¿Qué es el ajefismo?

Hola alguna vez has oido hablar del ajefismo???

De la masoneria???? aqui se muestra un panorama de lo que es el ajefismo, simplemente para tener un poco mas de cultura y saber lo que pasa en nuestro entorno

A. J. E. F. es un termino formado por las letras iniciales de las cuatro palabras de la frase: “ASOCIACION DE JOVENES ESPERANZA DE LA FRATERNDAD”

El Ajefismo es pues, la Institución de Jóvenes que, por la educación que reciben, constituyen la esperanza de la fraternidad universal y, en consecuencia, de la fraternidad masónica.

El Ajefismo no es masonería, sino, sencillamente un sistema práctico de educación moral, una preparatoria para la vida, de hondo sentido humano, que habrá de dar una visión humana, humanitaria y humanista del mundo y de la existencia para el mejor desenvolvimiento de la juventud, la cual quedara capacitada además, para llegar a la Institución Masónica si voluntariamente lo desease.

La Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad es, esencialmente, de carácter educativo psico-sociológico.

Es un sistema práctico de actividad moral de asistencia social.

Es ajena a la politica y a la religión y, por ello, respeta la libertad personal y los pensamientos, concepciones y sentimientos políticos y religiosos de sus asociados.

Procura que el alto valor del Amor Fraternal se realice eficazmente en la fraternidad humana, por medio del perfeccionamiento integral de los hombres.

El Ajefismo no es masonería, sino una preparatoria para la vida, que en consecuencia prepara para llegar a la institución masónica; pero solo se podrá ingresar en ésta si libre y voluntariamente se solicita el ingreso y fuese aceptado por ella. El sentido del Ajefismo sí es masónico porque procura realizar la Fraternidad Universal por medio del perfeccionamiento integral de los hombres.

A la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad la inspira y mueve un hondo sentido humano, humanitario, humanista y de hondo sentido espiritual.

Como se trata de una Asociación de Adolecentes, han servido de base la psicología y la sociología contemporáneas. Respetamos y cuidamos así la esencia del hombre en formación, en cuya edad más que en otra alguna, se percibe la unidad humana contenida en la formula nueva: El hombre es SOCIEDAD – LIBERTAD.

Hemos puesto nuestros trabajos bajo la advocación americanista y de sentido universal de Benito Juárez y José Martí, esto es, bajo la éjida de America, nuestra vida del mundo.

” HOMBRES HAGA QUIEN QUIERA HACER PUEBLOS “.- Martí.

” ENTRE LOS INDIVIDUOS COMO ENTRE LAS NACIONES, EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ “.- Juárez.

Al objeto de que los trabajos de los A. J. E. F. se desarrollen con regularidad, y reciban los asociados en forma progresiva y simbólica las enseñanzas morales que se persiguen, se adopta como principio pedagógico no sólo el de enseñar conocimientos, sino, principalmente, el de ” ENSEÑAR A APRENDERLOS “, enseñar a aprender es nuestra formula pedagogíca, que así los instructores, enseñando a aprender, aprendan a enseñar. Para obtener esa progresiva regularidad se acepta como Liturgia provisional la redactada por el Ilustre Hermano Don Fernando Suárez Nuñez a la que se han hecho las modificaciones necesarias que la adaptación a nuestro medio exige.

HISTORIA DEL AJEFISMO

A más de cincuenta años del nacimiento del Ajefismo en América es posible hacer un análisis de su trayectoria histórica y de su proyección hacia la sociedad, más aun, considerando que conforme pasa el tiempo se va perdiendo la esencia, la realidad de su origen y la importancia de su existencia.

Hacia 1930, la masonería cubana hacía enormes esfuerzos por mantenerse ante una persecución sin precedente, pues como fiel baluarte de la libertad y defensora de los derechos humanos marchaba a la vanguardia de su pueblo, siguiendo la tradición patriótica de los Venerables Hermanos Maceo, Gómez y Martí.

