enero de 1981, Guillermo Olarte Venegas, Antonio, miembro de un centro encabezado por Luis Enrique Gómez Espejel, Gabriel, aprehendido días después. El caso de Gómez Espejel es muy parecido al de sus compañeros de Querétaro: estudiante que con el paso del tiempo ha hecho carrera en el PAN y en gobiernos de ese partido en Jalisco desde 1995. Su más reciente cargo en la administración pública es el de director general del Consejo Municipal del Deporte en el ayuntamiento de Guadalajara. Luis Enrique es hermano de José de Jesús Gómez Espejel, asesor en materia de marketing electoral del CEN del PAN y de numerosos candidatos de ese partido, incluidos candidatos a la presidencia, como el mismo Vicente Fox. En un informe de la DFS fechado el 17 de septiembre de 1982, en el que se registra vasta información sobre los grupos subversivos en Guanajuato, se detalla el descubrimiento, en Jalisco, de la “Organización católica “El Yunque”.

Esta organización de extrema derecha la forman miembros de la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos y un grupo de alumnos del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y funge como jefe de grupo el educando Luis Enrique Gómez.
Olarte Venegas fue detenido por sospechoso en el aeropuerto de Guadalajara, al momento del arribo del obispo integrista francés Marcel Lefebvre, que llegaba a cumplir un compromiso con los Tecos de la UAG, enemigos del Yunque. Declaró a los agentes que lo aprehendieron que había sido enviado al aeropuerto por Gómez Espejel para que estuviera pendiente del arzobispo, cuya razón era escalofriante: “La organización planeaba asesinarlo, por lo que debería analizar con qué personas llegaba y quiénes lo recibían”. Para ello le entregó una cámara fotográfica y le indicó que registrara todos los movimientos del religioso y sus simpatizantes, “para determinar qué relaciones existe con los estudiantes o grupos políticos de los llamados Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, así como para ubicarlos.” Luis Enrique Gómez Espejel era el jefe de uno de los centros de la Organización Nacional del Yunque en Guadalajara, que integraban, además, Marco Antonio Almazán, Roberto Amaya, alias Felipe, y Arturo Núñez, Javier, todos estudiantes del ITESO.

Indicó que Luis Enrique fungía como responsable de grupo de esta organización y sostenía
pláticas en su domicilio particular con varias personas, cada 15 días: que los miembros de la misma vestían pantalón negro y camisa blanca, regularmente; que el color negro significa para ellos la seriedad del hombre y lo blanco la pureza y dignidad; que en las reuniones se les enseñaba a los concurrentes la formación religiosa, de disciplina y temas de doctrina política militar. Que también forman parte de esta organización un individuo al que conoce como Roberto Anaya y otros jóvenes.
La declaración de Olarte Venegas arrojó más datos:

[…] Luis Enrique Gómez Espejel recibía órdenes de un individuo llamado Rodolfo Pérez, quien a su vez las recibía del ing. Jorge Calfópoulos y de otro ingeniero de apellido Hernández.
Agentes de la DFS procedieron a capturar, entonces, a Gómez Espejel:

Sobre sus actividades dentro de la organización dijo que hace año y medio conoció a un individuo llamado Domingo, el que lo invitó a conocer los principios de la misma, a la que define como un grupo cívico-político “paramilitar”, formado con el objeto de lograr la unión de la iglesia católica en torno al Papa; que los grupos contrarios a esta organización en la extrema izquierda son todas las doctrinas comunistas y grupos afiliados a ella, incluso la Federación de Estudiantes de Guadalajara, en la derecha y grupos como los “Tecos” de la Universidad Autónoma de Guadalajara y la tradicionalista de la Iglesia católica, agregando que temen a las dos, ya que ambas han agredido a miembros de su organización y que por ese motivo el ” Yunque” está integrado y basado en un sistema de seguridad en la que a los miembros se les conoce con un seudónimo como el suyo, que es Gabriel.
En su declaración, Gómez Espejel dijo que para recibir instrucciones se comunica, como medida de seguridad, telefónicamente y que sólo conoce a su contacto con el seudónimo de Domingo.

A Gómez Espejel se le encontró un folleto titulado “Cóndor”, el cual habla sobre seguridad, ascensos, actividades, etc., dentro de “El Yunque”, e indicó que para formar una unidad del “Cóndor”, ésta debe ser de 5 elementos, seleccionada en escuadra, pelotones, secciones y legión. Gómez Espejel mencionó también que el director de su célula y otras tres más era “Domingo” y que pertenecen a la organización, también, Rodolfo Pérez, Pedro González y Francisco Javier Álvarez Villalobos.
En la parte final del informe de la DFS se consigna que Olarte Venegas fue puesto en libertad cuatro días después de su captura, en un plazo obviamente más largo que el que establece la Constitución. Y de Gómez Espejel no se hace anotación alguna. Luis Enrique posee el habitual perfil de un miembro de la Organización: dos años después de haber sido aprehendido, participó en la Formación de Líderes de la Coparmex, en Jalisco, y luego, entre 1986 y 1993, se dedicó a la fabricación de guantes industriales; hasta 1995 fue gerente de proyectos de una empresa de consultoría. A partir de abril de 1995, fue director de Deporte Masivo y terminó el trienio como director de Actividades Deportivas en el ayuntamiento panista de Guadalajara, encabezado por César Coll Carabias, miembro de DHIAC como él, y luego dio el salto
al gobierno estatal con Alberto Cárdenas Jiménez, como director de Desarrollo del Deporte del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo. Una vez que concluyó el gobierno estatal, Luis Enrique Gómez Espejel regresó al ayuntamiento de Guadalajara, con el alcalde Fernando Garza, como director general del Consejo Municipal del Deporte, donde despacha desde 2001. Y tal como lo declaró este personaje ante los agentes de la Dirección Federal de Seguridad, Calfópoulos Katzaki era el responsable regional y casualmente cuatro meses después de esa detención, el 8 de mayo, fue asesinado, en un crimen que — como ya se dijo— se atribuye a los Tecos, sus enemigos. Acompañado de sus dos pequeños hijos, Kristos y Amparo, Calfópoulos llegaba a su casa a bordo de su automóvil cuando uno de los dos pistoleros que lo asechaban se aproximó para dispararle cinco balas. Una de ellas dio en el niño, las otras acabaron con la vida de su padre. En La ultraderecha en México, el periodista Manuel Buendía aventuró la hipótesis de que el crimen fue urdido y consumado por el Opus Dei, y señala al dirigente de la Unión Nacional de Padres de Familia en el estado, Javier Ochoa Godoy, líder también de esa agrupación católica, como el autor intelectual. De hecho, cita una carta del obispo de San Juan de Los Lagos, Francisco Javier Nuño, dirigida a la Policía Judicial: “A pesar de toda la sutileza de que son capaces los altos clérigos, el obispo Nuño insinuó lo bastante para hacer entender que el crimen fue consecuencia de un conflicto entre miembros del Opus Dei”. La razón para acabar con Calfópoulos, explica Buendía citando información policiaca, era que él y su esposa Amparo venían desempeñando una papel fundamental en el Opus Dei, pero también le estaban disputando mercado, en tanto que Ochoa Godoy era industrial del mismo ramo.

En efecto, éste no sólo resentía la ruda competencia de Kalfópoulos (sic) en el Opus Dei, sino también en el negocio de la producción de bolsas de plástico. Con su fábrica en el cruce de la Calzada Olímpica y Río Nilo, el “griego ” estaba sacando del mercado a sus competidores. Esto podría haber sido demasiado para un individuo de temperamento mesiánico y de fuerte orgullo como Ochoa Godoy.
Buendía matiza:

La viuda, sin embargo, se interpuso en las investigaciones llevada por su fanática fidelidad al Opus Dei y en obediencia a la consigna que le dio el capellán de la organización. Tres años después del doble homicidio, el Ministerio Público parece haber tomado un nuevo interés en el asunto.
Contra lo que estimaba Buendía, abatido también a tiros un mes después de escribir esa entrega periodística, el crimen jamás fue aclarado. De hecho, Calfópoulos es considerado por el Yunque uno de sus mártires, junto con los dos jóvenes asesinados en el Cerro del Cubilete, el 21 de noviembre de 1975. Otro es el cerebro de la Organización, Ramón Plata Moreno, asesinado de la misma manera: a balazos y a las puertas de la casa de su suegra, en Lindavista, el 24 de diciembre de 1979, cuando regresó de su exilio para pasar la Navidad con su
familia. Tres de los crímenes se atribuyen a los Tecos, pero el de Plata Moreno se le atribuye al gobierno federal, en particular a Fernando Gutiérrez Barrios, el policía que más conoció a los grupos subversivos de todo perfil. En el segundo aniversario del asesinato de Calfópoulos, sus amigos publicaron una carta en los diarios de Guadalajara, en la que se comprometían a que su sacrificio “no sea inútil”. Por supuesto que no lo fue. Calfópoulos logró articular una red de reclutamiento que, al igual que en otros estados del país, fue más bien rico: sus pupilos han llegado al poder en el gobierno del estado… y en el federal.
El reino de Dios sobre la Tierra
Tal como lo describieron los integrantes de los comandos de la Organización Nacional del Yunque en Querétaro, eran frecuentes las reuniones obligatorias para el adiestramiento. Más específicamente, el jalisciense Guillermo Olarte Venegas declaró que poco antes de haber sido capturado, había participado en un encuentro en el municipio de Arandas, en la región de Los Altos de Jalisco, donde se congregaron unos 50 militantes. En efecto, eran campamentos ordenados por la jefatura regional que se denominaban, eufemísticamente, “retiros espirituales “. El adiestramiento a los miembros de la Organización Nacional del Yunque incluía, además de la sistemática preparación física en sus lugares de origen, como en el caso de la Sierra de Lobos, en Guanajuato, cursos en algunas partes del país. Uno de los forzosos para los principiantes era el Puebla, en el Colegio Benavente, dirigido por Francisco Leonel de Cervantes y por José Pereda Crespo, a cuyos pupilos se les conocía como “Los Pepes”. Se trataba de un curso introductorio, conocido como “pre”, con duración de un fin de semana, en el que los muchachos, entre setenta y cien, recibían adiestramiento religioso, como los fundamentos de San Ignacio de Loyola, pero sobre todo ejercicios de confrontación física. Desde el sábado, temprano, los jóvenes eran sometidos a intenso adiestramiento en box, karate, lucha grecorromana, juego de banderas, en cuyo desarrollo los instructores imponían castigos: golpes o numerosas “lagartijas”. Después de cenar, los “soldados” razos se iban a dormir, exhaustos por el ejercicio físico y los rezos. Pero ignoraban que la primera noche habían de ser puestos a una prueba de “valentía” y de capacidad de reacción. Era, en realidad, su “bautizo”, como es tradición en los colegios castrenses: Cuando el silencio envolvía las aulas del Colegio Benavente, eran, súbitamente, despertados por estallidos de cuetes y luces de bengala, que simulaban un ataque. Los jefes, que en realidad operaban el montaje, dictaban órdenes, como tirarse pecho tierra o tomar posiciones de combate. Al cabo de unos minutos, la bulla era cesada y la tropa perpleja era sometida a la burla de los jefes, que dictaminaban que el trance era un ejemplo de que era preciso mantenerse siempre alerta. Lastimados, con raspaduras y otras lesiones en los dedos de los pies, pero sobre todo por el susto, la tropa volvía a los camastros. La noche siguiente, también súbitamente, los reclutas eran despertados. Esta ocasión, sólo para rezar el Rosario.
No sólo en Puebla solían efectuarse estos “retiros espirituales”, como parte del adiestramiento de tropas. Anualmente, solían celebrarse reuniones para los mandos superiores, en Aguascalientes capital; en Arandas, Jalisco; en La Piedad, Michoacán; en Santiago Teanguistenco, Estado de México, en el Colegio Agustino; en León, Guanajuato, y en Querétaro, entre otros lugares. En 1983 se efectuó, en Aguascalientes, un encuentro de “jefes”, celebrado en el “Colegio Portugal” de la capital, donde se congregaron alrededor de setenta elementos. Un miembro del Yunque rememora:

