Existe en internet un supuesto juramento secreto de los Caballeros de Colón, que no pasa de ser uno mas de los ataques a los grupos de católicos. Este juramento además de causar risa y pena ajena de quien lo pudo escribir sin tener en cuenta ningun conocimiento por la Religión Católica, ha sido empleado por los enemigos de la iglesia como un intento fallido de CALUMNIA a la Orden de los Caballeros de Colón.
Al respecto, incluso la masonería, se muestra en contradicción. Por un lado un tal wenceslao aparentemente participante en el SNTE y autonombrado masón jacobino y pro Estado Laico se ha encargado de difundirlo en su website personal junto con algunos miembros de la “Gran” Logia del Estado de México.
Por otro lado, en el sitio de masonicinfo.com http://www.masonicinfo.com/KofC.htm los mismos francmasones, intentan reconciliarse culpando a los protestantes de esta CALUMNIA contra los Caballeros de Colón y dan cuenta del mentado Juramento secreto (secret oath).
Textualmente ellos afirman:
A bogus Knights of Columbus oath was circulated in the early 1900s as an anti-Catholic tactic designed to inflame Protestants and others. Although branded by a US Congressional Committee in 1913 as a fake used by American bigots, the bogus oath was used against Democratic candidate Alfred E. Smith in the 1928 presidential campaign and again against John F. Kennedy in 1960 in the West Virginia Democratic primary. (Un FALSO Juramento de los Caballeros de Colón fue circulado en los años 1900s como una táctica anti-católica diseñada para encender a los protestantes y a otros. Aunque fue etiquetado por un Comité del Congreso de EE.UU. en 1913 como falso, fue utilizado por los fanáticos de América, el juramento falso se utilizó contra la candidata demócrata Alfred E. Smith en la campaña presidencial de 1928 y de nuevo en contra de John F. Kennedy en 1960 en las elecciones primarias democráticas de Virginia del Oeste.)
This oath resurfaces from time to time to be used by – strangely enough – individuals whose hatred for the Catholic Church seems exceeded only by their hatred for Freemasonry. The fake oath reads: (Este juramento reaparece de vez en cuando para ser utilizado por – curiosamente – individuos cuyo odio a la Iglesia Católica parece superado tan sólo por el odio a la francmasonería. El falso juramento dice así:)
A continuación reproduzco el juramento de los Caballeros de Colón, contenido en la obra “Los Caballeros de Colon y la Masoneria”, del I:. y P:. H:. Alfonso Sierra Partida quien fue Gran Maestro de la Gran Logia Valle de Mexico y cofundador de la Organizacion Masonica Mexicana. Tal obra ha sido reeditada por Editorial Herbasa, en Mexico D.F. en 1993:
JURAMENTO DE LOS CABALLEROS DE COLON
“En presencia del Todopoderoso Dios, de la bienaventurada Virgen Maria, del bienaventurado San Juan bautista, de los Santos Apostoles, de San Pedro y San Pablo, y de todos los Santos, sagradas huestes del cielo y de ti, mi Santisimo Padre, el Superior general de la Sociedad de Jesus, fundada por San Ignacio de Loyola, en el pontificado de Pablo III, y continuado hasta el presente, por el vientre de la Virgen Maria, y la matriz de Dios, y el cayado de Jesucristo, declaro y juro que su santidad el Papa es vice-regente de Cristo y que es la unica y verdadera cabeza de la Iglesia Catolica o Universal en toda la tierra; y que en virtud de las llaves para atar y desatar, dadas a Su Santidad por mi salvador Jesucristo, tiene poder para deponer reyes herejes, principes, estados, comunidades y gobiernos y destruirlos sin perjuicio alguno.
“Por lo tanto con todas mis fuerzas defendere esta doctrina y los derechos y costumbres de su Santidad contratodos los usurpadores hereticos o autoridades protestantes, especialmente de la Luterana de Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega y ahora de la pretendida Autoridad e Iglesia de Inglaterra, Escocia y de las ramas de la misma, establecidas en Irlanda, en el Continente Amrericano y de todos los adherentes a quienes se considera como herejes y usurpadores enemigos de la Santa Iglesia Romana.
“Renuncio y desconozco cualquier alianza como un deber con cualquier rey hereje, principe o estado, llamese Protestante o Liberaly la obediencia cualquiera de sus leyes, magistrados u oficiales. Declaro ademas, que las doctrinas de la Iglesia de Inglaterra, de los Calvinistas Hugonotes, y otros de nombres Protestantes y masones son condenables, y todos los que no las abandonen.