La Revolución para derrocar a Gerardo Machado fue frustrada al nacer costando la vida a muchos hermanos masones, pero otros continuaron la lucha. En el años de 1933, la Huelga General logra derrocar a Machado y cuando la situación parecía estabilizar se surge otro dictador, Fulgencio Batista apoyado por Jefferson Coffery embajador norteamericano.

En Europa, Hitler y Mussolini preparaban la aventura expansionista de la Segunda Guerra Mundial e intervenían descaradamente en le Guerra Civil Española; en nuestro país, el General Lázaro Cárdenas desafía al imperialismo norteamericano.

En ese ambiente de confusión mundial, de corrupción y de miseria, la juventud cubana se hunde en el vicio, la ignorancia, la ociosidad y sus consecuencias.

La masonería cubana, cada vez más débil por la pérdida de sus mejores hombres caídos en los frustrados movimientos revolucionarios, víctimas de la represión o muertos en la Guerra Civil Española a la que asistieron como voluntarios, con pocas posibilidades de renovación, se retira de la lucha, hace una tregua y se dedica a planear su sobrevivencia.

Sólo hay un recurso, preparar a la juventud para asumir su responsabilidad como continuadora de los ideales de libertad y de justicia, para tomar su lugar como heredera de la cultura y de la fraternidad universal.

El Hermano Fernando Suárez Nuñez, inspirado en las ideas del V.H. José Martí, encuentra en los jóvenes la única esperanza de continuidad no sólo de la Masonería sino de Cuba como nación libre y soberana.

Hubo que desempolvar expedientes rezagados por la difícil situación imperante, renacen las palabras imponentes del apóstol Martí: “Haga hombres, quien quiera hacer pueblos”, sus ideas pedagógicas cobran vida en la pluma de Suárez Nuñez y bajo su incansable labor escoge de entre sus mejores alumnos y entre los hijos de masones, la piedra que ha de moldear con la escuadra y el compás.

El 9 de febrero de 1936, ve su esfuerzo coronado con la fundación de la primera Logia AJEF en América, nacida en La Habana, Cuba.

El entusiasmo, el empuje caraterístico de la juventud, logra expander rápidamente la institución en toda la Isla, en forma callada, pero segura, al Ajefismo va creando fuerza y para 1938 tiene más de 5,000 miembros; en esa forma, la masonería cubana ha resuelto su problema de continuidad en la vanguardia de ese pueblo que hoy es en América el más progresista de los Estado y el mejor preparado de sus pueblos.

Gracias al intercambio deportivo que existía entonces en México y Cuba fue posible que el Ajefismo llegara a nuestro país. El más famoso pelotero cubano de su tiempo, el hermano Martín Dihígo, en uno de sus innumerables viajes al puerto de Veracruz, siembran la idea entre la masonería porteña de establecer en México las Logias juveniles. La enorme influencia del ídolo beisbolista sobre los jóvenes contribuyó a la formación de la primera Logia AJEF en la República Mexicana, establecida en el puerto de Veracruz, en el año de 1939, denominándose Logia AJEF “Benito Juárez”, que todavía existe.

El Hermano Martín Dihígo influyó notablemente influyó notablemente en casi todos los lugares que visitó en misión deportiva promoviéndose la creación de Logias AJEF en Campeche, Chiapas y Tabasco.

Es hasta la década de los cuarenta cuando cobra importancia el Ajefismo en México, la Confederación de Grandes Logias Regulares de los Estados Unidos Mexicanos prueba la existencia de Talleres Juveniles, comisionándose a la Gran Logia “Valle de México” para hacer las adaptaciones necesarias a la Constitución y Liturgias inspirados en las teorías pedagógicas de la época, dando así un carácter científico a la institución.

A partir de entonces, Las Muy Respetables Grandes Logias de la República promueven en sus Estados la creación de este nuevo semillero de hombres que habrá de renovar los cuadros masónicos.