Eran rezos toda la noche, con pistola, un rosario y una espada. Ahí se imponía el brazalete negro de jefe del Yunque. Y con él llegaban a la región a presentarse ante los que portaban el brazalete rojo, quienes les juraban obediencia, porque reconocían que su autoridad provenía de Dios.
En esa ocasión participaron, entre otros, Herbert Taylor (ahora director del Plan Puebla-Panamá), Juan Carlos Gutiérrez (ex diputado federal), Leonardo García Camarena (ex diputado federal, ex subsecretario de Educación de Jalisco y actual oficial mayor del Congreso de Jalisco), Emilio González Márquez (ex diputado federal y candidato del PAN a alcalde de Guadalajara), Audómaro Alba, Claudio, (ex coordinador de los diputados locales panistas en Aguascalientes, asesor del gobernador y actual candidato a diputado federal) y Arturo García Portillo, ex dirigente juvenil del PAN, subdirector de la fundación panista “Rafael Preciado Hernández” y secretario general adjunto en el CEN. En León, Guanajuato, se hacían cursos para jefes de hasta 70 personas, en planteles escolares, donde —sin conocimiento de los directivos— se impartían durante cuatro días. En 1984, por ejemplo, se produjo un hecho que ilustra el rigor militarizado de estos cursos: dos jóvenes procedentes de Mexicali olvidaron quitarle a sus maletas el pegote de la aerolínea que los identificaba con sus nombres. La orden de los jefes fue propinarles una golpiza. Ese era el costo de la disciplina. Algunos de los instructores ideológicos eran Francisco Xavier Salazar Sáenz, Capablanca; Fernando Rivera Barroso, Chaca, su hermano Jesús; Luis Perea y René Mondragón, alias José Azueta, viejo conocido de Ramón Muñoz por haber colaborado en los dos periódicos que dirigió en Lagos. Y entre los responsables del adiestramiento físico y en artes marciales, estaban Luis Franco y Alfredo Botello. Fernando Guzmán Pérez-Peláez, de Guadalajara, solía impartir cursos sobre derecho penal, que era en realidad algo más simple: qué hacer en caso de que fueran detenidos por la policía. Estas previsiones se tomaron luego de las experiencias previas, ocurridas en Zacatecas y Jalisco, cuyo responsable regional era Guillermo Velasco Arzac. La Organización Nacional del Yunque solía hacer al año cuatro cursos introductorios, como el de Puebla, y en ellos solía participar el locutor de la XEW
Gerardo Canseco, Felipe II. Otro asiduo “capacitador” era Luis Felipe Bravo Mena. En la iglesia conocida como el santuario de Guadalupe, en León, Bravo Mena impartía pláticas sobre la situación política nacional y mundial, a las que se denominaban “Actividades externas”, y en las que participaba, también, Ana Teresa Aranda, actual directora del DIF, quien aunque leonesa ya vivía en Puebla. Ambos también solían ir al ” Pueblito”, una población ya absorbida por la mancha urbana de Querétaro capital, donde se efectuaban cursos a “preliminares”, igual que en otras partes del país, como Aguascalientes, Jalisco y San Luis Potosí. Entre los “cadetes” y jefes de la Organización Nacional del Yunque solía cantarse su himno y también el de las falanges españolas y el de las Juntas de Ofensiva Sindicalista (JONS) , opuestas a la República y seguidoras, por supuesto, de Franco. Uno de ellos era el “Himno de las falanges en combate”, cuya letra es de Juan Aparicio y música de Juan Guerrero Juansalida: Juventudes de vida española Y de muerte española también Ha llegado otra vez la fortuna De arriesgarse, luchar y vencer Sobre el mundo cobarde y avaro, Sin justicia, belleza, ni Dios, Impongamos nosotros la garra Del imperio solar español… Por supuesto, el más gustado era “Cara al sol”, el himno de la falange española: Cara al sol con la camisa nueva Que tú bordaste en rojo ayer, Me hallará la muerte si me lleva Y no te vuelvo a ver Formaré junto a mis compañeros Que hacen guardia sobre los luceros Impasible el ademán, Y están presentes en nuestro afán Si te dicen que caí, Me fui al puesto que tengo allí. Volverán banderas victoriosas Al paso alegre de la paz Y traerán prendidas cinco rosas: Las flechas de mi haz. Volverá a reír la primavera, Que por cielo, tierra y mar se espera. Arriba escuadras a vencer
que en España empieza a amanecer. La Organización Nacional del Yunque tiene, por supuesto, su propio himno: Por Dios, por la patria y la fe Lucharon nuestros padres Por Dios, por la patria y la fe Lucharemos nosotros también Fe en Dios, intransigencia nuestra forma de luchar Con la mirada en la patria y Dios puesto en nuestro [corazón Y en el estilo del Yunque nos tendremos que formar. La preparación ideológica de los miembros de las escuadras yunques incluía una voluminosa bibliografía, cuyos títulos incluían a autores mexicanos y extranjeros, particularmente españoles. Por supuesto, un libro obligado era Los protocolos de los sabios de Sión, que acreditaba la conspiración judía mundial y sus alianzas con la masonería y el comunismo. Esos jóvenes que solían concurrir al adiestramiento han venido ganando posiciones en el PAN, al grado de ocupar posiciones estratégicas, por ejemplo en la Cámara de Diputados. En la LVII legislatura formaron una legión junto con el coordinador, Medina Plascencia, quien —pese a su devoción católica— no es militante de la Organización: Marco Antonio Adame, Gerardo Buganza, Juan Carlos Gutiérrez, Leonardo García Camarena, Leticia Villegas —hija de Elias Villegas, Pedro—, María Elena Cruz, Raúl Monjaraz, José y Juan Carlos Espina von Roehrich, Francisco Javier Reynoso Nuño, Jorge Zamarripa, Juan Marcos Gutiérrez, Israel Hurtado, Humberto Zamarripa Díaz y Francisco Javier Salazar Díez de Sollano, hijo de Salazar Sáenz, Capablanca. Otros, buena parte de los cuales son de Guanajuato y Jalisco, son Rubén Fernández Aceves —incrustado en la Sedesol—, Emilio González Márquez, Ricardo Fernández Candia, María Elena Cruz Muñoz, Trinidad Escobedo Aguilar, José Ángel Frautro Ortiz, Juan Carlos Fragoso y Elodia Gutiérrez, esposa del senador Alberto Martínez Míreles, miembro de la Organización. Otros miembros de la Organización Nacional del Yunque, que fueron diputados federales, son Alejandro Vázquez Cuevas, Pipo, y Héctor Larios Córdova, actual senador, Rogelio Sada Zambrano, quien en su juventud fue presidente en Monterrey de la Campaña Regional Anticomunista, que después se convirtió en Cruzada Regional de Afirmación Cristiana. Otro ex diputado integrante de la cofrade es Alberto Cifuentes Negrete, fundador en León —a principios de los ochenta— del Movimiento Universitas, una agrupación que se usaba de fachada para reclutar jóvenes en las universidades de esa ciudad y que presidió Eusebio Moreno, Felipe II, el primer alcalde que tuvo el PAN en Guanajuato, en 1985, en San Francisco del Rincón, la tierra natal de Fox.
Cifuentes es abogado por la Universidad Iberoamericana, fue director del periódico estudiantil Forum y diputado local, pero a principios de este año fue prácticamente expulsado del PAN y ahora es asesor del subsecretario de Gobernación Francisco José Paoli. Eusebio Moreno, por su parte, es candidato a diputado local en Guanajuato, luego de haber sido alcalde por segunda vez de San Pancho, como se conoce al municipio donde Fox tiene su rancho San Cristóbal.
Dios nos trajo la política
De hecho, Guanajuato ha sido y es el gran semillero de la Organización Nacional del Yunque y ha colocado numerosos cuadros en el PAN y en el gobierno federal, que encabeza Fox, nativo de ese estado, empezando por el presidente de ese partido, Bravo Mena. En el gobierno estatal, que ha tenido cuatro administraciones panistas en 12 años, a raíz del arreglo entre el PAN y Carlos Salinas, abundan los miembros de esta cofrade, que controlan el gobierno que formalmente encabeza Juan Carlos Romero Hicks, a menudo considerado como un gobernante de saliva. Electo en enero de 1999 mediante una convención fraudulenta del PAN y al final ganador en las elecciones de 2000 mediante el efecto Fox, Romero Hicks integró su equipo de gobierno con muchos colaboradores de la Universidad de Guanajuato, pero sobre todo con miembros de la Organización Nacional del Yunque. El principal cargo después del gobernador es el secretario general de Gobierno y su titular es Juan Manuel Oliva, quien por instrucciones del patriarca del Yunque en el estado, Elias Villegas, Pedro, ha armado un gabinete a su gusto… y de ahí viene todo lo demás. Elias Villegas, Pedro, empresario mecenas de Fox, es el jefe de la “rama” de adultos en Guanajuato, y Gerardo Mosqueda Martínez, Vekeman, jefatura la “rama” juvenil, integrado —como ya se explicó— por varios “centros”, en uno de los cuales fue adscrito, en 1982, Ramón Muñoz Gutiérrez. Ambos tienen enorme influencia en el PAN del estado. Egresado de la escuela de periodismo “Carlos Septién García, Oliva fue reportero de El Sol del Valle de México, en Naucalpan, y de El Universal, en la ciudad de México, así como jefe de información de Contacto, en León. Pero le dio por la política: fue miembro de la primera campaña de Fox por la gubernatura y presidió el PAN entre 1993 y 1999, cuando el actual presidente contendió otra vez, en 1995. Como subsecretario de Gobierno nombró a Arturo Navarro, ex secretario de Elecciones del PAN del estado, quien trabaja de manera coordinada con el delegado de Sedesol, Juan Carlos López Rodríguez; éste, a su vez, fue subsecretario de Educación en el gobierno de Fox, cuyo titular era Fernando Rivera Barroso, todos miembros del Yunque. Rivera Barroso, actual asesor del titular de la SEP federal, dejó en el cargo a uno de los suyos: Víctor Manuel Ramírez Valenzuela, cuya familia pertenece al mismo grupo: su hermano Francisco era, hasta que fue asesinado, subsecretario de Seguridad Pública.
Otro Ramírez Valenzuela, Luis Alberto, despacha como delegado federal de la Secretaría del Trabajo; Ignacio trabaja en la presidencia municipal de Celaya, y Alfredo en la de San Miguel de Allende, todos vinculados a Mosqueda Martínez. El secretario de Educación acoge también a varios miembros de la cofrade. Uno de ellos es Enrique Aranda Álvarez, subsecretario de Desarrollo Humano, estrechamente vinculado a Bravo Mena y miembro de una familia “orgánica”: Su hermano Juan Arturo, Morelos, es consejero ciudadano del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, desde enero de 2003, y Javier es asesor en la Secretaría de Finanzas. Todas sus hermanas han tenido matrimonios orgánicos: Carolina es esposa de Alfredo Botello Montes, coordinador de la campaña del candidato panista al gobierno de Querétaro, y Dolores está casada con Gerardo Mosqueda, Vekeman. Otra Aranda Álvarez, Beatriz, se casó con Apolinar Casillas, ex asesor de la Secretaría de Gobierno de Guanajuato y ex secretario general y presidente del PAN en Querétaro, hermano de Agustín, director del Sistema Avanzado de Bachillerato y Educación Superior (SABES) , dependiente de la Secretaría de Educación estatal. Silvia Aranda Álvarez es esposa de Rafael Aguirre Torres, cuyo hermano, Jorge, es el delegado federal del ISSSTE en Guanajuato. Enrique Aranda Álvarez fue enviado, a principios de los setenta, al norte del país para reclutar jóvenes para la Organización: En Chihuahua estudió la licenciatura en filosofía entre 1971 y 1975, y después impartió clases en Torreón, Coahuila, de este último año hasta 1978. En Guanajuato, en lo que fue un escándalo estatal en 2000, impuso a los trabajadores del Sistema Avanzado de Bachillerato y Educación Superior un sindicato blanco, adherido al Consejo General del Trabajo, central obrera creada por Nabor Centeno cuando se desempeñó como secretario general de ese partido, entre 1998 y 2001. Aranda Álvarez, cuyo hermano Javier es asesor en la Secretaría de Finanzas, ha colocado a parientes en la propia Secretaría de Educación: su esposa Emma Cervantes es asistente de la Dirección de Desarrollo Humano; su hermano Marco Antonio lo es también de la Dirección de Planeación; su cuñado Alberto Cervantes cobra como asesor en la comunidad La Sauceda de la capital, y la esposa de éste, de nombre Olga, es también asesora educativa en Silao. En la Secretaría de Educación estatal colabora, también, Basilio Cruz Escantilla, director del Instituto de Educación Permanente (IEP) , y Tomás López Martínez, quien asistió a la ceremonia de iniciación de Ramón Muñoz, es director del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato (CECYTEG). Otro prominente miembro del Yunque en el gabinete de Romero Hicks es Ricardo Smith Guerrero, director de la Comisión Estatal del Deporte y Atención a la Juventud. Otros son: Juan Carlos Delgado Zárate, director del Instituto de Vivienda del Estado de Guanajuato (IVEG) ; Rodrigo Estrada, director estatal de Ecología, Félix Metz, y Refugio Camarillo, procurador del Medio Ambiente. Y uno más es el director de Comunicación Social, Rafael Díaz —cuya esposa fue secretaria particular de Rivera Barroso—, quien junto con Anda Páez elaboró el
documento para Medina Plascencia sobre Castillo Peraza, en el que advierten sobre el peligro de su simpatía comunista. El secretario de Desarrollo Económico, Guillermo Romero, pertenece también a este grupo. Fue secretario particular de Fox, quien lo removió por sus continuos enfrentamientos con el personal, en lo que fue el único cambio que hizo como gobernador durante todo su periodo. El relevo de Romero en la secretaría particular fue otro miembro de la Organización, Jorge de los Cobos, hermano de Gerardo, sucesor de Oliva en la presidencia estatal del PAN, en 1999, en el que la Organización Nacional del Yunque ha impuesto su hegemonía. Los dos más recientes secretarios generales pertenecen también al Yunque: Leonardo Magallón Arceo y Nabor Centeno, su antecesor. Este último es el que ha operado en Guanajuato los esquemas corporativos que tradicionalmente distinguían al PRI: organismos obreros, campesinos y magisteriales. Se trata de un entramado que al PAN le permitió practicar una elección fraudulenta en la convención estatal para seleccionar candidato a gobernador, el 30 de enero de 2000, celebrada en las instalaciones de la Expo Agroalimentaria, en Irapuato. Compra de votos, acarreo, uso de recursos públicos, entre otras irregularidades orquestadas por Juan Manuel Oliva, fueron denunciadas por Elíseo Martínez; tales denuncias fueron entregadas, acompañadas de pruebas, ante el CEN luego de la convención estatal que nombró candidato a Romero Hicks. Nada ocurrió y Martínez fue expulsado del PAN, en 2002, y ahora es el más serio contendiente del candidato panista, el senador Ricardo Alanís, quien venció inesperadamente al precandidato de la Organización Nacional del Yunque, Vicente Guerrero, cuyo coordinador de campaña fue Tomás López Martínez. Varios delegados federales son miembros también de la Organización Nacional del Yunque: Juan Carlos López Rodríguez, de Sedesol, quien llegó de Baja California por invitación de Rivera Barroso, con quien fue subsecretario y luego lo impulsó como director del Centro de Información de Guanajuato (Info); Jorge Aguirre Torres, delegado del ISSSTE, e Hilarino Díaz, de Fondes. La Organización Nacional del Yunque ha impulsado, mediante el Poder Legislativo, a muchos de sus cuadros, tanto en el nivel federal como en el estatal, cuyos casos más notables son, en el caso de Guanajuato, los siguientes: En el nivel federal los encabeza Ricardo Torres Origel, coordinador de la bancada de ese partido en Guanajuato cuando, en 2000, se pretendió penalizar todas las causales de aborto, y José Rivera Carranza, Domingo Guzmán, quien como suplente asumió el cargo al aceptar Usabiaga la Secretaría de Agricultura al inicio del gobierno de Fox. En Guanajuato, Torres Origel dejó en el Congreso al secretario general, Fernando Torres Graciano, esposo de Patricia Dávalos, funcionarla de la Secretaría de Educación de Guanajuato y candidata a regidora en León; a José Julio González Garza, director administrativo, y Arturo Meza, director de Comunicación Social, quienes controlan la legislatura; este último se prepara para ser diputado local. A este grupo pertenece René Mondragón, José Azueta, asesor en imagen del
grupo parlamentario del PAN. José Julio es hermano de Francisco González Garza, ex presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia y actual dirigente del movimiento “A Favor de lo Mejor”, concebido por Velasco Arzac y cuyo secretario técnico fue Mosqueda Martínez.
Camino a la salvación
Y en Jalisco, también. A raíz de que, en las elecciones estatales de febrero de 1995, el PAN conquistó el gobierno de Jalisco, así como numerosas presidencias municipales y diputaciones, se colocaron en posesiones de poder muchos de quienes mantenían su militancia secreta o participando públicamente en DHIAC y en el PAN. Si bien no existen evidencias de que los dos gobernadores panistas de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez y Francisco Javier Acuña, sean miembros del Yunque, abundantes miembros de sus respectivos gabinetes, sobre todo en el del primero, sí lo son. Los alumnos de Calfópoulos han logrado conquistar, al paso de los años, presidencias municipales y cargos en los cabildos, así como ventajosos contratos desde la empresa privada gracias a esa vinculación ideológica. En Jalisco, como en todo el país, el esquema es el mismo: muchachos que, siendo hijos de familia y estudiantes de preparatoria y licenciatura, no tenían más prioridad que la Organización Nacional del Yunque. El caso de Luis Enrique Gómez Espejel es claro. Al paso del tiempo, se incorporó a la política en DHIAC, al que también perteneció Daniel Ituarte Reynaud, el integrante del MURO consignado penalmente por su participación en el atentado dinamitero contra las instalaciones del diario El Día, en 1965, junto con otros sujetos, Manuel Hernández Díaz y Henri Agüero Garcés, este último integrante del Movimiento Nacionalista Cristiano, organización cubana anticastrista con sede en Miami. Hernández Díaz integró, en 1971, Nueva Guardia, otra organización del Yunque en Guanajuato, cuyo “prefecto general” era Javier Pons Liceaga, actual juez en ese estado, organización sucursal de la fundada en Puebla. En el gobierno estatal, Gómez Espejel fue compañero de gabinete de Ituarte, quien se incorporó al equipo de gobierno de Cárdenas Jiménez como responsable de Seguridad Pública al concluir su periodo como alcalde de Zapopan bajo acusaciones de corrupción. El hermano de Luis Enrique, José de Jesús, ha sido más dinámico, siempre vinculado también con miembros de la misma cofrade del Yunque: Fue fundador de DHIAC en Guadalajara, junto con Fernando Guzmán Pérez-Peláez, actual coordinador de los diputados panistas de Jalisco y uno de los jefes estatales de la Organización. José de Jesús Gómez Espejel es esposo de Paulina Orea, dirigente de Amiga Moral, una agrupación ultraconservadora integrante de Alianza Fuerza de Opinión Pública (AFOP) , fundada en 1993, cuya dirigente era Maribel Alfeirán, esposa de Coll
Carabias, miembros también de DHIAC. En AFOP participan, también, Ancifem, Provida, Alianza para la Moral, la UNPF y la CMDH, entre otras agrupaciones opuesta a los programas de televisión ” inmorales y procaces” que transmiten espectáculos como los de Madona y Gloria Trevi. Gómez Espejel, ingeniero industrial igual que su hermano Luis Enrique, es propietario de la empresa de consultoría ” Estrategia “, y ha sido notable su promoción desde el año 2000 cuando —afirma— fue el principal asesor de Fox en materia de marketing político-electoral que le dio el triunfo. Se presenta como un experto con 15 años de experiencia en recursos humanos y mercadotecnia para empresas privadas como Bimbo, Cervecería Moctezuma, General Motors, McDonald’s y Nike. En la página de Internet de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos, de la que es vicepresidente, Gómez Espejel detalla su experiencia en la consultoría política y administración pública:

Profesor universitario y conferencista en temas políticos y sociales, tanto en universidades como en asociaciones regionales y nacionales. Consultor de empresas, instituciones y administración pública desde hace diez años. Investigador de modelos de desarrollo municipal y procesos de participación ciudadana. Asesor de gobiernos estatales y de diversos municipios de la República Mexicana, en áreas como opinión pública, reingeniería, planeación, optimización y mercadotecnia social. Consultor de campañas políticas para diputaciones, alcaldías, gubernaturas y campañas presidenciales, desde 1983, entre ellas: Clouthier, Diego Fernández de Cevallos, Alberto Cárdenas, César Coll, Eugenio Elorduy, Francisco Garrido, Alfredo Reyes y muchas más.
La lista de clientes no es anodina. Salvo Clouthier y Fernández de Cevallos, cuya militancia en el Yunque no está probada —pero sí capitalizado por ellos su liderazgo, tal como lo han hecho con Fox—, el resto de esos personajes son miembros de la Organización. El consultor Gómez Espejel estuvo metido en un escándalo por el cobro de contratos millonarios, primero como asesor de Coll Carabias en el ayuntamiento de Guadalajara —en el que trabajaba su hermano— y luego en el gobierno estatal de Cárdenas Jiménez, durante 1999. Las acusaciones no sólo vinieron del PRI y del PRD. El diputado panista Luis Fabrizio Huerta, quien fue regidor en la administración de Coll Carabias, dijo que Gómez Espejel cobró salarios más elevados que los propios miembros del cabildo, y que en el gobierno estatal fue de los asesores más favorecidos con los seis millones de pesos erogados por la Secretaría de Administración al Programa de Regionalización. Pero Gómez Espejel salió inmune e inclusive asesoró, en mercadotecnia, a Vicente Fox en su campaña presidencial. Y como tal suele presentarse ante potenciales clientes. Por ejemplo, en mayo de 2002, impartió un seminario de dos días a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador, ante quienes fue presentado como ” el principal asesor de la campaña del presidente de México, Vicente Fox”. En “Marketing político, campañas y gobierno”, una página de internet sobre esos temas, Gómez Espejel fue entrevistado sobre la campaña de Fox, junto con el
actual director de Mercadotecnia Electoral del CEN del PAN, Federico Torres López: —¿Fue la mercadotecnia el eje central de la campaña? —La respuesta, sin temor a equivocarnos, es sí, tomando en cuenta que la campaña fue mediática. La campaña de Vicente Fox usó con intensidad la mercadotecnia, estuvo en los medios y por tanto en el ánimo de los electores. Otro prominente miembro de la Organización Nacional del Yunque de Jalisco, que a finales de los setenta y principios de los ochenta fueron adiestrado por Calfópoulos, es Fernando Guzmán Pérez-Peláez, ex presidente de DHIAC. Pérez-Peláez fue instructor del Yunque. Por ejemplo, en los retiros en Aguascalientes, en el colegio “Portugal”, impartió un curso sobre derecho penal, que en realidad era más simple: qué hacer en caso de que los detuvieran. Alternando con la clandestinidad, Pérez-Peláez trabajaba en DHIAC, desde la dirección nacional que encabezaba Jaime Aviña. El 23 de febrero de 1983, el mismo año en que impartió el curso en Aguascalientes, participó en la reunión de DHIAC en un hotel de la ciudad de México, junto con Gómez Espejel. Para levantar el acta de la sesión extraordinaria de ese organismo, Aviña les pidió presentarse “con su actividad profesional”. “Fernando Guzmán Pérez-Peláez, gerente jurídico de Arancia, presidente en Guadalajara”, dijo. En efecto, nacido en la capital del país, estudió en la Escuela Libre de Derecho, con estudios de posgrado en el Instituto Interamericano Panamericano de Alta Dirección (IPADE), del Opus Dei, y fue militante panista desde 1984. Actualmente de 47 años, son de su misma edad otros yunques de Jalisco, como el recién nombrado director del Plan Puebla-Panamá, Hebert Taylor, uno de sus pupilos en aquel curso de Aguascalientes. Guzmán, sin embargo, corrió recientemente con mala fortuna: a inicios de enero de 2003, pretendió ser candidato del PAN a la presidencia municipal de Guadalajara, ante otro miembro de la Organización, Emilio González Márquez, ex presidente estatal de ese partido. Por instrucciones del CEN, Guzmán se retiró para ser el seguro candidato en Zapopan, pero una insurrección de panistas lo obligó a regresar a contender por Guadalajara. Sin embargo, fue derrotado por González Márquez, otro miembro de la Organización Nacional del Yunque.
El asalto al PAN
El ascenso político de miembros de la Organización Nacional del Yunque en el PAN no es fortuito. El entramado secreto dispuso, igual que en el caso de la UNPF, incrustarse estratégicamente en ese partido. Las décadas de los sesenta y setenta fueron, como se ha documentado, lapsos de intenso activismo de la Organización Nacional del Yunque, que al mismo tiempo que articulaba y desplegaba su militarismo subrepticio, encubierto con éxito, participaba con cada vez mayor fuerza en política. El Partido Demócrata Mexicano, heredero del sinarquismo y de un catolicismo extremo, sirvió de cobertura desde la obtención de su registro, en 1978, para muchos militantes del Yunque, que actuaban en él aparentemente sin el consentimiento de la dirigencia. Uno de esos elementos fue inclusive su representante ante el Instituto Federal Electoral (IFE), en 1991, cuando era presidido por el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios: Leonardo García Camarena. Al perder el PDM el registro, este personaje emigró al PAN de su estado natal, Jalisco, y logró ser diputado federal en la legislatura que inicio en 1997, de cuyo grupo parlamentario fue vocero con Medina Plascencia. Antes de concluir su periodo como legislador, asumió la Subsecretaría de Educación y luego fue acogido por Guzmán Pérez-Peláez como oficial mayor en el Congreso local, donde despacha actualmente. Pero el partido que mejor proyectaba éxito era el PAN, al que los jefes del Yunque se propusieron imprimirle una mayor profundidad en la ejecución de la doctrina social de la Iglesia y usarla para la instauración de la “Causa” en México. Todavía en los sesenta, el PAN era visto por el Yunque como el “tonto útil” del régimen priista, proclive incluso a ser penetrado por el “marxismo” a través de la democracia cristiana. Efectivamente, a inicios de esa década, activistas católicos como Alejandro Avilés, Hugo Gutiérrez Vega, Manuel Rodríguez Lapuente, Miguel Ángel Granados Chapa, así como el sacerdote Enrique Tiessen y el universitario Carlos Arreóla, crearon un movimiento demócrata-cristiano. Fracasó: en 1962 fueron expulsados del PAN Gutiérrez Vega, que había sido dirigente juvenil panista; Rodríguez Lapuente, dirigente nacional, y Alejandro Avilés, director de la revista La Nación, entre otros. Con todo, el PAN era el partido que a los ultraderechistas del Yunque les parecía el “menos malo” y al que era preciso usar para encaminarse a la toma del poder político, mientras vía la violencia instrumentada por FUÁ, MURO y luego por el propio
gobierno priista se contrarrestaba a las corrientes izquierdistas. Políticamente, hacia el final de los sesenta, Díaz Ordaz era como presidente el que se encargaba de golpear a la izquierda —que, sin embargo, con la represión del 2 de octubre de 1968, desbarató también mucho de la estructura yunquista—, mientras ellos avanzaban hacia el interior del PAN. La llegada de Echeverría a la presidencia, quien trató de congraciarse con los estudiantes dándole un aparente viraje a la izquierda a su gobierno, se convirtió en un pretexto para radicalizar a la Organización Nacional el Yunque. Era un gobierno comunizante. Mientras militarmente ensanchaban su militancia secreta a todo el territorio nacional, mediante la “Operación Prometeo “, iniciada en 1972, se propusieron penetrar con mayor fuerza al PAN, sirviéndose de organizaciones formadas ex profeso, como DHIAC, Ancifem, Provida… y la UNPF. Un miembro del Yunque, Lázaro Barrón Frías, fue más explícito, cuando fue capturado en Zacatecas. Candidato suplente a diputado federal del PAN, en 1976, dio a conocer que él fue uno de los reventadores de la convención nacional de ese partido, instigado por el dirigente estatal, José Puga Vértiz. Era obvio: además de formar parte de un grupo de choque contra los “comunistas”, participaba políticamente en el PAN, inclusive para armar revueltas:

Que desea manifestar que entre las actividades que han llevado a cabo en el estado de Querétaro puede señalar como las más importantes las relacionadas con el PAN, cuyo dirigente local es José Puga Vértiz, que sin pertenecer, según el interrogado al Yunque, recibe ayuda de todos los miembros del mismo para realizar campañas políticas, en la postulación de candidatos para diputaciones federales o locales y actos de toda índole.
En la estrategia del Yunque estaba evitar que el PAN postulara, para las elecciones de 1976, a un personaje ajeno a sus intereses: Salvador Rosas Magallón, identificado con la corriente solidarista, a la que pertenecían Efraín González Morfín y Castillo Peraza, al que despreciaban por no haberlos respaldado en la ACJM. Y por eso se propusieron —y lo lograron— reventar la convención nacional del PAN, en la que fue precandidato un personaje al que desde entonces usaron para lograr mejores posiciones, pero que juzgaron era preciso postular hasta seis años después: Pablo Emilio Madero. De ahí que efectuaran uno de esos ” actos de toda índole” en la convención nacional, que los medios publicaron y que involucraba a personajes no identificados que provocaron actos vandálicos, en un ambiente de confrontación. Ese episodio lo recoge Soledad Loaeza en su libro sobre el PAN, La larga marcha, 1939-1994. Oposición leal y partido de protesta, editado en 1999.