“Declaro igualmente, que ayudare, asistire y aconsejare a todos y a cualquiera de los agentes de su Santidad, en cualquier lugar que esten, ya sea en Suiza, Alemania, Holanda, Irlanda o America, o en cualquier otro reino, o territorio donde vaya, y hare todo lo que pueda para extirpar las doctrinas hereticas, protestantes o Masonas y para destruir a todos sus pretendidos poderes legales y de cualquier clase que sean.
“Prometo y declaro, no obstante de que me es permitido pretender cualquier religion heretica con el fin de propagar los intereses de la Madre Iglesia, guardar los secretos y no revelar todos los consejos de los Agentes, segun sus instrucciones, y a no divulgarlosdirectamente o indirectamente, por palabra escrita o de cualquier otro modo, sino a ejecutar todo lo que sea propuesto, encomendadoy lo que se me ordene por medio de Ti, mi grandisimo Padre, o por cualquiera de esta Sagrada Orden.
“Declaro ademas, y prometo que no tendre opinion ni voluntad propia, ni reserva mental alguna; sino que como un cadaver obedecere incondicionalmente cada una de las ordenes que reciba de mis superiores en la milicia del Papa y de Jesucristo. Que ire a cualquier parte del mundo a donde se me envie, a las regiones frigidas del Norte, a los espesos montes de la India, a los centros de la civilizacion de Europa o a las silvestres cabanias de los barbaros salvajes de America y sin murmuracion o queja sere sumiso a todo lo que me sea comunicado.
“Prometo y declaro que hare cuando la oportunidad se me presente, guerra sin cuartel, secreta o abiertamente, contra todos los herejes, Protestantes y masones, tal como se me ordene hacerlo, extirpandolos de la faz de la tierra; y que no tendre en cuenta ni edad, sexo o condicion; y que colgare, quemare, destruire, hervire, desollare, estrangulare, y sepultare vivos a estos infames herejes, abrire los estomagos y los vientres de sus mujeres, y con la cabeza de sus infantes dare contra las paredes a fin de aniquilar esta execrable raza.
“Que cuando se no pueda hacerse abiertamente empleare secretamente la copa de veneno, la estrangulacion, el acero del punial o la bala del plomo, sin tener en consideracion el honor, rango, dignidad o autoridad de las personas, cualquiera que sea su condicion en la vida publica o privada, tal como me sea ordenado en cualquier tiempo por los agentes del Papa o el Superior de la hermandad del Santo Padre, de la sociedad de Jesus.
“Para todo lo cual consagro mi vida, alma, y todos los poderes corporales y con la daga que recibo ahora suscribire mi nombre con mi sangre en testimonio de ello, y si manifestare falsedad o debilidad en mi determinacion, pueden mis hermanos y mis soldados companieros de la milicia del Papa, cortar mis manos y mis pies y mi cuerpo de oreja a oreja, abrir mi vientre y quemar azufre en el y aplicar todos los castigos que se puedan sobre la tierra y que mi alma sea torturada por los demonios en el eterno infierno para siempre.
“Que dare mi voto siempre por uno de los Caballeros de Colon, con preferencia a uno Protestante, especialmente que a un Mason, y que hare que todo mi partido haga lo mismo. Que si dos catolicos estan luchando, me convencere quien defiende mas la Santa Madre Iglesia y dare mi voto por el. No tratare ni empleare a un protestante si esta en mis facultades tratar o emplear a un catolico. Colocare a un senorita Catolica en familia protestante para que semanariamente rinda un informe de los movimientos familiares de los herejes.
“Que me proveere de armas y municiones a fin de estar listo, para cuando se de la orden, o me sea ordenado defender la Iglesia, ya como individuo o en la milicia del papa. Todo lo cual, juro por la bendita trinidad y el Bendito Sacramento que estoy para recibir, ejecutar y cumplir este juramento.
The Knights of Columbus organization has a proud history. There are many Masons who are also involved members of the KofC and it is not unusual for KofC Councils and Masonic Lodges to share an annual ‘Fellowship Breakfast’ or other activities in the interests of fraternalism. ( Los Caballeros de Colón tienen una historia que enorgullece. Hay muchos masones que también participan miembros de la KofC y no es raro que los Consejos KofC y logias masónicas compartan una vez al año “El Desayuno de Becas’ u otras actividades en aras del fraternalismo.)