¿ POR QUÉ SOY A.J.E.F. ?

PORQUE Sin haber arribado a la mayoría de edad, pues paso de los 14 y aún no llego a los 21, siento la inquietud de mi condición de ser humano y me intereso intensamente por todo los que me rodea y conmigo se relaciona.

PORQUE Deseo llenar cumplidamente mi papel en el mundo, estructurando una personalidad definida y acabada, que me distinga convenientemente; por eso me apresuro a participar en el desenvolvimiento de la vida, en consciente determinación, como hombre y no como objeto.

PORQUE Siento por el hombre como hermano, y no me es ajena ni indiferente la humanidad.

PORQUE No me es dable encerrarme en mi bienestar personal, cuando muy cerca oigo voz de dolor y la desgracia ajena.

PORQUE Ardo en anhelo de gastar el cúmulo de energías que engendra mi juventud, en acción que no se consuma sin provecho, sino útil y produzca bienestar.

PORQUE Observo a mi padre y soy testigo de sus inquietudes y de sus afanes en la lucha por la vida y quiero ser copartícipe de esas inquietudes y de esos afanes y aligerarlo, en cuanto me sea posible de la carga que gravita sobre él.

PORQUE Aspiro a que mi madre, al abrasarme cariñosamente, lo haga con orgullo y satisfacción, viéndome actuar con eficiencia.

PORQUE En el gran programa de la vida debemos ser abeja laboriosa que liba la miel del amor fraternal y de la cordialidad, y no zángano de ociosidad parásita o comején destructor.

PORQUE La acción colectiva, aunando voluntades y uniendo propósitos, con vistas a una finalidad utilitaria común, es más ventajosa que la acción individual, aislada y desarticulada; por eso me hice A.J.E.F. para que, codo a codo y corazón a corazón, juntarme a aquellos que piensan como yo y sienten también deseos de satisfacer idénticas necesidades.

POR ESO SOY AJEF Y SOY AJEF

PARA Reverenciar en el Gran Arquitecto del Universo, que es Dios, el principio generador que revela la inferioridad del hombre ante la majestad del cosmos; y profesar la religión que acoge a mi fe, sin que me sea lícito combatir y perseguir a los que no sientan como yo, porque debo y aspiro a ser Tolerante.

PARA Esclarecer el error, convenciendo al equivocado.

PARA Combatir toda clase de intolerancia y fanatismo, haciendo que triunfe la Razón y la Justicia. Lucharé para librar al oprimido de su opresión y al ignorante de su ignorancia.

PARA Vivir cordialmente en cooperación inteligente y útil con el otro hombre, sin que sea impedimento para ello las diferencias de rangos sociales, de razas o de ideologías, porque si bien es verdad que no existe la igualdad matemática entre los hombres porque no existen dos hombres iguales, no es menos cierto que tenemos idéntico derecho de vivir y todos aspiramos a una común finalidad: La Felicidad.

PARA Obtener esa felicidad que es relativa, dada la propia desigualdad del hombre, pero que no se puede adquirir por medio del crimen, la ignorancia, la traición, el deshonor, la mentira y las apostasías.

PARA Engrandecer y enaltecer a mi Patria y servirla inclusive, con las armas en las manos, ante la agresión extraña como reacciona el individuo ante el ultraje y la ofensa gratuita; pero nunca para agredir a la Patria vecina, satisfaciendo deseos deleznables de conquista, porque antes que todo debo ser respetuoso del derecho ajeno.

PARA Bregar tesoneramente formando parte de esa “conciencia colectiva mundial”, que debe estar siempre despierta para protestar por las guerras y agresiones injustas de las naciones, aunque las mismas no afecten a nuestra Patria; y procurar la más absoluta compenetración de los pueblos, en sus múltiples relaciones de economía, de cultura, que afianza la “PAZ MUNDIAL”.