La Convención Extraordinaria del 25 de enero de 1976 transcurrió en una atmósfera de confrontación, insultos, gritos, intercambios de acusaciones y conatos de golpes entre los partidarios de Madero y de Rosas Magallón, ambiente completamente extraño a las caballerosas reuniones del pasado, en las que el partido se esforzaba por mantener la unidad.
La explicación de ese episodio la pudo conocer la policía política del gobierno, porque le reveló Barrón Frías, uno de los numerosos reventadores de la convención nacional del PAN, que con el paso del tiempo se quedaron con este partido:

Que en relación con el PAN desea agregar que por órdenes de los dirigentes del Yunque el 22 de enero de 1976 José Moreno Escobedo, el presidente del PAN local, Sr. Puga, y el declarante se trasladaron al Distrito Federal para continuar con una campaña de ataques al señor Rosas Magallón, quien contendía en su campaña para candidato a la Presidencia de la República con otro miembro del PAN de nombre Pablo Emilio Madero, presentándose en el DF en el lugar de la reunión para abuchear al primero de los mencionados que a la postre no triunfó en sus intenciones.
Estas acciones porriles se repitieron con el paso del tiempo, una vez que José Ángel Conchello, como presidente del PAN, había acogido a grupos identificados con el Yunque. En 1975, previo a la convención nacional, los ultras habían reventado también a otro prominente panista: su propio presidente, Efraín González Morfín, quien renunció al cargo el 10 de diciembre después de haberse impuesto a Conchello, que buscaba la reelección. La concepción entre ambos era opuesta: Conchello postulaba la apertura total del partido, incluidos los empresarios y las clases medias que repudiaban al echeverriato, y González Morfín —del ala católica progresista— se pronunciaba por impulsar un “cambio de estructuras”, un término que repugnaba a los ultras por asociarlo con el socialismo, que según ellos se pretendía instaurar a través de la Democracia Cristiana. El relevo de González Morfín fue por el viejo panista Manuel González Hinojosa, quien procuró imponer el principio de disciplina mediante la sanción a Conchello y Madero por “desviación doctrinal” en temas económicos y por haber mostrado durante la crisis “una mentalidad común a grupos de extrema derecha, de perfiles fascistas, abiertamente en pugna con la esencia misma de la doctrina y los ideales de Acción Nacional”. Tales desviaciones eran “cuestionables”, concluyeron Rafael Preciado Hernández, José Gonzáles Torres y Luis H. Álvarez, miembros de una comisión de orden que se integró, en febrero del mismo año, para procurar superar la crisis, quienes consideraron que eran en realidad resultado de “actitudes y procedimientos erróneos ” que nunca debieron ventilarse en la prensa. Al final, en el contexto de la Reforma Política impulsada por López Portillo, en 1977, el Consejo Nacional resolvió la exoneración de Madero y un señalamiento de “imprudencia política” a Conchello. Para febrero de 1978, González Morfín anunció su renuncia, de manera definitiva, inconforme con la “desfiguración oportunista”, la “demagogia” y la “desorientación” en que había caído el PAN, que para entonces se perfilaba como propiedad de numerosos militantes del Yunque. González Morfín expresó:

El anticomunismo promovido con métodos comunistas de odio, calumnia, engaño; el
conservadurismo fascista y demagógico, la manipulación de la religión, el materialismo de los que acuden al espíritu para defender injustamente el dinero, son dentro de Acción Nacional frutos naturales del abandono de la educación política, que fue causa sincera de la existencia del PAN original.
Con González Morfín se fueron, también, otros prominentes dirigentes, identificados con el catolicismo, pero evasivos a vincularse a los magnates del Grupo Monterrey que Conchello y Madero habían atraído: Raúl González Schmal, Julio Sentíes y Francisco Pedraza. “Si Conchello y Madero han logrado imponer sus tendencias fascistas (y) populistas se debe precisamente a la pobreza doctrinaria en que ha caído Acción Nacional”, declaró Gómez Morfín. Pero ambos dirigentes impugnados pagarían también, paradójicamente, las consecuencias con el paso del tiempo. Si esta fractura obedeció al pragmatismo de pactar con los magnates del Grupo Monterrey, otros más pragmáticos terminaron desplazándolos. Al cabo de la presidencia de Abel Vicencio Tovar en el PAN, Madero fue candidato a la presidencia del partido en 1982, justo después de la nacionalización de la banca y en un contexto de evidente penetración a ese partido de empresarios y de oleadas de clasemedieros inconformes, como lo ilustra el caso de Muñoz Gutiérrez. Y en ese lapso de 1982 a 1988, el PAN fue receptor de esos grupos inconformes que se lanzaron a la participación política mediante los organismos que la Organización Nacional del Yunque había creado desde los setenta, como Provida, Ancifem y DHIAC. Soledad Loaeza lo explica:

En ese periodo el partido dejó de ser tributario únicamente del pensamiento católico y de las organizaciones religiosas para crecer en estrecha asociación con grupos empresariales, en particular la Coparmex y organizaciones parapolíticas que promovían acciones de autodefensa frente al poder público —por ejemplo, DHIAC —. En esos años el partido adoptó las tácticas de resistencia civil que promovían este tipo de organizaciones cívicas y una estrategia de confrontación con el gobierno, como si los recién llegados al PAN estuvieran urgidos de militancia política.
El fermento de esa militancia era la decisión lopezportillista, ya que en octubre de 1982 la asamblea regional de empresarios de Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y San Luis Potosí emplazó a los foros “México en la libertad”, auspiciados por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) , metido de lleno en la política. Un personaje prominente que fue fundador de la Organización Nacional del Yunque, Federico Müggemburg, llevó públicamente la batuta y convocó a discutir el modelo jurídico vigente, “revisar qué es la democracia y no confundirnos con un mito de soberanía de voluntades generales, porque ahora el Estado adoptó los atributos de Dios: la omnipresencia, la omnipotencia y la omnisciencia”. La Iglesia también tomó partido, alentada por el activismo de Juan Pablo II, y en abril de 1983, en el marco de la 31 Asamblea Plenaria de la conferencia del Episcopado Mexicano, señaló: los curas “hemos sido temerosos en el ejercicio de
nuestro ministerio profético” y se lanzó enarbolando la bandera del “bien común”. Y en ese contexto apareció un aliado del Yunque: el obispo Hilario Chávez Jolla, de Casas Grandes, Chihuahua, quien dio a conocer un documento: “Los cristianos en la renovación moral y espiritual de la nación”, en sintonía con el lema de Miguel de la Madrid, que despachaba como presidente desde diciembre de 1982. Luego de ser candidato presidencial, en 1984 Madero accedió a la presidencia del PAN, lo que arreció el auge del neopanismo y se interpretó como el triunfo de los regiomontanos sobre los acejotaemeros, que ya venía de tiempo atrás. El historiador del PAN Luis Calderón Vega, padre del ex diputado Felipe Calderón Hinojosa, había renunciado en 1981 y para cuando Madero llegó a la presidencia de su partido, no tenía ninguna duda: el PAN era muy distinto al que imaginó Gómez Morin, que incluso originalmente era de “centro-izquierda”: “El PAN era un partido de clases, no de clase. Ahora se pretende convertirlo en un partido de una sola clase: la empresarial. Allí quieren llevarlo. Se han colocado los empresarios a través de Pablo Emilio Madero, Fernando Canales Clariond, Carlos Anaya, los representantes del Grupo Monterrey y conexos en Chihuahua y Sonora”, declaró a Proceso en 1984. En un documento mimeografiado, citado en el libro de Loaeza, Calderón Vega denunció el “robo de un partido prestigiado, consumado por grupos capitalistas y, por contrapartida, la incomprensión de que ese hecho tiene la magnífica membresía […] —de campesinos y artesanos, de empresarios que entienden su misión social, y de estudiantes que estudian, de técnicos y de mujeres osadas y heroicas, de intelectuales y trabajadores que sí trabajan, membresía pluralista, generosa, de probado patriotismo—, pero que no se dan cuenta en qué manos han caido”. Para 1988, cuando fue electo Manuel Clouthier como candidato presidencial, la presencia en el PAN de agrupaciones ultraderechistas del Yunque era evidente, radicalizadas por la aparición del Frente Democrático Nacional, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas. Escribe Loaeza: “El reto de este nuevo adversario empujó a Clouthier a depositar su confianza y el control de su campaña en DHIAC y la Ancifem para hacer de la resistencia civil su principal estrategia de lucha. El PAN fue relegado de las decisiones de Clouthier”. La crisis que derivada de la sucia elección del 6 de julio y la respuesta colaboracionista de la dirigencia encabezada por Luis H. Álvarez ante el nuevo gobierno de Carlos Salinas afianzaría al sector ultraderechista incrustado en el PAN, que arrancó al nuevo jefe del Ejecutivo importantes concesiones, al grado de que Clouthier llegó a decir que al PAN le habían arrebatado su programa de gobierno. Justamente la estrategia de la dirigencia panista, en la que despuntaba Bravo Mena como cabeza informal de DHIAC, reanudó las viejas rencillas internas, pero con los papeles invertidos: ahora los pragmáticos y neopanistas de los setenta y ochenta, Madero, Conchello y González Schmal, eran los tradicionalistas custodios de la identidad partidaria, agrupados en el Foro Doctrinario y Democrático (FDD) . La confrontación se recrudeció por el centralismo impuesto por Álvarez y las negociaciones con Salinas para aprobar la reforma electoral, así como la “concertacesión” de Guanajuato, en 1991.
Explica Loaeza:

El acceso al poder del partido y la lucha que se desencadenó en su interior produjeron una curiosa reversión de papeles e historias entre las corrientes antagónicas. Los verdaderos panistas de los noventas habían sido 20 años antes los artífices del brinkmanship, a quienes se había acusado de abrir las puertas del partido a los empresarios y de introducir y promover métodos de lucha política que iban mucho más allá del debate de ideas y del intercambio filosófico. Después de 1988 los neopanistas, en cambio, eran los paladines del pragmatismo, la política de colaboración con el Presidente y la negociación de los resultados electorales.
Preludio de lo que sería, en 1991, un agitado proceso de selección de candidatos a diputados fue el proceso de elección un año antes del comité del Distrito Federal, encabezado por Conchello, quien buscó la reelección frente a Cecilia Romero, ex presidenta de Ancifem. Escribe Loaeza:

Este proceso fue otra oportunidad para que los foristas reprocharan a la presidencia del partido la entrega de la organización a los grandes empresarios y a la extrema derecha, que, según ellos, testimoniaba la candidatura misma de Romero, cuya pertenencia a la Ancifem era prueba suficiente de la creciente influencia en el partido de organizaciones de triste reputación como el MURO y el DHIAC. La postura de los foristas era equivalente a la denuncia de que la política de asimilación de los neopanistas había sido un fracaso.
Aunque Conchello se reeligió al cabo de un segundo consejo local, en julio de 1990, afirmó en el semanario Proceso que la asamblea “fue reventada deliberadamente por miembros del DHIAC y del MURO “. En respuesta, el entonces presidente nacional de DHIAC, Fernando Guzmán Pérez Peláez, envío una carta al semanario, en la que rechazó las acusaciones de Conchello:

Una vez más nos permitimos reiterar que DHIAC es una Asociación Política Nacional que agrupa a ciudadanos mexicanos preocupados por la participación política en forma independiente y complementaria a los partidos políticos, con la finalidad de proponer soluciones a los problemas nacionales, promover la participación ciudadana con madurez y responsabilidad así como los derechos humanos.
Según este personaje, quien ha escalado posiciones en el de miembros de DHIAC en ese partido era a título individual.
PAN,
la participación
Lamentamos que José Ángel Conchello u otros miembros del llamado foro democrático del PAN busquen en infundados ataques a DHIAC excusa para el limitado respaldo que pudieran tener en la membresía de dicho partido y para otros problemas y diferencias internas entre sus miembros.
Para el año siguiente la confrontación era cruda entre los miembros del Foro Doctrinario y Democrático y las organizaciones del Yunque, incrustadas en el PAN, y obligaron a Conchello a renunciar a ser candidato. La convención nacional de abril, celebrada en León, fue convulsa. El periodista
Gerardo Galarza narra en Proceso:

Conchello y Madero fueron propuestos por sus propios comités. El primer nombre de la lista fue el de Cochello y un ‘buuu’ surgido de las delegaciones de Puebla, Guanajuato y parte mayoritaria del Distrito Federal, controlada por el DHIAC —agrupación acusada por el FDD de intentar apoderarse del PAN— fue la expresión de rencores acumulados.
Aunque también hubo expresiones contra Francisco José Paoli y Fauzi Hamdan, escribe Galarza, “las más iracundas protestas eran contra Conchello, encabezadas por líderes de DHIAC como Jaime Aviña Zepeda, José Luis Luege y Jaime Fernández, los tres del Distrito Federal y también diputados federales, y por Luis María Calderón”. Añade: “Los poblanos, la mayoría estudiantes de la UPAEP, otro de los grupos acusados por el FGG, comenzaron a gritar contra Madero”. En contraste, una candidatura fue respaldada por los dhiacos, según consigna Galarza: “La última y quinta lista, encabezada por Luis Felipe Bravo Mena pasó sin problema”. Dos años después, el 7 de octubre de 1992, luego de renunciar al PAN junto con el grupo inconforme con la línea “progobiernista”, Madero lamentaría todos esos hechos:

Hay varios grupos empresariales que han penetrado en el PAN, el más evidente es la Coparmex. Y hay otras organizaciones que influyen mucho, como el DHIAC y la Ancifem, además de otras de corte misterioso, secreto, como el MURO.
En realidad, tal como se ha documentado, esos organismos eran la fachada de la Organización Nacional del Yunque, que rodearon a Luis H. Álvarez, junto con los solidaristas que encabezó Castillo Peraza. Precisamente, al relevar a Álvarez, en marzo del993, Castillo Peraza debió pactar con el jefe nacional del Yunque, Bernardo Ardavín Migoni, ex presidente de Coparmex. Según un panista muy próximo a Castillo Peraza, quien preveía como inevitable la llegada de Bravo Mena a la presidencia del PAN, se delimitó el campo de acción de la Organización Nacional del Yunque: “Para ustedes es el patio, pero jamás deben entrar a la casa”. Sin embargo, Castillo Peraza acogió a miembros del Yunque. Uno de ellos fue Jorge Manzanera, encargado ni más ni menos de los asuntos electorales. Este personaje como presidente estatal del PAN había sido derrotado, en Chihuahua, por Javier Corral Jurado, quien destruyó toda la estructura edificada en el comité estatal previo, cuyo secretario general era Manuel Espino, ubicado en la misma posición, pero en el CEN, desde marzo de 2002. Y es que, desde la Organización Nacional del Yunque, Castillo Peraza no era, desde los setenta, un personaje de fiar, por su simpatía con la democracia cristiana, que fue su sello durante su periodo como presidente de la ACJM, entre 1968 y 1971, como consta en el documento Democracia ¿Cristiana?, elaborado en 1993, cuando recién había asumido la presidencia nacional del PAN.
Se trata de un “informe especial” escrito por dos miembros de la Organización Nacional del Yunque de Guanajuato, por encargo del gobernador interino Carlos Medina Plascencia, y en él se advertía de su “marxismo”:

Si bien es cierto que públicamente Carlos Castillo no ha asumido esta posición que lo ubique plenamente, hay datos suficientes que muestran su tendencia y sus simpatías. Esto marca un “foco rojo” que seguramente tendrá repercusiones y por lo tanto no se puede perder de vista.
El documento fue elaborado por Alfredo Anda Páez, coordinador de Comunicación Social de Medina Plascencia y jefe de prensa en la Coparmex con Clouthier, y Rafael Díaz, actual director de Comunicación Social del gobierno de Romero Hicks. Anda Páez fue fundador, en los setenta, de Juventud Inconforme Positiva, uno de los organismos de fachada de la Organización Nacional del Yunque en Guanajuato, cuyos integrantes siguen siendo conocidos como los “jipos”, y Díaz fue su pupilo. En 52 páginas, Anda Páez y Díaz repasan los tres intentos de la Democracia Cristiana para apoderarse del PAN y el riesgo de que Castillo Peraza logre ese cometido. En la misma lógica de Müggemburg, su mentor ideológico y quien en 1970 publicó La cruz, ¿un ariete subversivo?, ambos concluyen que la democracia cristiana sirvió de ariete para la penetración de la Iglesia católica en mancuerna con la Teología de la Liberación, luego de la “traición” que cometieron muchos sacerdotes en el Concilio Vaticano II. Los autores del documento establecen que los promotores de la democracia cristiana pretendieron “utilizar” primero a la Unión Nacional Sinarquista para la toma del poder político, pero fracasaron por la denuncia que hizo Celerino Salmerón, uno de los dirigentes y quien pronunció la frase de que esa doctrina era “marxismo rociado con agua bendita”. Fracasado este intento, los democristianos trataron de penetrar al PAN a través de Alejandro Avilés, director de La Nación, y los dirigentes juveniles Hugo Gutiérrez Vega y Manuel Rodríguez Lapuente, articulados con Carlos Arreóla y Enrique Tiessen.

Aunque la estrategia demócrata cristiana parecía ir viento en popa dentro del PAN, la llegada de Adolfo Christlieb Ibarrola a la presidencia del partido echó por tierra esos planes y sus principales dirigentes, entre ellos Alejandro Avilés, fueron expulsados en 1962, rompiendo nexos el PAN con la democracia cristiana, si bien quedaron dentro de este partido elementos que posteriormente, y gracias a su afinidad ideológica, realizaron un segundo intento por influir en los destinos del partido.
Ambos se refieren al “solidarismo” de Efraín González Morfín, candidato presidencial panista en 1970 y que renunció a ese partido en 1978, debido, según los autores del estudio, “al descontento de un numeroso grupo de panistas, entre ellos algunos empresarios, que se inquietaron por las posiciones poco apegadas a los principios humanistas del PAN y cercanas a postulados del socialismo”.
En el documento se hace ver que Castillo Peraza no desistió de sus tesis desde su cargo de encargado de las relaciones internacionales del PAN, y luego como director del Centro de Estudios y Capacitación “rescató” los postulados de la democracia cristiana, a través de seminarios y folletos. Un tercer intento de hacer que el PAN se vinculara a la democracia cristiana, dice el documento, se presentó a finales de los años ochenta, a través de José Merced González, director del Centro Nacional de Promoción social (Cenpros), quien planteó crear una central obrera panista y “esta idea fue bien acogida por algunos panistas, quienes quizá de forma inocente, presentaron como condición que el frente de trabajadores no tuviera la característica corporativa del sector obrero dentro del PRI, ya que esto iría contra los postulados doctrinarios del partido. Para estas fechas (1993) existe ya dentro del PAN la Secretaría de Asuntos Laborales que dirige Jorge Ojeda”.

La labor del PAN con los trabajadores tiene gran importancia y es muy loable. Sin embargo, es importante tener presente que Jorge Ojeda tiene nexos muy estrechos con José Merced González, quien ha diseñado la actual estrategia laboral desde hace varios años junto con el actual presidente del PAN y con un mexicano radicado en Venezuela de nombre Óscar Martínez. Óscar Martínez, en su natal Chihuahua, se unió a las juventudes demócrata-cristianas, lo que le permitió viajar a Venezuela y vincularse con el partido Copei, a nombre del cual asiste a México para realizar, junto con el Cempros, diversos eventos de tipo laboral dentro del PAN, donde incluso ha sido instructor. Las actividades que realizan Óscar Martínez y José Merced González dentro del PAN son sumamente importantes, pues significan que la democracia cristiana latinoamericana, a través del partido Copei y del Cempros, tiene nuevamente una influencia práctica dentro del partido, situación que ignoran muchos de sus militantes.
Luego de hacer una revisión de la tesis de la Central Latinoamericana de Trabajadores (Clat), que según los autores financiaba a Cempros, ambos autores concluyen que es inaceptable: “Evidentemente aquí no hay espacio para la actividad empresarial”. Por eso Anda Páez y Díaz concluyen que, al postularse para suceder a Luis H. Álvarez en la dirigencia del PAN, “hubo algunas voces que advirtieron sobre los antecedentes y la formación poco ortodoxa del Lic. Carlos Castillo Peraza, lo que aparentemente en esos momentos no fue valorado en su justa proporción”.

Sin embargo, de acuerdo a la información existente todo parece indicar que en el futuro próximo los miembros del PAN tendrán la necesidad de retomar el análisis de estas y otras circunstancias frente a la posibilidad de que se modifique su rumbo doctrinario e ideológico. Así, una vez más el PAN deberá decidir si continúa fiel a sus principios de doctrina social cristiana o entra en un proceso de revisión que lo lleve por otros caminos. En esta coyuntura seguramente Carlos Castillo Peraza jugará un papel preponderante.
El documento no se queda con esta advertencia y trata de “clarificar el perfil ideológico” del nuevo presidente nacional del PAN a raíz de sus declaraciones públicas, de las que saca su simpatía por la democracia cristiana.

El planteamiento de Carlos Castillo Peraza es muy claro: En el futuro de la humanidad la
izquierda juega un papel muy importante, porque ellos {sic) son portadores del valor de justicia. A los autores del documento les alarma que Castillo Peraza haya planteado una revisión ideológica y aun que haya formado parte del Club de Roma, del que señalan: El Club de Roma es un organismo mundial que está muy vinculado con la Internacional socialista, socialdemocracia o democracia social, como ahora algunos, en una clara manipulación de conceptos, le llaman. Le muestran alarmados, también, por su presunto apoyo a la nacionalización de la banca, en 1982: Algunos panistas todavía ahora comentan que Carlos Castillo Peraza fue uno de los dos diputados panistas que apoyaron la estatización de la banca. Si bien no tenemos información precisa a este respecto, en cambio está comprobado que Juan Landerreche Obregón sí apoyó esta maniobra de López Portillo. Ahora Landerreche ocupa un puesto en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN gracias a su amigo Carlos Castillo Peraza. Y concluye: Con todos estos antecedentes se puede pensar que en este tiempo, 1993, a la dirección del PAN están arribando algunos de los simpatizantes de la democracia cristiana, en lo que podría ser un nuevo intento de transformar al PAN.
En realidad, aunque parezca paradójico, quien terminó afiliando al PAN a la democracia cristiana fue un miembro de la Organización Nacional del Yunque, Luis Felipe Bravo Mena, si bien ahora se denomina de centro. Los integrantes del CEN forman parte, en su mayoría, de la Organización Nacional del Yunque. Su primer secretario general, Jorge Ocejo —coordinador de asesores de Abascal—, fue miembro del FUA, que como se ha documentado fue el primer grupo de choque del Yunque, y su relevo en el cargo, Manuel Espino Barrientos, es también prominente operador de la Organización. Debido al riguroso secreto a que están obligados los miembros del Yunque, llama la atención que Espino haya hecho una declaración insólita al respecto, en una entrevista que le hizo para El Universal, en mayo de 2002, el periodista Salvador Fraustro. Espino reconoció haber militado en DHIAC, pero no en la Organización Nacional del Yunque, en la que —afirmó— tiene muchos amigos: “Sé que la presencia en esta organización de algunos amigos míos, de los que por cierto me siento muy orgulloso, hizo que muchos me pusieran esta etiqueta; sin embargo, no es verdad, no formo parte del Yunque.” El secretario general del PAN no los identificó, pero en el CEN abundan los miembros de la Organización: El vocero del CEN, Miguel Ángel Vichique de Gasperín, es sobrino de Mario de Gasperín, obispo de Querétaro, de donde es originario, y colaboró como asesor en el gobierno interino de Medina Plascencia, a invitación de Anda Páez, coordinador de comunicación social. Durante el gobierno de Medina Plascencia, Vichique, Anda Páez y Rafael Díaz, actual coordinador de comunicación social de Romero Hicks, organizaron un seminario para funcionarios que impartieron Müggemburg, Díaz Cid y Gonzalo Robles, entre otros. Estos mismos impartieron otro seminario a los diputados federales panistas
electos, en 1997, en Juriquilla, Querétaro. Vichique fue director de la misma área en el gobierno de otro miembro del Yunque, Luis Quiroz, alcalde de León, a cuya ciudad mandó componer una canción como parte de la estrategia de marketing: Hoy caminé por mi ciudad Cuando miré no lo pude ocultar Miles de historias te puedo yo contar Pero una sola es la verdad. La vida es corta y debemos de lograr Un mejor mundo, una mejor ciudad Viva León, Viva León, Viva León Mi corazón es parte de él… Cuando veas un rostro, un rostro de niño. Lo mejor de ti lo debes de dar No sé si creas pero ellos son sagrados. Quiero decirte que los mejores cimientos Somos su gente como tú y como yo. Vichique, al cabo del trienio, regresó a Querétaro para convertirse en vocero del alcalde de esa capital, Francisco Garrido Patrón, actual candidato a la gubernatura, cuyo coordinador es el diputado federal Alfredo Botello Montes, el jefe del comando yunque capturado, en 1977, en Zacatecas. Aunque fue humillado en la contienda por la presidencia del PAN, en marzo de 2002, Medina Plascencia logró incrustarse como “estratega” de la campaña para 2003, cuyo principal colaborador en materia de imagen, el senador Marco Antonio Adame, es también miembro del Yunque. Hay otros miembros clave: Además del secretario general, Manuel Espino, destacan el secretario general adjunto, Arturo García Portillo, y el secretario de Acción Gubernamental, Julio Castellanos. El predominio de la Organización Nacional del Yunque en el PAN incluye, también, el control de las instancias disciplinarias, mediante las cuales se sanciona a quienes disienten. La Comisión de Asuntos Internos, en la que se integran los expedientes para que el CEN solicite sanciones, tres de los cinco integrantes pertenecen a la Organización: Manuel Espino, secretario general; Adrián Fernández, en el mismo cargo en el Distrito Federal, y Arturo García Portillo, ex líder nacional juvenil. Y la Comisión de Orden, la que aplica las sanciones, que preside Francisco Molina, también la controlan los yunques: Martha Patricia Martínez, de Aguascalientes; Ricardo Torres Origel, de Guanajuato, y Felipe Urbiola Ledesma, de Querétaro, los dos primeros diputados federales y el tercero ex legislador federal. En la bancada panista en la LVIII legislatura, que termina su periodo el 31 de agosto de 2003, hay un amplio elenco de la Organización: Además de Botello Montes, quien llegó a ser mencionado como posible
presidente de la Cámara de Diputados para el periodo de tres meses que le corresponde al PAN, integran este bloque los siguientes legisladores: Guillermo Bravo y Mier, presidente de Provida entre 1983 y 1987, y Eduardo Arnal, ambos del Estado de México; Julio Castellanos, ex coordinador de delegaciones de la Sedesol y actual secretario de Acción Gubernamental del CEN; Pedro Pablo Cepeda Sierra, potosino catequista, y Manuel Espino, secretario general panista. Otros son Lionel Funes Díaz, presidente de la Comisión de Radio y Televisión, y frustrado candidato a alcalde por Ciudad Nezahualcóyotl en las elecciones del 9 de marzo en el Estado de México; Antonio Gloria Morales, de Jalisco, ex candidato suplente a alcalde de Guadalajara, en 1992, y Patricia Martínez Macías, abogada potosina. A la Organización pertenecen también José Ramón de la Santísima Trinidad Mantilla y González de la Llave, egresado de la UPAEP, y Miguel Ángel de Jesús Mantilla Martínez, ex tesorero de la sociedad de alumnos del Benavente. El capitalino Benjamín Muciño Pérez, allegado al secretario de Gobierno de Guanajuato, fue coordinador de comunicación social de México Unido contra la Delincuencia, encabezado por Velasco Arzac. César Nava, diputado con licencia, es abogado general de Pemex y fue coordinador de asesores de la secretaria de la Sedesol y líder nacional juvenil de su partido; David Rodríguez Pérez, de Chihuahua, es egresado de la UPAEP, lo mismo que Luis Miguel Santibáñez y Alfonso Vicente Díaz. Otros yunques son: Luis Pazos, Hebert Taylor, Ricardo Torres Origel, Raúl Ramírez Ávila, Eduardo Rivera Pérez, José Luis Novales Arellano y Rodolfo Ocampo Velásquez. Ahí están, preparados para el combate del próximo 6 de julio, que representa — sin duda— otra disputa por la nación.
El Yunque, su pensamiento
La vigencia de la Organización Nacional del Yunque, al cabo de casi medio siglo, tiene el mérito de haber contado con personajes hábiles para persuadir, en coyunturas de crisis, a sectores sociales irritados con determinadas decisiones y acciones del gobierno priista o de la izquierda. De hecho, su aparición y desarrollo, salvo descalabros coyunturales —como el movimiento estudiantil de 1968, que produjo un éxodo de la UNAM—, obedece a que se han contrapuesto a sectores de la izquierda, incluyendo a los sectores progresistas de la Iglesia, antes y después del Concilio Vaticano II, en los sesenta. El grupo compacto que actualmente jefatura la Organización Nacional del Yunque y que ocupa posiciones clave en el PAN tiene una historia sobre todo a principios de los sesenta, aunque es en los setenta y los ochenta que adquiere una solidez suficiente para controlar un amplio sector del PAN. Además de Plata Moreno, uno de los personajes clave de la organización Nacional del Yunque es Federico Müggemburg, quien se infiltró en el movimiento demócrata-cristiano, a principios de los sesenta, para efectuar un trabajo de espionaje que diera argumentos a la cúpula del PAN para expulsar a sus promotores. El propio Müggemburg relató, con profunda satisfacción, el éxito de su misión en un libro editado por SER en 1971, La cruz, ¿un ariete subversivo?, que define, desde la portada, su hipótesis: “Grupos de presión para empujar a la Iglesia a la política”. Es un recuento de Müggemburg Rodríguez —que como director del CEES firma como Müggeanburg y Rodríguez Vigil— sobre la democracia cristiana en México a inicios de los sesenta, y que acusa a la Iglesia “progresista” —de izquierda— como demoniaca. El libro de Müggemburg es clave, como el prólogo de Plata Moreno, que enseguida se transcribe:

No es común que un libro tan documental, actual y combativo como el que ha escrito Federico Mügemburg Rodríguez (sic), sea lanzado al público en una forma tan abierta y terminante. Lo habitual es el folleto semiclandestino de poco cuidada presentación y que, junto a una escasa documentación, utiliza improperios y denuestos sin tasa. Editorial SER se honra en presentar un testimonio fiel y sincero, producto de larga y sentida meditación, de uno de los hechos más trascendentes de nuestro tiempo, determinante, sin duda alguna —quizá debiera decirse mejor, consecuencia— del ataque solapado que están recibiendo instituciones y estructuras, como la Iglesia Católica y los Gobiernos, en el mundo Occidental. Indudablemente, Federico Mügemburg, al dar testimonio, ha antepuesto a toda otra consideración su calidad de católico y de mexicano, para, basado en ella, descubrir la utilización de ese ambiótico organismo llamado Democracia Cristiana, hace de la buena fe y —
¿por qué no?— de la inocente ingenuidad de muchos eclesiásticos, para desviar desde dentro la línea tradicional de la Iglesia y, además, subvertir el estatus político de los países en los que se asienta. El valioso testimonio que da el autor no se basa en suposiciones sino en hechos más que conocidos, vividos intensamente, día a día, en una plena participación que le llevó a ser miembro del Consejo de la Juventud de la Demócrata Cristiana. Su puesto destacado en el organigrama de la DC de México, le valió el ser enviado a los institutos de formación democristiana existentes en Chile y Venezuela, además de múltiples misiones al extranjero. No es, pues, Federico Müggemburg un indocumentado que escribe de oídas, sin bases en las que asentar sus conclusiones. Es, muy por el contrario, un hombre conocedor de la problemática a la que se enfrenta y a la que, por conocerla, combate. Las razones que mueven a un hombre a realizar un documento histórico, como es este libro, sólo pueden estar basadas en un profundo conocimiento de su propio destino trascendente, que le impulsa a denunciar, como católico y mexicano, la grave amenaza que se cierne sobre su Fe y su Patria, sin tomar en consideración las razones hostiles que su viril postura pueda acarrearle. La democracia cristiana —a través de las páginas que siguen podrá verse matizado aún— no es simplemente un movimiento político que aspira lealmente al poder. Es algo más sutil, menos concreto, que lleva a mezclar religión y política en una confusa gama de dogmas socio-económicos de clara tendencia comunizante. La idea cristiana, usufructuada como término político —de evidente magnetismo en los pueblos de cultura católica— se desvirtúa y el testimonio de Federico Mügemburg confirma esta situación, por demás conocida para todos aquellos que están interiorizados en los problemas políticos y religiosos. No ha sido fácil para el autor escribir este libro. De ello hay que estar convencido, ya que cuando alguien se ha vinculado muy estrechamente a una ideología, resulta muy difícil renunciar a ella y combatirla. Este libro es el resultado de esa difícil decisión, y en él está contendido, no sólo la personal experiencia del autor, sino un estudio objetivo, único en México, sobre la DC, con sus profundas implicaciones y proyecciones hacia todo el mundo, descubriendo los entretelones velados de una nueva Internacional (reminicencias, quizás), que habiendo comenzado a asentarse subrepticiamente en México, puede ser, mediante la destrucción del estatus político-religioso que prevalece, la cuña que provoque una división más en el pueblo mexicano, por el enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado. Federico Mügemburg ingresó a la Democracia Cristiana en ese difícil momento de decisión personal, cuando el hombre se asoma al mundo ajeno que le rodea, mientras que se hacen los estudios en la universidad y se es campo abonado para nuevas ideas. Avalaba aquella ajena doctrina política la recomendación implícita, y a veces explícita, de sus maestros jesuitas de la Universidad Iberoamericana —uno de los grandes centros de reclutamiento de la DC— y su capacidad, aunada a su juvenil entusiasmo, le hizo alcanzar puestos de responsabilidad. Pero las corruptelas económicas y morales que desde su privilegiada posición pudo observar y las graves desviaciones doctrinales e ideológicas que advirtió en el pensamiento de los dirigentes políticos, en las que estaba implícita la traición a la Patria a favor de la Internacional Demócrata-Cristiana, y la convicción de que, antes que servir a la religión, pretendían servirse de ella, le hicieron elegir el camino de la separación y, más tarde, después de profundas reflexiones, el de la sincera denuncia de la conspiración, que a la sombra de la Iglesia mexicana y a sus espaldas, estaba naciendo y creciendo. Es absurdo afirmar —aunque no sería extraño que lo hicieran los involucrados— que fuera el despecho de no ser alguien, el no figurar, el que haya forzado al autor a hacer sus valientes revelaciones, ya que pese a su juventud, llegó a posiciones directivas dentro del democristianismo en México, y seguramente le esperaba una brillante carrera dentro del movimiento internacional. Por otra parte no se le oculta la hostilidad hacia él que en algunos pueda provocarse; mas el hombre de carácter se mueve por convicciones, no por cálculos convenencieros. Este libro es por ello un valioso testimonio por los datos objetivos que recoge, la extensa documentación y la personal experiencia del autor, y significa, además, una terminante voz de
alerta que toca recoger a los hombres responsables del Estado y la Iglesia.
Müggemburg, quien suele presentarse como asesor de Vicente Fox, igual que Velasco Arzac, fue uno de los pocos laicos designado como relator del Sínodo de Obispos, convocado por Juan Pablo II, en 1997, y habitual asistente a reuniones vaticanas. Es también consejero de la Escuela de Ciencias Políticas de la UPAEP, de cuyo Instituto de Investigaciones Políticas es director otro ideólogo de la Organización Nacional del Yunque, Jesús Díaz Cid, también consultor del concilio para la Cultura del Vaticano. Díaz Cid es, además, director del Instituto de Estudios Políticos y Sociales “Motolinía” y autor de numerosos estudios, entre ellos Los cristianos y el compromiso político. Este personaje emplazó a Fox, aun antes de que tomara posesión, a hacer cambios urgentes en la educación, como la actualización de los libros de texto gratuitos, una vieja demanda de los sectores ultraconservadores. Según una nota de El Financiero, fechada el 7 de octubre de 2000, “pidió una revisión y actualización de los libros de texto gratuitos, donde se dé una justa dimensión a la situación previa al movimiento independentista de 1810 y recuperar el periodo del Virreinato, porque ahí nació México, no después de la independencia encabezada por Hidalgo, Morelos y la Corregidora”. Añadió en una conferencia celebrada en la UPAEP:

Fox no puede permitir amenazas del PRI en el sentido de que no le permitirá hacer cambios en el sistema educativo, porque considera que deberá reestudiarse la historia y darle su lugar a Agustín de Iturbide y a Porfirio Díaz, y acabar con mitos como Benito Juárez y las Leyes de Reforma, que siguen dividiendo a la sociedad.
Pero ya para julio de 2002, Díaz Cid era otro de los desilusionados por Fox y aun sugirió que debería renunciar, según consignó el portal depuebla.com:

Para Díaz Cid, el presidente se ha alejado de la transición democrática, carece su gobierno de rumbo económico, en el país priva el desánimo y la frustración, y después del resultado electoral de Nayarit, perdiendo los comicios legislativos del 2003, el PRI se prepara para retomar la Presidencia y Vicente Fox ” nada tiene que hacer en el poder”.
Resumió: “En la sociedad mexicana hay desaliento y frustración”. Velasco Arzac, por su parte, ha sido más protagónico en su desempeño como ideólogo de la ultraderecha, sobre todo desde los cargos que ha ocupado en la Coparmex, donde ha hecho una extensa carrera profesional y es el impulsor de Bravo Mena. Egresado en 1965 de la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información de la Universidad Iberoamericana, con calificaciones más bien mediocres, Velasco Arzac se tituló hasta octubre de 1995, cuando había recorrido muchos caminos en la Organización Nacional del Yunque. Miembro de este grupo desde que era estudiante, formó parte de la célula que
había en la Iberoamericana, junto con Müggemburg, participando en numerosos operativos en la capital del país, hasta que fue enviado por Plata Moreno a Guanajuato. En 1975, Velasco Arzac se relacionó con el medio estudiantil de León como secretario de la asociación civil Promoción Educativa Leonesa y, al año siguiente, se convirtió en director de la Asociación de Industriales del Estado de Guanajuato (AIEG) y como coordinador de la Alianza para la Producción, alentada por el gobierno de López Portillo. La AIEG fue, precisamente, receptáculo de los yunques a partir de que la presidió Elias Villegas, entre 1982 y 1985. Ahí acogió a Mosqueda Martínez, Jorge Dávila, los Aranda Álvarez, Alfredo Ling Altamirano, René Mondragón, Ramón Muñoz Gutiérrez y su hermano Jesús. Desde la AIEG se financiaba la impresión de volantes, llamadas telefónicas y “operativos” de los yunques con tanto personal, que la nómina creció a niveles insostenibles y tronó financieramente. En sus andanzas por Guanajuato, Velasco Arzac tenía tal ímpetu por afiliar a nuevos yunques que solía hacer “levas” de jóvenes, que lo llevaron a cometer varios traspiés. Por ejemplo, trató de reclutar a un joven, Francisco Arroyo Viera, actual diputado local priista, sólo por su apariencia de bien portado. Es en Guanajuato donde Velasco Arzac conoce a Bravo Mena, a quien impulsa para que, en 1978, ingrese como analista de política nacional del Centro de Estudios Sociales del Sector Privado (CEES), que dirigía Federico Müggemburg, justo cuando Clouthier asume la presidencia de la Coparmex. Con Velasco Arzac como secretario general de la Coparmex a partir de 1980, Bravo Mena se desempeñó como director de Entorno Político entre 1983 y 1986, y luego brincó como subdirector del Instituto de Proposiciones Estratégicas, del que aquél era director. Al fundar Velasco Arzac, en 1984, Hechos de la Semana, le abrió a Bravo Mena otro espacio de influencia, en ese contexto: en 1985, se hizo cargo de esa publicación de la Coparmex. El actual presidente del PAN renunció a sus puestos en el sector privado, en 1987, para incorporarse a la campaña de Clouthier como asesor, mismo cargo que tenía Velasco Arzac, quien seguía en Coparmex y como coordinador de la Comisión de Educación del Sector Empresarial (CESE) . Es en la etapa de la campaña cuando los organismos creados por la Organización Nacional del Yunque, como DHIAC y Ancifem, se apoderaron del control de la misma, tal como se ha documentado. La carrera política de Bravo Mena despegó al ser designado por Clouthier secretario técnico del “gabinete alternativo”, del que Fox fue responsable de Política Agropecuaria. Una vez que se produjeron los arreglos del PAN con Salinas, fue nombrado candidato a la alcaldía de Naucalpan, en 1990, y en 1992 consejero nacional del PAN, mientras era diputado federal plurinominal. Al año siguiente fue nominado candidato al gobierno del Estado de México y se integró al CEN, y para 1994 se desempeñó como senador de primera minoría por esa entidad.
En la primera parte de los noventa, mientras Bravo Mena escala posiciones en el PAN, Velasco Arzac sigue incrustado en la Coparmex —como director de Proyectos y de Vertebración Social— con los sucesores de Clouthier: José Luis Coindreu (1980-1982), José María Basagoiti (1982-1985), Bernardo Ardavín Migoni (1985-1988), Jorge Ocejo Moreno (1988-1991), Héctor Larios Santillán (1991-1993), Sánchez Díaz de Rivera (1993-1995) y Abascal Carranza (1995-1998). En 1997, Velasco Arzac se integró a México Unido contra la Delincuencia, creado a instancias del sucesor de Abascal, Gerardo Aranda Orozco, hermano de Ana Teresa —directora del DIF con Fox—, ambos oriundos de León, como Bravo Mena. Fundadora de Ancifem, de la que fue jefa de prensa en León entre 1974 y 1976, Ana Teresa Aranda participaba junto con Bravo Mena en los cursos que se impartían, como “actividades externas”, a los jóvenes miembros de la Organización Nacional del Yunque, por ejemplo en “El Pueblito “, cercano a la capital de Querétaro. Uno de esos jóvenes era Ramón Muñoz Gutiérrez, quien en 1982 y 1983 dirigió dos periódicos: Encuentro y Luz y sonido, editados en Lagos de Moreno, Jalisco, ciudad cercana a León. En el número 15, durante la cuaresma de 1982, publicó en la primera plana “la última palabra de un poeta llamado León”, en el que reveló que el poeta español León Felipe se convirtió al catolicismo, un dato que, según él, “la mayoría de sus biógrafos ha callado”, siendo esta parte ” la más importante de toda su vida”. Muñoz dice que quien le reveló la conversión fue un sacerdote, Senén Mejía, quien se hizo pasar como obrero para conocerlo más.