Termina la Cita
Por supuesto, el texto que hemos leído además de absurdo en todo sentido para cualquier persona en sus sano juicio, es impensable para un católico, y más para 1.7 millones de hombres católicos que lejos de hacer este tipo de juramentos que sólo existen en la imaginación de seres con graves carencias de amor en su infancia, han recibido mensajes bellísimos de S.S. Juan Pablo II y de S.S. Benedicto XVI, ambos testigos vivos de las aberraciones de regímenes totalitarios y racistas que tuvieron que sufrir y de los cuales han realizado todo lo posible con auxilio del Espíritu Santo por erradicar del planeta. (Ver el MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II CON OCASIÓN DEL 120° CONGRESO ANUAL DEL CONSEJO SUPREMO DE LOS CABALLEROS DE COLÓN y el Discurso del Santo Padre Juan Pablo II al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
¿Quienes siguen difundiendo en la actualidad este tipo de CALUMNIAS?
Además del tal Wenseslao en desacato a sus superiores francmasones norteamericanos, tenemos el caso de grupos de apoyo a Manuel Andrés López Obrador http://www.radioamlo.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=1129&Itemid=88888930
que no destacan precisamente por su fildelidad a la Verdad. Grupos protestantes obviamente también encuentran atractivo el tema y lo llevan a sus foros http://forocristiano.iglesia.net/printthread.php?t=4811&pp=40
Sobre la participación de Masones y Católicos, claramente sabemos de la masonería:
Que la Masonería, tal como se conoce hoy, entró en la historia cuando se estableció la Gran Logia de Inglaterra en 1717. En 1738, el Papa Clemente XII la condena en su Constitución Apostólica In Eminenti. Trece años después, el Papa Benedicto XIV, en su documento Providas, reafirmó la censura de la Masonería y de otras sociedades secretas hecha por su antecesor. Más aún, desde ese entonces han habido “más de 200 documentos en que el Vaticano ha condenado la Masonería” (cfr. Paul A. Fisher en “Behind the Lodge Door”). (ver documento completo en http://es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?capitulo=2464&consecutivo=213
A lo largo de su historia la Iglesia católica ha condenado y desaconsejado a sus fieles la pertenencia a asociaciones que se declaraban ateas y contra la religión, o que podían poner en peligro la fe. Entre estas asociaciones se encuentra la masonería. Actualmente, la legislación se rige por el Código de Derecho Canónico promulgado por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, que, en su canon 1374, señala: Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación ha de ser castigado con entredicho.
Esta nueva redacción supone dos novedades respecto al Código de 1917: la pena no es automática y no se menciona expresamente a la masonería como asociación que conspire contra la Iglesia. Previendo posibles confusiones, un día antes de que entrara en vigor la nueva ley eclesiástica del año 1983, fue publicada una declaración firmada por el cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En ella se señala que el criterio de la Iglesia no ha variado en absoluto con respecto a las anteriores declaraciones, y la nominación expresa de la masonería se había omitido por incluirla junto a otras asociaciones. Se indica, además, que los principios de la masonería siguen siendo incompatibles con la doctrina de la Iglesia, y que los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la Sagrada Comunión.
Don Ricardo de la Cierva afirma, en este sentido, que la Iglesia ha condenado siempre la masonería. En el siglo XVIII los Papas lo hicieron con mucha más fuerza, y en el XIX se mantuvieron. En el Código de Derecho Canónico de 1917 se excomulgaba a los católicos que dieran su nombre a la masonería, y en el de 1983 el canon de la excomunión desaparece, junto con la mención explícita de la masonería, lo que ha podido crear en algunos la falsa opinión de que la Iglesia poco menos que aprueba a la masonería.
Es difícil hallar un tema explica Federico R. Aznar Gil, en su ensayo La pertenencia de los católicos a las agrupaciones masónicas según la legislación canónica actual (1995) sobre el que las autoridades de la Iglesia católica se hayan pronunciado tan reiteradamente como en el de la masonería: desde 1738 a 1980 se conservan no menos de 371 documentos sobre la masonería, a los que hay que añadir las abundantes intervenciones de los dicasterios de la Curia Romana y, a partir sobre todo del Concilio Vaticano II, las no menos numerosas declaraciones de las Conferencias Episcopales y de los obispos de todo el mundo. Todo ello está indicando que nos encontramos ante una cuestión vivamente debatida, fuertemente sentida y cuya discusión no se puede considerar cerrada.