PARA Atender a mi desarrollo físico, cuidando de mi cuerpo, por medio de la práctica de los deportes, que responda al entusiasmo de mi espíritu y resista las exigencias de mi alma, y calmar sus inquietudes satisfaciendo las más primordiales necesidades espirituales; y también para cumplir el precepto latino “mente sana en cuerpo sano”, participar en las lides deportivas con un alto espíritu de competencia, limpiamente, por medio del cual la victoria no resulta manchada por ventajas obtenidas de un modo vil y deshonesto, sino que sea colofón del esfuerzo desplegado de superación.

PARA huir de los vicios que corroen el alma y depauperan el cuerpo, que embrutece al hombre y lo aproximan a la animalidad originaria.

PARA Por medio de la voluntad, practicar la temperancia en todos los goces, materiales y espirituales; porque aunque soy humano, no debo olvidar que los excesos conducen a la destrucción y a la infelicidad.

PARA Ser moderado en lenguaje, conducta y acciones, ya que la buenas maneras producen una impresión grata a los demás e influyen favorablemente a que se tenga un buen concepto de nuestra propia persona.

PARA Ser discreto, no exhibiendo mis llagas y mis defectos, ni hacer ufana ostentación de mis virtudes y de mis triunfos.

PARA sentir piedad por el caído; simpatía por el débil; y perdón por el que nos odia gratuitamente.

PARA Que el fracaso no signifique meta de nuestros esfuerzos, sino estímulo para nuevos intentos.

PARA Ser bondadoso con los humildes y no turbarme en el trato con los poderosos.

PARA Saltar sobre el fango de la envidia, del odio y de la maldad, con la serenidad del justo y la majestad del decoro y la dignidad.

PARA amar y defender la Libertad, ya que la esclavitud denigra y rebaja mi condición de hombre.

PARA Ser moral en todas mis determinaciones como imperativo de mi condición de ser social, por vivir conjuntamente con los demás hombres en comunidad.

PARA En fin, sentir hondamente, con la firmeza del convencido, los principios y enseñanzas de la MASONERIA.

CODIGO MORAL DE LA AJEF

Reconoce y ama al Gran Arquitecto del Universo, principio generador de todo lo que existe.

Trata fraternalmente a todos los seres, Honra a tus padres por medio de tu propio perfeccionamiento integral.

Jamás adules a tu hermano. Demuéstrale que lo aprecias brindándole el apoyo que necesite.

Que el bien que hagas sea para tus padres, tus parientes, los huérfanos, los pobres y el viajero.

Trata a las mujeres mayores como a tu madre y a las jóvenes como a tus hermanas. Jamás las defraudes ni las deshonres.

Ama y defiende la libertad, ya que la esclavitud denigra tu condición de hombre.

Esclarece el error convenciendo con prudencia al equivocado, pero nunca caigas en sus errores.

No maltrates a ningún ser viviente y cuida de estar siempre pendiente de prestar ayuda.

Sé paciente al escuchar y prudente al contestar, expresando tus sentimientos con libertad y juicio. Medita antes de actuar.

No te dejes influir y sé firme cuando se trate de rectitud.

Dedícate al estudio, no para ufanarte de tu sabiduría, sino porque sólo el hombre que sabe, puede ayudar más y mejor.

Por sabio que ya seas, aprende a escuchar, que todo conocimiento es útil.

No pretendas ser el menos malo de los peores, esfuérzate por ser el mejor de los buenos.

No sólo te afanes en encontrar a los que necesitas, procura descubrir a los que por tí puedan ser favorecidos. Evita que tus buenas obras repugnen. Hazlas sin jactancia.

Considérate muy lejos del ideal que persigues si la miseria o el hambre del prójimo te hieren.

Trata de ayudar a tu patria para el bienestar general.

Huye de los vicios, ya que corroen el alma y depauperan el cuerpo.

Trata de que tus pensamientos sean como el aire de las montañas: limpios, puros y benévolos para todos.

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