Después de mucho frecuentarlo, el poeta supo que Senén no era un obrero como él lo suponía, sino un cura. Se rebeló contra esta revelación […] pero al final de cuentas, maduramente, la aceptó: “Francamente sí creo que eres un cura. He estado dudando, pero sí quiero confesarme. Y León Felipe, se confesó”. El padre Senén nos cuenta: “Cuando ya iba a morir, faltando como un mes, yo andaba en Chiapas y me mandó este recado: ¡Vente pronto, porque quiero hablarte! Cuando llegué me entregó un manuscrito, mismo que más tarde me serviría para poder tener acceso al Sanatorio Español, donde convaleciera.” En una de sus últimas confesiones pidió al padre Senén que cuando muriera fuera a verlo. “Y quiero, mira, que me celebres una misa, quiero que tú digas que soy católico… Mi padre fue seminarista… Yo ciertamente soy un hijo pródigo… Tráeme la comunión. Vete por ella, porque la necesito hoy.” Con frecuencia iba a verlo. Se quedaba junto a su cuarto o en el recibidor, en fin, como un amigo que no abandona a su amigo. Murió el 18 de septiembre. Una hermana de León Felipe, Salud Camino, intervino decididamente para que se cumpliera la voluntad del poeta de que se celebrara por él una misa de sufragio. La celebró el padre Senén. Provocándose con ello un serio incidente que los periodistas, por razones inexplicables, trataron de minimizar. “Soy ya tan viejo, y sé que ha muerto tanta gente a la que yo he ofendido que ya no puedo encontrarla para pedirle perdón… Ya no recuerdo bien, voy olvidando… olvidando, pero quiero que la última palabra, la última palabra, pegadiza y terca, que recuerde al morir sea ésta: perdón…
En el otro periódico, Luz y Sonido, Muñoz —quien firmaba como Ramper—
valora en el editorial el fin del gobierno de López Portillo.

Iniciando la prepotencia política un primero de septiembre dice adiós su creador, de este sexenio, a la banda presidencial, legando la dura crisis política, económica, social y sobre todo de credibilidad al Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, que como en “palabras anteriores” fue designado por su antecesor. Un adiós, tan esperado, que para el pueblo de México sólo puede comparar con lo acaecido hace seis años, casi bajo las mismas circunstancias, aunque menos agudas. El tiempo se concedió, regresó la confianza, pero se nos mentía, ya que por debajo del agua, como se tejen las cosas en este país, se planeaba el gran paso delante de la prepotencia política, sin pensar en que se destrozaba por enésima vez la confianza de un pueblo, y sobre todo que este pueblo perdía, sin encontrar cómo detenerla, la credibilidad en sus gobernantes. Y acaso esto no se demuestra con el despliegue propagandístico realizado por el gobierno a través de los medios de comunicación bajo el lema: “Integremos todos los yo en un nosotros “. Pareciera que antes de tomar la puerta de salida la prepotencia política, expresada en su más amplia concepción, decide justificarse unificando todas las voces que estuvieron contra las decisiones tomadas en estos últimos tres meses, y que son del pueblo bajo un lema: Yo soy todos y bajo lo que yo decida todos ustedes deben quedar integrados. Aunque según parece Miguel de la Madrid ya inició la toma del poder, debido a esta suposición tomada del clásico periodo del trasbase del poder en México, nace la pregunta de si será el ¿adiós a una prepotencia política?… o todo seguirá como siempre.
La vena periodística de Muñoz la desplegó, también, en el diario Noticias de Provincia, publicado en Lagos, y en sus colaboraciones destacan los temas religiosos y políticos. El 27 de noviembre de 1983, publicó en el diario un artículo titulado “La interpretación de los sueños”, en el que narra a un siquiatra “X” sus sueños y él los interpreta:

—Pues verá usted, doctor, soñé que me ponía gravemente enfermo y moría en un paraje solitario y fúnebre. —Se debe a que le provoca estrés extremo la proposición que busca estatizar la industria farmacéutica. —En una ocasión soñé que en México se quería implantar la “Revolución Educativa”, “Legalizar el aborto”, “presentar croquis de cada toma de agua al Departamento Central”. —La interpretación es muy simple. Sencillamente usted está dotado de facultades proféticas. —El siguiente sueño que le voy a relatar es todavía más extraño. Vi un campo árido y desértico. Sobre el campo 27 vacas muertas, y riendo a carcajadas la silueta de un hombre barbado. —El campo es nuestro país: México. Las 27 vacas muertas son los 27 acuerdos firmados con el gobierno cubano, y la silueta del hombre barbado era Fidel Castro. —En otro sueño que tuve vi un pino sombrío, y al pie del pino un niño llorando. —El pino sombrío y seco representa lo que fuera en otros tiempos un árbol navideño, adornado con esferas multicolores, heno, tarjetitas y bastones, con foquitos que se prendían y se apagaban a cada rato. El niño llorando era usted mismo: La razón era que le habían cobrado IVA hasta en el aguinaldo…
Otro artículo de Muñoz, publicado también en noviembre de 1983, se titula
“Lea, por favor, vale la pena”:

¿Y dale, otra vez la burra al trigo! Y para variar, tocando lo mismo… socialismo… esa plaga infesta que desde hace mucho tiempo atrás viene acabando con plantíos y sembradíos: Ese gusano que roe y corroe y hace perforaciones en el espíritu cristiano de todos los mexicanos. Ahora nos informa el jefe del Departamento de Planificación Familiar en la delegación del IMSS, doctor Calixto Méndez Soto, que más de 73.000 mujeres han quedado estériles. La situación es todavía más grave cuando sabemos que a muchas mujeres se les ha hecho estériles sin su conocimiento y su consentimiento… ¡Renovación moral?… Dicho delegado manifestó además que son más de 175 000 mujeres (sólo en el estado de Guanajuato) las que se han integrado al programa de planificación familiar y señaló que en la entidad las creencias religiosas no han sido obstáculo para que se lleve a cabo, tomando en cuenta que cada hijo es bienvenido. En el aire de las clínicas sociales, maternidades, todo el olor es a anticonceptivos… asesinato farisaico… La tesis de Maquiavelo de que “el fin justifica los medios” vuelve a la carga. Y esto además de un sofismo, un absurdo. El bien no ha de procurarse a través de medios ilícitos… ¿Y los católicos cómo reaccionaremos ante esta embestida de las espadas y las bayonetas? Sin andarnos por las ramas y hablando en “plata limpia”, y dejando de lado pruritos falsos y respetos humanos: Qué es más grave, ¿cegar la vida de un inocente (aborto) u obstruir las vías por donde pudiera transmitirse la vida (uso de anticonceptivos) de un ser, que bien podía haber estado en la mente de Dios de que existiese? El problema se agudiza aún más si se le juzga desde el punto de vista teológico. Declaraba el papa Paulo VI, en su inmortal transmisión de la vida: “… cuando ésta se cierra, más que privar a la sociedad de un individuo que pudiera engrandecerle, lo peor, le estamos arrebatando a Dios un alma que debiera de adorarle. La cosa no es tan sencilla como para decir “para que no sufra”… ¿Para que no sufra quién?… ¿El niño o los padres?… ¿No hay acaso en este argumento una fuerte dosis de egoísmo escudado?
Publicado también en 1983, Muñoz se refirió al filósofo francés Voltaire en un artículo titulado ” 20 años más y veremos qué queda de Dios “:

Así escribía el 25 de febrero de 1768 Voltaire, del que se oyera: “¡Amo apasionadamente a mis hermanos en Belcebú!” Veinte años más y veremos qué queda de Dios. Y como el lugarteniente de la policía de Herault le dijera: “Por mucho que haga, no conseguirá nunca destruir la religión cristiana”. “Eso lo veremos”, respondió Voltaire. ” Estoy ya cansado de oírles repetir que doce hombres han bastado para establecer el cristianismo y tengo ganas de probarles que no hace falta más”. La historia, acertadamente llamada “maestra de la vida”, le ha dado a Voltaire con el guante en la cara. De 1768 han pasado ya 225 años. Y el cristianismo, a pesar de los continuos y persistentes intentos de destruirle, sigue floreciendo. En cambio Voltaire yace bajo el polvo. Diría un antiguo emperador romano: “No malgastéis vuestro tiempo persiguiendo a los cristianos. Si ésa es obra de hombres desaparecerá por sí solo. Si por el contrario, es dios quien la asiste, ¿tiene sentido el esforzarse por aniquilarle? El planteamiento es a la vez juicioso y sabio. En pleno siglo XX, el cristianismo sigue vivo, y lo que es peor, cada vez más fuerte, y esto aun a pesar de los embates de los enemigos de Cristo. Podrá saturarnos todo el universo de libros y escritos “revolucionarios”, que pretenden la demolición de la catolicidad (léase: universalidad); podrán erigirse miles de palestras, levantarse monumentos, pronunciarse los más brillantes panegíricos, todo ello encauzado a exaltar a la Mentira; podrán destronar de todos los templos las imágenes sagradas, cerrar los sagrarios; podrán cegar la vida de millones de cristianos; podrá la criatura revelarse contra el Creador, pero nunca destruirle… De entre las mismas charcas de sangre inocente brotarán las semillas que habrán de fecundar otros nuevos corazones los principios de la cristiandad…
Podrán los hombres callar el nombre de Dios, pero se levantarán entonces las voces de las piedras para testimoniarle y reconocerle. Voltaire, al igual que muchos, negaba la existencia de Dios, a quien le llamaba el infame, pero sin embargo sin saberlo, con su propia vida demostró lo contrario.
Además de discípulos como Bravo Mena y Muñoz Gutiérrez, Müggemburg, Díaz Cid y Velasco Arzac tienen muchos otros, algunos de los cuales dictan conferencias de manera conjunta y sus principales clientes son gobiernos panistas y empresarios interesados en “análisis político”. Por ejemplo, entre octubre y noviembre de 2002, impartieron el “Seminario liderazgo en la transición” en el hotel Radisson, de Chihuahua, organizado por la Coparmex local y a un costo de 2 mil 500 pesos por persona. El objetivo: “Concientizar a los líderes políticos, sociales, económicos y de gobierno del actual proceso de transición en México, sus etapas y las acciones que se deben desarrollar para la consolidación de la democracia”. Los ponentes fueron Müggemburg, Manuel Díaz Cid y Bernardo Ardavín Migoni. A veces participan, también, Velasco Arzac, Gerardo Mosqueda Martínez, Jesús Gómez Espejel y hasta Alfredo Anda Páez. Mosqueda Martínez es propietario desde hace diez años de la empresa Consultoría e Investigación Estratégica, ubicada en León, que presenta servicios de “asesoría gubernamental en las áreas de estrategias de comunicación, plan de gobierno y planeación estratégica” Y es, como Gómez Espejel y Ramón Muñoz, miembro de la Asociación Latinoamericana de Consultores en Política (Alacop). Este grupo fundó incluso, el 26 de septiembre de 1996, una institución de asistencia privada, Unión de Servicios Solidarios, con el fin de “promover y realizar, entre los socios, intercambios de servicios de todo tipo, sin afán de lucro, en los términos de la Ley de Instituciones de Asistencia Privada, en relación con el artículo 70 de la Ley del Impuesto sobre la Renta”. El patronato era el siguiente: José de Jesús Castellanos, presidente; Carlos Raúl Anaya Moreno, colaborador de Felipe Urbiola, vicepresidente; José Luis Borbolla, responsable de Inteligencia del Yunque, secretario, y Guillermo Cadena Acevedo, presidente de la Cámara Internacional de Comercio, tesorero. Los vocales: Guillermo Velasco Arzac, Manuel Ve-lasco Arzac, Carlos Abascal Carranza, Raúl Vázquez Osorio, Gerardo Mosqueda Martínez, Gerardo Aranda Orozco, delegado de la Secretaría de Economía en Sonora, y Francisco González Garza, ex presidente de la