Casi desde su aparición, como explica Fernando José Vaquero, la masonería generó preocupaciones en la Iglesia. Clemente XII, en In eminenti, había condenado a la masonería. Más tarde, León XIII, en su encíclica Humanum genus, de 20 de abril de 1884, la calificaba de organización secreta, enemigo astuto y calculador, negadora de los principios fundamentales de la doctrina de la Iglesia…
En el canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917 establecía que los que dan su nombre a la secta masónica, o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica.
El delito según Federico R. Aznar Gil consistía en primer lugar en dar el nombre o inscribirse en determinadas asociaciones (…) En segundo lugar, la inscripción se debía realizar en alguna asociación que maquinase contra la Iglesia: se entendía que maquinaba “aquella sociedad que, por su propio fin, ejerce una actividad rebelde y subversiva o las favorece, ya por la propia acción de los miembros, ya por la propagación de la doctrina subversiva; que, de forma oral o por escrito, actúa para destruir la Iglesia, esto es, su doctrina, autoridades en cuanto tales, derechos, o la legítima potestad civil” (…) En tercer lugar, las sociedades penalizadas eran la masonería y otras del mismo género, con lo cual el Código de Derecho Canónico establecía una clara distinción: mientras que el ingreso en la masonería era castigado automáticamente con la pena de excomunión, la pertenencia a otras asociaciones tenía que ser explícitamente declarada como delictiva por la autoridad eclesiástica en cada caso.
Los motivos que argumentaba la Iglesia católica para su condena a la masonería eran fundamentalmente: el carácter secreto de la organización, el juramento que garantizaba ese carácter oculto de sus actividades y los complots perturbadores que la masonería llevaba a cabo en contra de la Iglesia y los legítimos poderes civiles. La pena establecía directamente la excomunión, estableciéndose además una pena especial para los clérigos y los religiosos en el canon 2336, según escribe Federico R. Aznar Gil. También se recordaban las condiciones establecidas para proceder a la absolución de esta excomunión, que consistían en el alejamiento y la separación de la masonería, reparación del escándalo del mejor modo posible, y cumplimiento de la penitencia impuesta.
Las consecuencias de la excomunión incluían, por ejemplo, la privación de la sepultura eclesiástica y de cualquier misa exequial, de ser padrinos de bautismo, de confirmación, de no ser admitidos en el noviciado, y el consejo en este caso a las mujeres de no contraer matrimonio con masones, así como la prohibición al párroco de asistir a las nupcias sin consultar con el Ordinario.
A partir de la celebración del Concilio Vaticano II, un incipiente diálogo entre masones y católicos hizo que la situación comenzara a cambiar. Algunos Episcopados (de Francia, Países Escandinavos, Inglaterra, Brasil o Estados Unidos) empezaron a revisar la actitud ante la masonería; por un lado, revisando desde la Historia los motivos que llevaron a adoptar a la Iglesia su actitud condenatoria, tales como su moral racionalista masónica, el sincretismo, las medidas anticlericales promovidas y defendidas por masones; y, por otro lado, se cuestionó que pudiera entenderse a la masonería como un solo bloque, sin tener en cuenta la escisión entre masonería regular, ortodoxa y tradicional, religiosa y apolítica aparentemente, y la segunda, la irregular, irreligiosa, política, heterodoxa.
Estos motivos y las más o menos constantes peticiones llegadas de varias partes del mundo a Roma, diálogos y debates, hicieron que, entre 1974 y 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe retomase los estudios sobre la masonería y publicase tres documentos que supusieron una nueva interpretación del canon 2335. En este ambiente de cambios, no extraña que el cardenal J. Krol, arzobispo de Filadelfia, preguntase a la Congregación para la Doctrina de la Santa Fe si la excomunión para los católicos que se afiliaban a la masonería seguía estando en vigor. La respuesta a su pregunta la dio la Congregación a través de su Prefecto, en una carta de 19 de julio de 1974. En ella se explica que, durante un amplio examen de la situación, se había hallado una gran divergencia en las opiniones, según los países. La Sede Apostólica no creía oportuno, consecuentemente, elaborar una modificación de la legislación vigente hasta que se promulgara el nuevo Código de Derecho Canónico. Se advertía, sin embargo, en la carta, que existían casos particulares, pero que continuaba la misma pena para aquellos católicos que diesen su nombre a asociaciones que realmente maquinasen contra la Iglesia. Mientras que para los clérigos, religiosos y miembros de institutos seculares la prohibición seguía siendo expresa para su afiliación a cualquiera de las asociaciones masónicas. La novedad en esta carta residía en la admisión, por parte de la Iglesia católica, de que podían existir asociaciones masónicas que no conspiraban en ningún sentido contra la Iglesia católica ni contra la fe de sus miembros.
