Estimo que los sufrimientos de la vida presente no pueden compararse con la gloria que nos espera y que ha de manifestarse. El universo está inquieto, pues quiere ver lo que verdaderamente son los hijos e hijas de Dios.
Pues si la creación está sometida a lo efimero, no es cosa suya, sino de aquel que le impuso este destino;
Pero le queda la esperanza; porque el mundo creado también dejará de trabajar para el polvo, y compartirá la libertad y la gloria de los hijos de Dios.
Vemos que la creación entera gime y sufre de dolores de parto. Y también nostros, aunque ya tengamos el Espirítu como un anticipo en nuestro interior mientras esperams nuestros derechos de hijos y la redención de nuestro cuerpo.
Estamos salvados, pero todo es esperanza. ¿Quieres ver lo que esperas? Ya no sería esperar; porque,¿quién espera lo que ya tiene a la vista? Esperemos, pues, sin ver, y lo tendremos, si nos mantenemos firmes.
Somos débiles, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda. No sabemos cómo pedir ni que pedir, pero el Espíritu lo pide por nosotros, con gemidos inefables. Y Aquel que penetra los secretos más intimos entiene estas aspiraciones, pues el Espíritu quiere conseguir para los santos lo que es de Dios.
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