UNPF.
La agrupación, sin embargo, se diluyó en 1999. Pero ésta es su guía: El Perfil del militante adulto. Etapa de madurez:

1. Reconoce en CRISTO REY al Señor de la Historia y por lo tanto acepta su Reinado Espiritual en las almas y su Reinado Social en el orden temporal. 2. Todas las acciones que ejecuta, todas las decisiones que toma, están ordenadas a la CAUSA, esto es, a lograr que la historia humana sea conforme a la Voluntad Divina: Reinado social de Jesucristo; Instauración o Reinstauración de la Ciudad de Dios, de la Ciudad Católica, del Orden Temporal conforme al Evangelio.
3. Sabe y siente que sin DIOS y la mediación de MARÍA REYNA “nada, absolutamente nada, alcanzará o podrá hacer”. Por eso se encomienda a ellos a cada momento, y frecuenta la oración y la eucaristía. 4. Encuentra en el Magisterio de la Iglesia y en la Doctrina Social Cristiana la iluminación para su quehacer político. Por eso los estudia y profundiza. 5. Es conciente de que la ordenación del Estado es indispensable para establecer la Ciudad Católica. Por ello comprende la grandeza de la MISIÓN de nuestra obra y se entusiasma, sufre, sueña, trabaja y se desvela por cumplir su parte. 6. No se confunde: Sabe bien que la CAUSA es necesaria y que nuestra obra es contingente y que su permanencia depende de su fidelidad a la CAUSA. Por eso se esfuerza en generar, fortalecer, encauzar el MOVIMIENTO POR LA CAUSA. 7. Percibe a nuestra obra como una persona moral de naturaleza cívico-política, integrada por católicos. Por eso no la confunde con otros grupos, aun cuando trabajen en el movimiento por la causa. 8. Acepta y vive con alegría sus notas distintivas: Jerárquico-consultiva Primordial Reservada Combativa-formadora de dirigentes políticos 9. Se esfuerza por cumplir la promesa que le hizo a Dios de obedecer lo que le mandaran las jefaturas en orden a la CAUSA. 10. Acepta que DIOS quiere que todos se salven y en esta predestinación señala a sus criaturas distintos caminos para lograrlo, constituyendo así las vocaciones específicas. Sabe que a nosotros nos llamó DIOS a la POLÍTICA. 11. No tiene duda que en la POLÍTICA encontrará, con la GRACIA de DIOS su camino de SALVACIÓN, y que nuestra obra es un medio propicio para su santificación. 12. Sabe que su vocación a la política se alimenta de la vida sobrenatural y se ejercita para alcanzar la virtud de la prudencia. 13. Vive integrado naturalmente en SOCIEDAD y participa como buen ciudadano en la promoción del ABIEN COMÚN. 14. Actúa conforme a su dimensión ética y jurídica cumpliendo sus deberes y ejerciendo sus derechos. 15. Trabaja arduamente para despertar vocaciones a la política y formar dirigentes. 16. Combate con los medios a su alcance a las fuerzas de la REVOLUCIÓN (a las obras de Satanás). Sin tregua. 17. Detesta el pecado. Ama al pecador. 18. Dedica tiempo en su agenda cotidiana a su preparación y superación personal, política, doctrinal, profesional, familiar y humana. 19. Reconoce que toda autoridad legítima viene de DIOS, de ahí el sentido sobrenatural que tienen sus acciones y decisiones cuando OBEDECE lo que las jefaturas mandan, en orden a la

CAUSA.
20. Paga con puntualidad y generosidad sus cuotas para que nuestra obra pueda expanderse dentro y fuera de nuestro país. Sabe de la gravedad moral de no hacerlo si tiene los medios. 21. Practica la CARIDAD tanto en obras materiales como de misericordia, sobre todo con los más pobres y reconoce en la POLÍTICA el más noble y supremo apostolado de la CARIDAD. 22. Su ideal es entrar a la POLÍTICA para lograr que voluntariamente todos los pueblos se sometan a la OREALEZA SOCIAL DE JESUCRISTO. 23. En su agenda siempre hay un tiempo para estudiar las enseñanzas de la historia y el conocimiento de las ciencias sociales, económicas y políticas. 24. Se esfuerza para vivir su vocación política junto con su FAMILIA. No la usa como pretexto para no militar en nuestra obra, ni a ésta como argumento para pretender justificar el descuido de la FAMILIA. Busca que todos trabajen por la CAUSA y de preferencia dentro de nuestra obra.
25. Sus acciones no siempre conducen a los resultados deseados, pero siempre está ahí, con una fidelidad a toda prueba. 26. Jamás compromete a la Iglesia Jerárquica al asumir sus actividades políticas. 27. Pugna por la paz como uno de los valores fundamentales del orden social. 28. No persigue el poder sobre la sociedad al estilo de la REVOLUCIÓN. Lo busca para evangelizar las estructuras y las instituciones. 29. El desarrollo de su militancia se da en un equilibrio y reciprocidad entre el SER, el HACER y EL CONOCER. 30. Frente a las exigencias de la CAUSA, su HACER no tiende a la extroversión, ni por los RIESGOS a la introversión: sabe que lo primero hipoteca el futuro y lo segundo no es POLÍTICA. 31. Cuando planea y define sus estrategias se encomienda a JESUCRISTO y a MARÍA REYNA y busca hacer su trabajo con un alto grado de profesionalismo y responsabilidad para lograr sus objetivos con las menores desviaciones, errores y adversidades. 32. Al grado de que realiza su actividad política al nivel como se desempeña en su vida laboral, empresarial o profesional. 33. Quiere y ama a nuestra obra por su misión, por el bien enorme que le ha hecho a nuestra Patria, por ser un instrumento de salvación y un vehículo de triunfo, porque siendo una obra para SANTOS, DIOS ha escogido PECADORES. 34. No se impacienta ni desanima ni acelera. Si eso ocurre es algo que pronto supera. Sabe que el desarrollo es un proceso de nuestra obra sobre los medios concretos. Por tanto es gradual e integral. (Supone el desenvolvimiento del SER, el grado de CONOCIMIENTO y la maduración del HACER). 35. Su identificación y fidelidad con la CAUSA es tal que se desvive por CONQUISTAR las almas y los medios para CRISTO REY. 36. Si tiene subordinados bajo su mando los ve como HIJO DE DIOS y no como instrumentos de la acción política. Sabe que dará cuenta de ellos a nuestro Señor Jesucristo. 37. Evalúa los resultados de sus acción política en factores humanos: Nuevas vocaciones, superación, experiencia y en proporción a las inversiones humanas para lograrlo. 38. Le queda claro que los ámbitos católicos juveniles son el principal semillero de vocaciones. Por eso se preocupa de preservar estas áreas de crecimiento. (La vanguardia de la juventud es la clave de la explosión y la permanencia). 39. Su estado habitual es el ESTADO DE GRACIA. Se confiesa PECADOR, pero no quiere vivir en pecado. 40. Confía en que DIOS nos dará el TRIUNFO, pero sólo si somos fieles a ÉL y a nuestra vocación. 41. Ha dado muestras fehacientes de su rechazo a llevar una vida mediocre, egoísta y comodina, y de sus disposiciones al trabajo, al servicio, al compromiso y aun al MARTIRIO. 42. Como MILITANTE comprometió sus proyectos personales a estar vinculados al desarrollo de nuestra Obra. 43. Su amor por nuestra Obra y sus integrantes es como el de una madre: NO SE FIJA EN BAGATELAS. Su militancia ya no depende del ejemplo o conducta de los demás. 44. Basta ver sus frutos para que todos nos demos cuenta de SU CALIDAD DE CRISTIANO y de SU DESARROLLO ORGÁNICO. 45. Se exige mucho a sí mismo, y es fraternalmente caritativo frente a los errores de los demás. 46. Es objetivo. No se deja llevar por sus juicios críticos, ni por supuestos o chismes. 47. Asiste y participa semanalmente en sus juntas y reuniones, y cumple con puntualidad y entusiasmo con las comisiones que le ordenan o encomiendan. 48. Echa raíces y da frutos en el medio donde DIOS lo ha plantado. Está listo para reinstalarse en el momento en que DIOS se lo pida. 49. No busca usar a nuestra obra como trampolín político ni como bolsa de trabajo. Su entrega es generosa y libre de intereses particulares. 50. Se ha abandonado totalmente a las MANOS DE DIOS.
Tal cual.
Bibliografía

Bartra, Roger, "Viaje al centro de la derecha", en Nexos, número 64, México, 1983. Buendía, Manuel, La ultraderecha en México, Océano, México, 1984. Capistrán Garza, Rene, Reto político de la falsa Iglesia, Editorial Luz, México, 1969. Dávila Peralta, Nicolás, Las santas batallas, el anticomunismo en Puebla, Gobierno del estado de Puebla/BUAP/Cuadernos del Archivo Histórico Universitario, México, 2001. Díaz Cid, Manuel, Los cristianos y el compromiso político. Instituto de Investigaciones Políticas/UPAEP, Puebla, 1997. De la Torre, Renée, "El conservadurismo católico, ¿defensa o intolerancia a la otredad?", en Religiones y sociedad, Secretaría de Gobernación, México, 1977. Elizondo Mayer-Sierra, Carlos, La importancia de las reglas, gobierno y empresario después de la nacionalización bancada, FCE, México, 2001. González Flores, Anacleto, Tú serás rey, 2a ed., Comité Central de la ACJM, México, 1969. González Ruiz, Edgar, La última cruzada. De los cristeros a Fox, Grijalbo, México, 2001. ---------, Los Abascal, conservadores a ultranza, Grijalbo, México, 2002. -----—, Conservadurismo y sexualidad, Rayuela Editores, México, 1994. --------, La sexualidad prohibida. Intolerancia, sexismo y represión, Plaza y Janes, México, 2002. Loaeza, Soledad, El Partido Acción Nacional, la larga marcha 1939-1994. Oposición real y partido de protesta, FCE, México, 1999. Louvier, Díaz Cid y Arrubarrena, Autonomía universitaria, UPAEP, México, 1991. Müggemburg Rodríguez, Federico, La cruz, ¿un ariete subversivo?, Editorial Ser, México, 1970. Muñoz Gutiérrez, Ramón, Pasión por el buen gobierno, Ediciones 2000, México, 1999. Ramírez Sáiz, Juan Manuel y Renée de la Torre, Conservadurismo, sociedad civil y gobernabilidad. Nuevas grupalidades en Guadalajara, México, 2000. Rius Facius, Antonio, Méjico cristero, 2a ed., Editorial Patria, México, 1966. Salinas Price, Hugo, Mis años en Electra, Memorias, Diana, México, 2000. Torres Robles, Alfonso, La prodigiosa aventura de Los legionarios de Cristo, Foca, España, 2001. Valles, Patricia, "La derecha jalisciense en el periodo de la consolidación del Estado mexicano (1929-1940)", en Miscelánea jalisciense, El Colegio de Jalisco, 1997. Vargas, Hugo, Cuando la derecha nos alcance, Pangea editores, México, 1997. Vélez Pliego, Alfonso, La universidad democrática, científica y popular: reflexiones sobre las experiencias del movimiento de reforma universitaria democrática en

Puebla, 1970-1990, CEIICH/UNAM, México, 1994. Yáñez Delgado, Alfonso, La manipulación de la fe, fúas contra carolinos en la universidad poblana. Imagen, 1999.

Prólogo................................................................................................................................................................ 4 Introducción........................................................................................................................................................ 6 Amigos y hermanos o jueces implacables .......................................................................................................... 8 El que obedece no se equivoca ......................................................................................................................... 11 El Yunque, origen y estructura ......................................................................................................................... 17 MURO: contra los "rojos" de la UNAM........................................................................................................... 26 " ¡Cristianismo sí, comunismo no!".................................................................................................................. 31 Papófobos y papólatras ..................................................................................................................................... 38 La " Operación Prometeo" ................................................................................................................................ 41 y los Cruzados de Cristo Rey............................................................................................................................ 41 La expansión nacional ...................................................................................................................................... 46 El Yunque se apodera de la UNPF ................................................................................................................... 53 Las batallas del Yunque.................................................................................................................................... 58 Los "Soldados de Dios" .................................................................................................................................... 65 Desde el corazón del Yunque ........................................................................................................................... 68 Jalisco: enclave regional ................................................................................................................................... 74 El reino de Dios sobre la Tierra ........................................................................................................................ 78 Dios nos trajo la política ................................................................................................................................... 83 Camino a la salvación ....................................................................................................................................... 87 El asalto al PAN ................................................................................................................................................. 90 El Yunque, su pensamiento ............................................................................................................................ 102 Bibliografía ..................................................................................................................................................... 113

El yunque. La ultraderecha en el poder, de Álvaro Delgado, se terminó de imprimir en noviembre de 2003 en Impresora Igamsa, S.A. de C.V. Venado 104, Col. Los Olivos México, D.F.

2 comentarios

  1. una pregunta yo soy sobrino de josafat tenorio pacheco pero mi duda esque despues de leer este relato quieren decir que el asecino de mi tio es luis paredes o por que lo ponen asi

  2. […] el yunque, la ultraderecha en el poder « u room Comparte este articulo: Califica este articulo:  (Ningun voto hasta ahora)  Loading … Categorias : Control de Procesos, Diseño de Procesos, Optimizacion de Procesos […]

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