Las dudas no tardaron en plantearse: ¿cuál era el criterio para verificar si una asociación masónica conspiraba o no contra la Iglesia?; y ¿qué sentido y extensión debía darse a la expresión conspirar contra la Iglesia?
El clima generalizado de acercamiento entre las tesis de algunos católicos y masones fue roto por la declaración del 28 de abril de 1980 de la Conferencia Episcopal Alemana sobre la pertenencia de los católicos a la masonería. Como recoge Federico R. Aznar Gil, la declaración explicaba que, durante los años 1974 y 1980, se habían mantenido numerosos coloquios oficiales entre católicos y masones; que por parte católica se habían examinado los rituales masónicos de los tres primeros grados; y que los obispos católicos habían llegado a la conclusión de que había oposiciones fundamentales e insuperables entre ambas partes: “La masonería decían los obispos alemanes no ha cambiado en su esencia. La pertenencia a la misma cuestiona los fundamentos de la existencia cristiana” (&) Las principales razones alegadas para ello fueron las siguientes: la cosmología o visión del mundo de los masones no es unitaria, sino relativa, subjetiva, y no se puede armonizar con la fe cristiana; el concepto de verdad es, asimismo, relativista, negando la posibilidad de un conocimiento objetivo de la verdad, lo que no es compatible con el concepto católico; también el concepto de religión es relativista (&) y no coincide con la convicción fundamental del cristianismo, el concepto de Dios, simbolizado a través del “Gran Arquitecto del Universo” es de tipo deístico y no hay ningún conocimiento objetivo de Dios en el sentido del concepto personal del Dios del teísmo, y está transido de relativismo, lo cual mina los fundamentos de la concepción de Dios de los católicos (&)
El 17 de febrero de 1981, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba una declaración en la que afirma de nuevo la excomunión para los católicos que den su nombre a la secta masónica y a otras asociaciones del mismo género, con lo cual, la actitud de la Iglesia permanece invariable, e invariable permanece aún en nuestros días.
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falto citar la fuente original
http://www.caballerosdecolon.org.mx/?q=node/149
Gracias
Es bastante comprensible, que nuestra Iglesia Católica sigue y seguirá siendo la Única en su Género para alcanzar la Salvación Eterna a través de Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Nuestra muy querida MADRE LA VIRGEN GUADALUPANA.
Deseo ingresar a la ORDEN DE CABALLEROS DE COLON; no se como hacerlos; me gustaría poder realizarlo. Soy LICENCIADO EN DERECHO; y siempre he tratado de estar dentro de los lineamientos Religiosos; es decir, Siempre he procurado tratar de hacer lo que decida DIOS; No soy Vicioso, no tengo por costumbre Fumar, ni Tomar Ni andar de mujeriego.
SOBRE EL JURAMENTO, SUPUESTAMENTE HECHO, POR KofK ES UNA VEZ MAS PARTE DE LA ESTUPIDEZ Y LA IGNORANCIA DE FANATICO INTOLERANTE QUE ENREDA LA VERDADERA ESENCIA DE UNA ORDEN CON LA IMAGINAC ION Y PERNICIOSA FANTASIA DE SU BAJA CULTURA.
LA MASONERIA, RESPETABILISIMA INSTITUCION HASTA LOS LIMITES DE SU VERDADERA ESENCIA. DESAFORTUNADAMENTE HA VENIDO DECAYENDO EN LIMITES GROTEZCOS ANTE LA PERMITIDA ENTRADA EN SUS FILAS DE LOS CORRUPTOS Y INEPTOS PARA EL VERDADERO FIN PARA LA QUE FUE FUNDADA; SIN EMBARGO, Y AUN ASI…ENTRE LA FRATERNIDAD QUE HUBIERA ENTRA KofK Y :.H.H.M.M:. ES Y HA SIDO SIEMPRE. DE MI CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA ESTA EL DEFENDER A UNA Y OTRA ORDEN E INSTITUCION.
SOLO SE PIDE RESPETO, EN CALIDAD URGENTE, CONTRA LOS VALORES E IDIOSINCRACIAS DE LAS MISMAS.